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martes, 23 de noviembre de 2021

Insulina glargina, nuevos usos del hallazgo biotecnológico que ahora se produce en el país para tratar pacientes con diabetes

Estos microcristales de “insulina artificial” se elaboran en la Argentina como un medicamento biosimilar en el laboratorio. Sirven para tratar pacientes con diabetes tipo 1 y 2 y especialmente para las hipoglucemias nocturnas. La palabra de los expertos.

En el caso de la diabetes, Argentina no presenta hoy un panorama muy alentador: según los datos de la 4ta encuesta Nacional de Factores de Riesgo del Ministerio de Salud , 1 de cada 10 personas son diabéticas, y la peor noticia es que solo 4 de esas 10 conocen la condición que padecen. Y el 12,7% de la población mayor de 18 años tiene diabetes.

El aumento de la diabetes en el mundo en general - y la Argentina no escapa a estas reglas- afecta a 450 millones de personas y se asocia a un estilo de vida que favorece el sedentarismo, la falta de actividad física; y una alimentación basada en calorías, grasas e hidratos de carbono que provocan aumento de peso y obesidad, a lo que se suma el estrés. De alguna manera la vida moderna conspira contra la condición de cualquier paciente diabético.

La diabetes aparece porque el páncreas no sintetiza la cantidad de insulina que el cuerpo necesita, la elabora de una menor calidad o no es capaz de utilizarla con eficacia. Y la principal función de la insulina -la hormona producida en el páncreas -es mantener los valores de glucosa en sangre en niveles adecuados.

Dentro del amplio panorama de la diabetes, entendida como una enfermedad crónica, existen un tipo de episodios que son importantes atender: las hipoglucemias nocturnas, que ocurren cuando los niveles de glucosa en sangre bajan “sustancialmente” durante las horas de sueño hasta ser iguales o menores a 70 mg/decilitro de sangre.

Para tratar estos “ataques” nocturnos y repentinos la ciencia ofrece en la actualidad un hallazgo a través de la llamada insulina glargina, una versión artificial de la insulina humana de acción prolongada y que se produce en el laboratorio. La insulina glargina actuará reemplazando a la insulina que produce normalmente el cuerpo y ayudará “a pasar” el azúcar de la sangre a otros tejidos del cuerpo, que se usan para obtener energía.

La insulina glargina -al ser producida de manera sintética en el laboratorio se presenta como microcristales- y se puede usar para tratar la diabetes tipo 1 -cuando el cuerpo no produce insulina y, por lo tanto, no puede controlar la cantidad de azúcar en la sangre-; y también para tratar a las personas con diabetes tipo 2 -cuando el cuerpo no usa la insulina normalmente y, por lo tanto, no puede controlar la cantidad de azúcar en la sangre- que necesitan insulina para controlar la diabetes.

En personas con diabetes tipo 1, la insulina glargina debe usarse con otro tipo de insulina (una insulina de acción corta). Y en los personas con diabetes tipo 2, la insulina glargina también puede usarse con otro tipo de insulina o con medicamento(s) oral(es) para la diabetes.

La buena noticia es que ahora la insulina glargina se elabora como un medicamento biosimilar en la Argentina (Laboratorio Denver Bio) en formato de lapicera prellenada descartable, que permite la aplicación de las unidades indicadas con una máxima precisión. Este análogo de la insulina humana recombinante de acción prolongada ofrece una cobertura de insulina basal de 24 horas, disminuyendo el riesgo de hipoglucemias, sobre todo las hipoglucemias que ocurren durante la noche.

En diálogo con Infobae la doctora Solange Houssay, nieta del emblemático médico y Premio Nobel argentino en Medicina (1947) Bernardo Houssay, y médica de planta de la Unidad Nutrición y Diabetes del Hospital Ramos Mejía y miembro de la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD) amplió el alcance de este nuevo tratamiento: “Durante el reposo nocturno, los síntomas de alerta y de alarma del organismo ante una hipoglucemia disminuyen considerablemente, y son suficientes para despertar al paciente. Por la ausencia de síntomas de alarma y la infrecuente medición de la glucemia capilar durante la noche, la hipoglucemia nocturna casi nunca se detecta y puede ser prolongada (mayor a 120 minutos) con riesgo de arritmias cardíacas, convulsiones y aún muerte cerebral o estado vegetativo persistente. Los resultados de estudios con monitoreo continuo de glucosa indican que ocurren episodios de hipoglucemia en el 50% de los adultos y en la mayoría de los pacientes pediátricos (80 %) tratados con insulina”, precisó Houssay.

Las personas con diabetes tipo 1 tienen además una menor habilidad para prevenir hipoglucemias. Y esto es consecuencia de que la insulina debe ser inyectada y no ve descender sus niveles en sangre ante el descenso de valores de glucosa, cómo ocurre naturalmente. Las personas con diabetes tipo 2 necesitan insulina luego de un tiempo más prolongado desde el comienzo de la diabetes, cuando ya no producen insulina propia y debe administrarse externamente, cómo ocurre en la diabetes tipo 1.

Para Houssay, “la insulina glargina es una solución innovadora que ya está disponible en Argentina. Permite controlar los valores de glucosa a largo de las 24 horas del día en forma pareja, y continua, liberándose lentamente desde el sitio de aplicación (debajo de la piel del abdomen), reduciendo el riesgo de hipoglucemias en comparación con las insulinas tradicionales. En particular evita las hipoglucemias nocturnas”.

