Artículo destacado del mes

A quienes interesa la lucha por la igualdad legal de género, seguramente saben que el 18 de septiembre de 2020, murió Ruth Joan Bader Ginsburg, nacida en 1933, quien fue Jueza de la Corte Suprema de los Estados Unidos de América desde 1993 hasta el día de su fallecimiento. Fue la segunda mujer  nombrada miembro de esa Corte.

La destacada Jueza, cuya imagen era ciertamente particular por su austeridad y simpleza, dejó para todos lecciones de vida, de objetivos y de pensamiento claro y contundente, a través de los que expresaba cuál debía ser el lugar que ocupara la mujer en la vida cotidiana y en los ámbitos en los que le toca participar para ganar espacios fundamentales en los que su voz fuese escuchada. 

Entre otras expresiones conocidas, se destaca: ‘Las mujeres pertenecen a los lugares en que se tomen las decisiones. No debería ser que las mujeres sean la excepción’.

‘Cuando en ocasiones me preguntan cuándo habrá suficientes (mujeres Magistradas en la Corte Suprema de Estados Unidos) y yo digo ‘cuando haya nueve’, las personas quedan impactadas. 

‘No pido favores para mi sexo. Todo lo que pido de nuestros compañeros es que quiten sus pies de nuestros cuellos’.

Opiniones que irrumpieron en el seno de un mundo que aún no ha digerido la igualdad de género y que  resiste cambios fundamentales en la dinámica social, pese al sistema globalizado de comunicación, sumamente rápido, no siempre efectivo cuando de contenido se trata. Estamos hablando de una persona con verdadero contenido intelectual, que supo expresar, en momentos menos propicios para las cuestiones de género, ideas y convicciones sobre paridad e igualdad que fueron el pilar de su pensamiento y actuación.

Ícono cultural de jóvenes generaciones, expositora de fuertes opiniones disidentes expuestas a través de sus votos; había liderado el Proyecto por los Derechos de la Mujer de la Unión Americana de Libertades Civiles en la década del 70’.

Su imagen explica por qué la fuerza no reside en la apariencia física, medía 1,52 metros, pesaba 45 kilogramos, padeció cáncer durante años, y sin embargo su poder radicó en profundas convicciones y en haberse enfrentado a la sociedad y sus disfunciones. Mi admiración y respeto para una mujer que simbolizó los derechos de las mujeres…

Dra. Mónica Teresita del Cerro
(Buenos Aires, 29 de septiembre de 2020)