Riesgo cardiovascular

Consultada por Infobae la doctora Graciela Fuente, médica nutricionista especializada en Diabetes, consultora de la Unidad de Nutrición del Hospital Carlos Durand y ex presidenta de la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD) remarcó, “todas las hipoglucemias, no solamente las nocturnas, pueden llegar a aumentar el riesgo cardiovascular, especialmente en aquellas personas que tienen patología previa, como por ejemplo arritmias cardíacas. Como consecuencia se puede llegar a la muerte súbita por arritmia maligna”.

“La educación terapéutica del paciente diabético es la medida de prevención más importante, ya que le permite al paciente ser consciente de la necesidad de ser adherente al tratamiento con respecto a la medicación, a la alimentación y la intensidad y frecuencia de la actividad física. Además, el automonitoreo glucémico es fundamental, ya que permite conocer el nivel de glucosa capilar (a través del pinchazo en el dedo, o por medio de los sistemas de control continuo) del paciente, especialmente si ha tenido episodios de hipoglucemia nocturnas”, precisó Fuente.

Así como el descubrimiento de la insulina en 1921, hace 100 años, por los científicos Frederick Banting y Charles Best en 1921 fue un hecho trascendente que abrió el camino para una continuada secuencia de avances farmacéuticos y tecnológicos. Al respecto, la doctora Fuente precisó que “la aparición de la insulina biosimilar inició otra era que permitió a los médicos aprender de esta nueva insulina y de las que vendrán posteriormente. Siempre buscando el mejor tratamiento para las personas con diabetes tipo 1, que dependen de esta hormona para vivir y para aquellas con diabetes tipo 2, que requieren de este tratamiento inyectable para mejorar su control glucémico”.

“Logrando un buen control, hoy se puede vivir con diabetes y tener la misma expectativa de vida que la de una persona sin diabetes. De todos modos, sigue siendo valioso que lleguen más y mejores alternativas que optimicen el tratamiento”, sostuvo a Infobae el doctor León Litwak, médico endocrinólogo especializado en diabetes, y ex presidente de la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD)

Según la doctora Solange Houssay, “en la población de adultos mayores, contar con insulinas de última generación seguras y efectivas -como la insulina glargina- es clave. En este grupo de pacientes, los síntomas de alerta de hipoglucemia se inician a valores más bajos y las alteraciones conductuales y cognitivas a valores de glucosa más altos en comparación con los jóvenes. Este hecho comprime el intervalo de tiempo entre los síntomas de aviso de hipoglucemia y el desarrollo de alteraciones de la conducta y la conciencia, que se desarrollan en forma casi simultánea y el efecto protector del aviso sintomático se pierde”, señaló.

“En la medida que la persona con diabetes va haciéndose mayor en edad y con una duración de su enfermedad más prolongada, se van produciendo cambios en su sistema nervioso autónomo que es el responsable de dar la alarma de la caída de los niveles de glucemia con síntomas como sudoración, temblor, taquicardia, nerviosismo, con lo cual se encuentran más expuestos a sufrir hipoglucemias más graves. Esta situación es la que se conoce como “falta de percepción de la hipoglucemia”, explicó Fuente.

El mantener la diabetes lo mejor controlada posible a lo largo del tiempo, con la medicación adecuada permite que el paciente mantenga su sistema de alarma mejor preservado. En el caso concreto de percibir algún síntoma que el paciente o la persona que esté con él, considere que pueda estar relacionado con el nivel de glucemia, es muy importante constatar el valor de la misma y si esto no fuera posible, dar a ingerir un líquido azucarado lo más rápido posible, para iniciar el ascenso de la glucemia.

Consultada por Infobae, la presidenta de la Sociedad Argentina de Diabetes, la doctora Silvia Gorban de Lapertosa, recordó que el 62% de los argentinos tiene sobrepeso u obesidad. “Si un adolescente tiene sobrepeso y manchas de color negro en el cuello o en las axilas debería hacerse el análisis de sangre en ayunas para detectar a tiempo el nivel de glucemia alterado. De esta manera, se podría detectar casos de diabetes más tempranamente en personas con factores de riesgo como sobrepeso, obesidad y sedentarismo”, sostuvo la médica, quien es también profesora titular de la cátedra de nutrición y educación para la salud de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Nordeste, en Corrientes.

Para los próximos años, los principales objetivos alrededor de la diebates sobre los cuales se está trabajando son: a) el desarrollo de tratamientos menos complejos y reducir el miedo a las complicaciones a corto y largo plazo; b) nuevas herramientas digitales para reducir errores y simplificar el tratamiento; c) comprensión de las causas que originan la diabetes para avanzar en su prevención y cura; y d) continuar trabajando en el acceso a la atención y a la información.

Fuente: Diario Infobae

jueves, 11 de noviembre de 2021

Se viene el Día Mundial de la Diabetes 2021

Cada 14 de noviembre, se conmemora el Día Mundial de la Diabetes, que es una oportunidad para crear conciencia sobre el impacto de la diabetes en la salud de las personas y determinar los pasos a seguir para mejorar su prevención, diagnóstico y manejo. 

El tema del Día Mundial de la Diabetes 2021 es "el acceso al cuidado de la diabetes: si no ahora, ¿cuándo?". La campaña de la OPS/OMS se propone llamar la atención a los gobiernos y actores principales de la salud mundial, sobre la necesidad de mantener y mejorar el acceso a los servicios de salud y a los medicamentos e insumos para el diagnóstico, tratamiento y automanejo de diabetes. Todos ellos esenciales para controlar la diabetes, prevenir sus complicaciones y alargar y mejorar la calidad de vida de las personas que viven con diabetes. A la vez busca asegurar el compromiso y la necesidad de aunar esfuerzos ante el desafío de la implementación regional del Pacto Mundial contra la Diabetes.

Debemos crear conciencia en todos los sectores de la sociedad que las complicaciones tan invalidantes de la diabetes pueden ser prevenidas con el acceso a un adecuado cuidado, pero que no todas las personas que viven con diabetes tienen acceso al cuidado que necesitan.

Acceso al cuidado de la diabetes: si no ahora, ¿cuándo?

Después de 100 años del descubrimiento de la insulina, el acceso al cuidado de la diabetes sigue siendo un desafío en muchos países. Este año el Día Mundial de la Diabetes es una oportunidad para resaltar la urgente necesidad de incrementar el acceso al diagnóstico y tratamiento de la diabetes, para disminuir sus complicaciones y mejorar la calidad de vida de las personas que viven con diabetes. La pandemia de COVID-19, sigue generando, muchos desafíos en el cuidado de la salud, especialmente para asegurar el acceso a los servicios y los medicamentos esenciales de las personas que viven con diabetes en los países de la Región.

Los problemas

A pesar de que nunca como ahora habíamos entendido mejor el modo de prevenir y tratar la diabetes, el número de personas que presentan esta enfermedad está aumentando rápidamente y la falta de acceso al diagnóstico y al tratamiento genera sufrimiento y muertes innecesarios, sobre todo en los países de ingresos medianos y bajos.

Más de 420 millones de personas tienen diabetes.

Esta cifra se ha cuadruplicado desde 1980 y, de acuerdo con las previsiones, superará los 500 millones a finales de la presente década.

El incremento de la prevalencia de la diabetes es, en gran medida, consecuencia de los mayores niveles de obesidad e inactividad física. Por ejemplo, entre 1975 y 2016, la prevalencia del sobrepeso y la obesidad entre los niños y adolescentes de 5 a 19 años pasó drásticamente del 4% a más del 18%.

Las defunciones por diabetes en el mundo han aumentado en un 70% entre 2000 y 2019.

El mayor crecimiento en el número de varones fallecidos como consecuencia de alguna de las 10 principales causas de muerte fue también causado por la diabetes, con un 80% desde 2000.

La diabetes es una causa importante de ceguera, insuficiencia renal, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y amputación de los miembros inferiores.

Uno de cada dos adultos que presentan esta enfermedad lo desconoce.

En todo el mundo, hay sistemas de salud que no están consiguiendo diagnosticar y tratar a las personas con diabetes.

Aunque la insulina se descubrió hace ya 100 años, muchos niños, adolescentes y adultos con diabetes de tipo 1 encuentran obstáculos para tratarse con este fármaco y para disponer de aparatos esenciales como los glucómetros y las tiras reactivas.

En cuanto a la diabetes de tipo 2, mitad de los adultos que la tienen no están diagnosticados, y tampoco se garantiza a los que sí lo están el acceso a medicamentos esenciales y complementarios o a los análisis periódicos para detectar complicaciones.

El número de fabricantes a nivel mundial es reducido debido a factores como la complejidad asociada a la fabricación, la protección de los derechos de propiedad intelectual y otras prácticas como los derechos exclusivos de autorización y comercialización. Como consecuencia de ello, se ha limitado la competencia en el mercado de la insulina y de los aparatos que se utilizan para administrarla, y los precios han aumentado.

Se calcula que, a nivel mundial, la diabetes genera un gasto anual de más de un billón de dólares estadounidenses.

De acuerdo con un estudio realizado recientemente por la OMS, la pandemia de COVID-19 ha ocasionado interrupciones parciales o totales de los servicios de atención a la diabetes en el 62% de los 194 Estados Miembros de la Organización, lo cual.

Estas interrupciones ponen de manifiesto la importancia de prestar los servicios de atención a la diabetes dentro de la atención primaria de salud para que no se vean perturbados por interrupciones similares a las causadas por la pandemia.

La pandemia de COVID-19 ha demostrado que las personas con diabetes tienen más riesgo de presentar otras complicaciones, como ha puesto de manifiesto la elevada proporción de diabéticos entre los pacientes hospitalizados con manifestaciones graves de la COVID-19.

Los programas de cobertura sanitaria universal no contemplan suficientemente la atención a la diabetes, ya que muchas personas, sobre todo en los países de ingresos medianos y bajos, no pueden pagar la insulina, los antidiabéticos y los aparatos que necesitan para tratar la enfermedad.

Por lo general, los centros de atención primaria de los países de ingresos bajos no disponen de los aparatos básicos y los medicamentos esenciales que se precisan para diagnosticar y tratar la diabetes.

De acuerdo con los datos disponibles, alrededor del 80% de los establecimientos de salud del sector público y el sector privado disponen, en general, de medicamentos esenciales para tratar la diabetes. Sin embargo, en los países de ingresos bajos y de la franja de ingresos más bajos dentro del grupo de ingresos medianos, solo la mitad de establecimientos tienen existencias de estos fármacos.

La mayoría de los países no recoge suficientes datos sobre la diabetes a través de sus sistemas de seguimiento y vigilancia y, en muchos casos, estos datos no son adecuados.

Puesto que solo el 56% de los países han realizado recientemente una encuesta de prevalencia de la diabetes, cabe cuestionarse la fiabilidad de la cifra de defunciones causadas por esta enfermedad.

Soluciones disponibles

Medidas que deben tomar las autoridades

Desarrollar y reforzar los sistemas de vigilancia para conocer la morbilidad y la mortalidad por diabetes, la brecha existente con respecto al tratamiento de la enfermedad y el funcionamiento del sistema de salud, en lo relativo a su capacidad y las intervenciones que presta.

Establecer objetivos nacionales de vigilancia de la diabetes y cobertura de la atención a los diabéticos.

Promover la alimentación saludable, la actividad física regular y el abandono del tabaquismo, y trabajar con los sectores pertinentes para eliminar los obstáculos que dificultan que las personas lleven una vida saludable.

Incluir las actividades de diagnóstico, tratamiento y atención relacionadas con la diabetes en el sistema de atención primaria.

Reforzar los sistemas de derivación desde la atención primaria a otros niveles de atención.

Potenciar la capacidad del personal y las instituciones de la esfera de la salud para detectar y tratar la diabetes en una fase temprana.

Incluir la insulina en la lista nacional de medicamentos esenciales.

Incluir el tratamiento de la diabetes (con insulina y otros fármacos, dispositivos de administración de insulina y aparatos para controlar la glucemia) en la prestación de la seguridad social del país.

Velar por que las personas con diabetes participen de forma significativa en las cuestiones relacionadas con el tratamiento y la atención.

Fuente: Organización Panamericana de la Salud

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Crean una aplicación que determina el tipo de gravedad en personas con pie diabético

La app destinada a los equipos de salud y denominada "Clasificaciones Pie Diabético. Sociedad Argentina de Diabetes", toma las clasificaciones que se utilizan a nivel mundial con fines médicos.

Una aplicación para determinar el tipo de gravedad de la afección en personas con pie diabético fue creada por la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD) y presentada este martes por Gabriela Carro, médica del Hospital Posadas, informó ese centro sanitario.

La aplicación, destinada a los equipos de salud y denominada "Clasificaciones Pie Diabético. Sociedad Argentina de Diabetes", toma las clasificaciones que se utilizan a nivel mundial con fines médicos.

A través de esta aplicación se podrá determinar el tipo de gravedad de la afección en personas con pie diabético. Los datos recabados y estudiados otorgarán información para observar la situación de las personas con esta enfermedad.

A partir de esta información "se contará con un pronóstico aproximado de los diferentes casos y se podrán analizar las modificaciones en la afección como producto de los tratamientos" que se le indique al paciente, detalló el Hospital Posadas.

La presentación se realizó en el marco del Día Latinoamericano de Prevención y Concientización del Pie Diabético, celebrada ayer, ocasión en que la SAD elaboró una serie de consejos para detectar a tiempo esta afección.

Según la Sociedad de Medicina Interna de Buenos Aires, las causas más importantes de morbimortalidad de los diabéticos son las complicaciones crónicas y dentro de ellas el pie diabético se presenta en el 1 y el 20% de las personas con esta enfermedad.

El pie diabético "constituye un problema de salud pública por su alta frecuencia y por sus enormes costos sanitarios y sociales generados por el elevado número de ingresos hospitalarios, las prolongadas internaciones, la demanda de atención médica, y la incapacidad laboral de los pacientes, entre otros", destacó esa Sociedad.

Fuente: Agencia Télam

jueves, 21 de octubre de 2021

La provincia de Buenos Aires y la UNLP producirán medicamento contra diabetes

El convenio con la UNLP beneficiará a más de 50 mil personas por mes que reciben insumos a través del Programa de Diabetes de la Provincia de Buenos Aires.

El Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires y la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) firmaron un convenio para producir públicamente un medicamento contra la diabetes.

De esta manera, el laboratorio “Tomás Perón” de la capital bonaerense fabricará comprimidos orales que se utilizan como tratamiento para la enfermedad.

En apenas unas semanas, Emilia se graduará como odontóloga en la UNLP y su viaje de egresados será subir el Aconcagua

La medida beneficiará a más de 50 mil personas por mes que reciben insumos y medicación gratuita a través del Programa de Diabetes de la Provincia de Buenos Aires (Prodiaba).

Según se informó, en 2022 se prevé comenzar con las pruebas de preparación y de estándares de calidad para la producción pública de Gliclazida 60 MG de liberación modificada. Se trata de un medicamento antidiabético que hoy en día la cartera de Salud debe comprar en el sector privado.

El proceso de producción de este fármaco se sumará al de la Metformina, principal antidiabético oral que actualmente se produce en el mismo instituto y se utiliza para el tratamiento de 65.000 personas beneficiarias del programa.

El covenio

La rúbrica del convenio, que pone en marcha el proceso para la producción estatal, fue realizada por el director provincial del Instituto Biológico “Tomás Perón”, Arturo Hoya; el decano de la facultad, Mauricio Erben; y el vicepresidente del área institucional de la UNLP, Marcos Actis.

La medida se desarrolla en el marco del proyecto de Ley que presentó la Provincia de Buenos Aires para impulsar la producción pública de medicamentos. La iniciativa propone la transformación del Instituto y posibilitará una inversión de 8 mil millones de pesos y la producción de 400 millones de medicamentos, vacunas, y sueros.

Según el acuerdo firmado de trabajo conjunto, el establecimiento provincial resolverá la producción del medicamento, mientras que la unidad académica será la encargada de su desarrollo.

“Significa un gran avance en materia de soberanía sanitaria para poder contar con medicamentos de producción propia”, resaltó al respecto el coordinador del Prodiaba, Matias Duca. Además, adelantó que la cartera sanitaria “ya está en tratativas para comprar la materia prima e insumos que se necesitan para fabricar la Gliclazida”.

Por último, Duca explicó que este medicamento tiene menor incidencia de hipoglucemias severas en comparación con la glibenclamida, otro fármaco para la diabetes que el programa distribuía previamente.

Fuente: Infocielo

martes, 14 de septiembre de 2021

Un páncreas bioartificial podría ser la solución para los pacientes con diabetes

Los científicos de la Universidad de Harvard crearon un prototipo mejorado. El dispositivo ya fue probado en estudios con animales. Cuáles serían sus beneficios.

La insulina es la hormona que ayuda a que la glucosa penetre en las células para suministrarles energía. Sin la insulina, hay un exceso de glucosa que permanece en la sangre. En algunas personas, principalmente en niños, adolescentes y adultos jóvenes, el páncreas casi no produce insulina y se desarrolla la diabetes tipo 1. Para esos pacientes, científicos que trabajan en el Hospital Brigham and Women’s, el segundo hospital universitario más grande de la Escuela de Medicina de Harvard en los Estados Unidos, ha desarrollado una versión mejorada de un páncreas artificial.

El páncreas está localizado por debajo y por detrás del estómago en el ser humano. La insulina se necesita para movilizar el azúcar de la sangre (glucosa) dentro de las células. La glucosa se almacena dentro de las células y luego se utiliza para obtener energía. Con la diabetes tipo 1, las células beta producen poca o ninguna insulina.

Como síntomas del trastorno, la persona puede estar muy sedienta, sentirse hambriento con más frecuencia, sentirse cansado a toda hora, tener visión borrosa, sentir entumecimiento u hormigueo en los pies, perder peso a pesar de un aumento del apetito, y suele orinar con mayor frecuencia.

Los científicos del hospital de la Universidad de Harvard consiguieron desarrollar un dispositivo de macroencapsulación mejorado por convección que ofrece la posibilidad de que llegue a ser un tratamiento más rápido y eficaz para las personas con diabetes de tipo 1.

Más de 40 millones de personas en todo el mundo padecen diabetes tipo 1. Es una enfermedad autoinmune en la que las células beta productoras de insulina del páncreas son destruidas por el sistema inmunitario. En la actualidad, existen varios métodos de tratamiento nuevos y emergentes para la diabetes de tipo 1, como los dispositivos de macroencapsulación, que consisten en compartimentos diseñados para albergar y proteger las células secretoras de insulina.

Como si fuera una armadura de los caballeros medievales, diferentes grupos científicos han trabajado en diversos modelos de páncreas bioartificial para proteger a las células contra los ataques del sistema inmune del mismo huésped. También han buscado que el dispositivo permita la entrada y salida de nutrientes para que las células puedan seguir sobreviviendo.

Pero este tipo de desarrolllos ha tenido varias limitaciones y la transferencia para su uso en seres humanos ha sido un reto. El equipo de investigadores del Hospital Brigham and Women’s, en colaboración con colegas de otras áreas de la Universidad de Harvard y la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts, diseñaron un macroencapsulación mejorado por convección, que puede bañar continuamente las células con los nutrientes que necesitan y mejorar la capacidad de carga celular, al tiempo que aumenta la supervivencia celular, la sensibilidad a la glucosa y la secreción oportuna de insulina.

En modelos preclínicos en animales, el dispositivo respondió rápidamente a los niveles de azúcar en sangre a los dos días de ser implantado. Los resultados se publican en The Proceedings of the National Academy of Sciences. “Gracias a los recientes avances, estamos cada vez más cerca de disponer de una fuente ilimitada de células tipo beta que puedan responder a la glucosa segregando insulina, pero el siguiente reto es introducir esas células en el cuerpo de forma mínimamente invasiva y que tengan una longevidad con una función máxima”, dijo el científico, Jeff Karp, doctor, investigador principal y catedrático distinguido de Anestesiología Clínica, Medicina Perioperatoria y del Dolor.

“Nuestro dispositivo demostró una mayor viabilidad celular y un retraso mínimo tras el trasplante. Es una sólida prueba de concepto preclínica para este sistema”, agregó. Los dispositivos similares actuales son dependientes de la difusión: los nutrientes se difunden a través de la membrana exterior y sólo un número de células puede recibir nutrientes y oxígeno y, a su vez, secretar insulina.

El que se diseñó ahora en los Estados Unidos busca proporcionar nutrientes por convección a través de un flujo continuo de fluido a las células encapsuladas. Esto permite que múltiples capas de células crezcan y sobrevivan. El prototipo del equipo cuenta con dos cámaras: una cámara de equilibrio que recoge los nutrientes del entorno y una cámara celular que alberga las células protegidas. La primera cámara está encerrada en politetrafluoroetileno, una membrana semipermeable con poros que permiten la entrada de fluidos. Una membrana interior adicional que rodea a la segunda cámara permite el transporte selectivo de nutrientes y protege contra las respuestas inmunitarias.

Los líquidos perfundidos fluyen a través de una fibra hueca porosa que llega a la cámara celular con una concentración de nutrientes similar a la del tejido que rodea el implante. La fibra permite que la insulina y la glucosa pasen libremente, pero no permite la entrada de moléculas del sistema inmune que podrían atacar a las células encapsuladas.

“La aplicación de islotes derivados de células madre para el tratamiento de la diabetes autoinmune o de tipo 1 se ha trasladado ahora al punto de encontrar un método para proteger las células del rechazo inmunológico y maximizar su supervivencia y función tras el trasplante”, dijo el coautor Doug Melton, quien es parte del Departamento de Células Madre y Biología Regenerativa del Instituto de Células Madre de Harvard. “La macroencapsulación mejorada por convección puede ser un enfoque viable para lograr todos estos objetivos”.

El dispositivo ofrece muchas ventajas respecto a las bombas de insulina convencionales y permite a las células secretar insulina a demanda y dejar de hacerlo rápidamente cuando los niveles de glucosa en sangre disminuyen. En modelos de roedores con diabetes de tipo 1, el dispositivo mejoró la supervivencia y la secreción de insulina de las células y empezó a disminuir el nivel de glucosa en sangre ya dos días después del trasplante.

“El dispositivo tiene el potencial de ser un sistema autónomo que no requeriría la recarga y sustitución constantes de los cartuchos de insulina”, dijo el autor principal, el doctor Kisuk Yang, ex becario postdoctoral en el Laboratorio Karp y ahora profesor de la División de Bioingeniería de la Universidad Nacional de Incheon en Corea del Sur.

Por su capacidad de respuesta, este dispositivo y el novedoso método de flujo mejorado podrían ser especialmente útiles para las personas con diabetes lábil, es decir, las personas cuya diabetes da lugar a oscilaciones imprevisibles de los niveles de azúcar en sangre, comentó el doctor Eoin O’Cearbhaill (ahora en el Colegio Universitario de Dublín, Irlanda), otro de los investigadores que ayudó en el desarrollo del dispositivo mientras trabajaba como becario posdoctoral en el laboratorio de Karp. El equipo señala las direcciones futuras que habrá que seguir para llevar el dispositivo a la clínica, incluyendo el aumento de la capacidad de carga de células y la optimización del sistema de flujo perfundido para el uso humano.

“En general, estos resultados ponen de relieve las ventajas significativas sobre los dispositivos existentes basados en la difusión, incluyendo la mejora de la supervivencia de las células, la reducción de la encapsulación fibrosa que puede comprometer la funcionalidad con el tiempo, y las tasas más rápidas de encendido y apagado de la secreción de insulina”, dijo Karp. “Este enfoque tiene el potencial de mejorar el éxito de las terapias de reemplazo de células beta para ayudar a muchos pacientes con diabetes tipo 1 y sus familias a manejar esta desafiante enfermedad”, sostuvo.

El trabajo fue apoyado por la Fundación de Investigación de la Diabetes Juvenil, y los Institutos Nacionales de Salud, y una beca de investigación de la Universidad Nacional de Incheon, en Corea del Sur, en 2021.

Fuente: Diario Infobae

martes, 24 de agosto de 2021

Hito de la ciencia: 100 años de la insulina

La historia de un tratamiento que revolucionó la historia de la medicina y sigue buscando nuevas formas de perfeccionarse.

La diabetes es una enfermedad por la que el organismo no es capaz de procesar la glucosa apropiadamente. Se caracteriza por presentar niveles altos de azúcar en sangre (glucemia), que pueden dañar las arterias y algunos órganos. Hay dos tipos de diabetes distintos.

“En la del tipo 1, la célula pancreática ya no produce insulina, una hormona que permite que el azúcar en la sangre (glucosa) pase a las células, por lo que el paciente debe recibirla de manera inyectable para poder sobrevivir. En cambio, en la del tipo 2, el páncreas produce grandes cantidades de insulina, pero hay una resistencia para recibirla a través de los tejidos”, le explica a Clarín Soraya Battaiola Vitar, médica endocrinóloga y especialista en diabetes en el Centro Mautalen.

Hasta 1921, el diagnóstico de la diabetes de tipo 1 era una especie de sentencia de muerte para quienes la padecían. El panorama cambió con experiencias pioneras en animales y humanos. Científicos de la Universidad de Toronto lograron prolongar la vida de una perra diabética, conocida en la historia como Marjorie, mediante la administración de un extracto de páncreas (insulina) parcialmente purificado. Se cumple un siglo.

Poco tiempo después de la observación de los efectos benéficos, se lograron preparaciones de insulina más puras y así, se aplicó con éxito en personas con diabetes tipo 1. Leonard Thompson, un adolescente de 14 años, recibió la primera inyección de insulina purificada para humanos como tratamiento para la diabetes, el 11 de enero de 1922.

“Desde ese momento, la diabetes tipo 1 pasó de ser una enfermedad que provocaba la muerte en escasas semanas a una condición crónica capaz de ser controlada. La insulina permite que la glucosa pueda ser aprovechada como fuente de energía para las células de los tejidos del cuerpo y que su exceso se almacene en el hígado”, le comenta a Clarín Marcelo Perone, investigador del Conicet y miembro de la Sociedad Argentina de Diabetes.

La Federación Internacional de Diabetes estima que a nivel mundial el 9,3% de adultos de entre 20 y 79 años la padecen. Se pronostica que, para 2045, habrá 736 millones de personas con diabetes en el mundo. Según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR), en la Argentina, la prevalencia de pacientes con glucemia elevada ronda el 12,7% y se estima que la mitad desconoce su condición. El porcentaje se traduce en más de 3,5 millones de individuos que conviven con esta patología.

“Se la interpreta como una pandemia no infecciosa porque la prevalencia de diabetes aumentó en las últimas décadas. Más del 50% de una consulta endocrinológica es por diabetes y la mayoría es causada por la de tipo 2”, señala Battaiola Vitar.

100 años de historia

“Las referencias más antiguas sobre la diabetes tienen 3.500 años, aproximadamente”, comienza explicando Perone y sintetiza los 100 años de historia de la insulina en una serie de momentos clave:

1921: la administración de insulina revirtió la hiperglucemia (alta concentración de azúcar en sangre) de la cachorra Marjorie. Los protagonistas de este descubrimiento fueron Frederick Banting y su asistente Charles Best.

1922: el paciente con diabetes tipo 1, Leonard Thompson, fue la primera persona tratada con este tipo de extracto que mejoró su estado clínico general.

1923: se extendió el uso y la producción comercial de insulina en el mundo gracias a la colaboración de la Universidad de Toronto con la compañía farmacéutica Eli Lilly, que permitió el tratamiento de millones de pacientes. Durante el mismo año, comenzó el desarrollo de la diabetología en Argentina.

1930: se diseñaron insulinas con actividad prolongada. Estas formas de acción fueron accesibles en la década del ‘40 y a mediados de los ’50 fueron mejoradas.

1955: el norteamericano Sanger describió la secuencia de aminoácidos de la insulina por primera vez, lo que permitió reemplazar la insulina purificada de animales por una sintética humana de mayor pureza. El descubrimiento le valió el Premio Nobel de Química en 1958.

A fines de los '70 y principios de los '80, el advenimiento de la tecnología de ADN recombinante permitió producir insulina a gran escala. “Para lograr que la insulina administrada actúe de manera similar a la producida por el propio páncreas (endógena), se crearon unas de rápida acción para ser usadas durante las comidas y otras de acción más prolongada para intervalos entre ingestas”, dice.

“Así, en los ’90 se aprobó el uso de un análogo de insulina (insulina lispro) y, en el 2000 otro de larga acción (insulina glargina)”, concluye Perone.

El futuro y los próximos retos

Inyectarse insulina se ha convertido en un hábito rudimentario y sencillo para miles de personas. La evolución tecnológica permitió tratamientos y modos de aplicación cada vez más ajustados, amables y menos incómodos, mejorando la calidad de vida de los pacientes con diabetes tipo 1. Sin embargo, hasta el día de hoy solo puede administrarse de forma subcutánea.

“Lamentablemente, no existe todavía un óptimo reemplazo de la insulina endógena/fisiológica. Con una constante inversión científica se lograrán avances que continúen mejorando la calidad de vida de los pacientes con diabetes. Por mencionar algunos, el trasplante de islotes pancreáticos podría acercar a la cura cuando se logre eliminar el requerimiento de inmunosupresión”, evalúa Perone para definir los alcances de un siglo de historia con sus luces y sombras.

Investigación en diabetes

Con el objetivo de buscar soluciones para los pacientes diabéticos, en 2018 un grupo de profesionales de la salud y ciudadanos comprometidos con el tema crearon la “Fundación Marjorie para la investigación en Diabetes”.

“Nos interesa encontrar una solución a la diabetes ya que es una enfermedad metabólica muy frecuente y de alto costo socio-económico en nuestro país. Con el propósito de agradecer y homenajear a Marjorie y a todos los otros perros que con su sacrificio ayudaron al descubrimiento de la insulina decidimos denominar la fundación como Marjorie”, cuenta Perone quien también es miembro fundador y presidente de FuMDiab y profesor de Bioquímica en la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral.

Entre sus principales objetivos, se destaca la promoción de la educación, divulgación y concientización de la población general sobre la enfermedad. También, la estimulación de transferencia tecnológica y el financiamiento de subsidios para la investigación científica orientada a su tratamiento, cura, y/o prevención.

Fuente: Diario Clarín

lunes, 12 de julio de 2021

Paraguay pondrá en marcha registro nacional de personas con diabetes

El Ministerio de Salud informó que la próxima semana se llevará a cabo el Registro Nacional de Personas con Diabetes a través del Sistema Informático en Salud que permitirá nominalizar y georreferenciar a todos los pacientes con Diabetes del país. El trabajo iniciará con pacientes con Diabetes tipo I.

La cartera sanitaria comunicó que los trabajos se desarrollarán en simultáneo en todos los departamentos. En este grupo se encuentra una variedad de franjas etarias, desde 6 meses hasta la edad adulta.

Dra. Doris Royg, directora del Programa Nacional de Diabetes, explicó que contar con el registro de la cantidad exacta de personas con Diabetes en cada establecimiento del país, permitirá lograr una mejor planificación para la compra y distribución de insumos y medicamentos, de esta manera garantizar la asistencia y el tratamiento a este grupo prioritario.

Posteriormente, se trabajará con el grupo de personas con Diabetes tipo II, a través de un Call Center y un autorregistro en el sistema HIS, labor que se extenderá todo el 2021.

La directora mencionó que esta modalidad posibilitará a los establecimientos de salud que aún no cuentan con esta plataforma web, poder cargar los datos y vincularse con el SICIAP, con VACUNATE y todos los demás sistemas de Salud Pública.

“Por primera vez estos datos estarán en un sistema informático y se podrá enlazar con todos los sistemas de salud”, destacó. La meta es llegar al 14 de noviembre, día mundial de la Diabetes, con el Registro Nacional de Personas con Diabetes.

Informó que este 2021 se cumplirá 100 años de la insulina, hecho que significó un cambio radical para la Diabetes y que cambió la vida de personas diagnosticadas con esta enfermedad metabólica.

La especialista considera que el modelo de gestión que se está instalando en el Programa Nacional de Diabetes puede constituirse en el puntapié inicial para la reforma del sistema de salud.

Cifras nacionales

Paraguay registra más de 700.000 personas con diabetes. El mayor número de individuos afectados con esta enfermedad crónica se concentra en la franja de 18 a 75 años. El 95% de los diagnosticados presenta diabetes tipo 2, mientras que un 5% diabetes tipo 1 y otros tipos.

El Ministerio de Salud Pública, a través del Programa Nacional de Diabetes, asiste a unas 120.000 personas con diabetes a través de consultas, tratamiento y entrega de medicamentos.

Si bien la Diabetes no tiene cura, se puede controlar e incluso prevenir con la adopción de hábitos saludables, en las que se incluya el consumo diario de frutas y verduras, evitar las frituras, actividad física regular y el control de la glucemia (nivel de azúcar en sangre).

Fuente: Diario Hoy

martes, 22 de junio de 2021

La diabetes en la infancia

No perder el foco en los niños que la padecen, en promedio, 1 de cada 5000 niños.

Diabetes. Escuchar esta palabra muchas veces genera confusión, dudas, miedos e incluso, se nos vienen a la cabeza posibles mitos sobre esta condición crónica endocrinológica, que pueden ser no certeros. Esto sucede frecuentemente cuando no se tiene información al alcance de la mano.

Hoy en día, 1 de cada 11 personas en el mundo tiene diabetes, una cifra que se prevé que se eleve a 1 de cada 9 para 2045 si no se toman medidas. Particularmente en nuestro país, la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD) alertó del incremento de esta condición que alcanza a más de 4 millones de personas en el país.

Enfocándonos en las enfermedades crónicas más frecuentes en la infancia, la diabetes es una de ellas, ya que se calcula que 1 de cada 5000 niños tiene diabetes, pero esta cifra varía de un país a otro.

Existen distintos tipos de diabetes, como también, tratamientos para mejorar la calidad de vida de los niños. Sin embargo, la más común en los niños y adolescentes es la diabetes tipo 1. Esta afección, que requiere un control constante, se da cuando el páncreas no fabrica suficiente cantidad de insulina ya que el sistema inmunitario produce una destrucción de las células beta del páncreas, lo que origina una deficiencia total de insulina.

Los síntomas que pueden manifestar los niños con diabetes no siempre se presentan juntos y por ello no son bien reconocidos cuando aparecen. Algunos de ellos pueden ser:

  • Polidipsia: mucha sed y necesidad urgente de beber, incluso durante la noche
  • Poliuria: necesidad de orinar con mucha frecuencia
  • Polifagia: aumento patológico de la sensación de hambre y apetito que trae como consecuencia el exceso de la ingesta de nutrientes
  • Adelgazamiento
  • Astenia: sensación generalizada de cansancio que no desaparece con el descanso
  • Trastornos visuales

Para tratar la diabetes tipo 1, existen tratamientos con insulina, la cual ayuda a mover la glucosa incorporada a través de los alimentos hacia las células del cuerpo, donde se puede utilizar como energía.

La insulina es una hormona que producen las células beta del páncreas. El cuerpo necesita la insulina para que la glucosa (un azúcar) del torrente circulatorio sea convertida en combustible para los tejidos que lo necesitan, como los músculos y el cerebro. Sin insulina, el cuerpo no puede utilizar la glucosa y esta permanece en el torrente sanguíneo. Un tratamiento adecuado con insulina permite que los niños puedan vivir una vida plena.

Hábitos saludables, mejores pronósticos

Se aconseja la planificación semanal del menú de las comidas, tanto en casa, como en la escuela. La alimentación tiene que ser balanceada, variada y acompañada de actividad física. Además, incentivar a los niños a hacer deportes y jugar al aire libre, con el objetivo de evitar el sedentarismo, es una meta que debemos mantener siempre presente. Asimismo, el rol de los adultos en las familias en promover hábitos saludables es fundamental. La diabetes, afecta la vida diaria de quienes la transitan y la de sus familias.

De esta manera, una vez que la enfermedad es diagnosticada, el entorno familiar debe estar acompañado por profesionales que ayuden a transitar el camino, como también, por entidades como asociaciones que educan sobre la diabetes, informan sobre cómo prevenir complicaciones agudas y crónicas; y optimizan el tratamiento y la protección jurídica.

El niño poco a poco irá tomando las responsabilidades y hábitos para llevar una vida como la de cualquier otro chico, por lo que no se aconseja una sobreprotección sino educación diabetóloga. Sin dudas, la ayuda en el control adecuado de la glucemia por parte de la familia es siempre necesaria en la prevención de complicaciones.

Remontándonos en el tiempo, en 1921 se descubría la insulina, la cual logró un cambio radical en el tratamiento de la diabetes tipo 1, que hasta ese entonces significaba el peor escenario para los niños. A 100 años de su descubrimiento deseamos que el futuro de los niños con diabetes sea como el de cualquier otro. Para lograrlo, el objetivo primordial es enfocarnos en tratamientos innovadores y dispositivos médicos que mejoren sus vidas.

El compromiso y el ser parte de la solución, es el camino por donde tenemos que continuar. Buscar a través de la innovación, acelerar la prevención para disminuir la curva y centrar el foco en el objetivo final de encontrar la cura para la diabetes, es primordial.

Mientras tanto, la innovación en los tratamientos es la mejor respuesta para mejorar las vidas. La clave está en que científicos e ingenieros, continúen trabajando para impulsar las fronteras de descubrimiento y, sin dudas, la cadena de valor farmacéutica juega un rol fundamental para que las personas que lo necesitan puedan acceder a los mejores tratamientos y dispositivos.

Fuente: Ámbito (por Judit Laufer, Presidente de la Federación Argentina de Diabetes y Miembro titular del Comité Ejecutivo IDF-SACA)

lunes, 7 de junio de 2021

Los pacientes “fantasmas” de la pandemia: tienen cánceres, diabetes, problemas cardíacos y VIH, y enfrentan demoras en consultas, medicamentos y cirugías

Asociaciones de pacientes de Argentina reclaman que obras sociales y el sector público los atiendan y faciliten las entregas oportunas y con continuidad. Hay cirugías que no se hacen porque las camas en los hospitales están ocupadas con los pacientes con COVID-19. Advierten que las demoras pueden tener riesgos para la salud.

Néstor Loreto vive con diabetes tipo 1 desde hace 40 años y ha sido un activista por los derechos de las personas con esa enfermedad. Con el paso del tiempo, se le sumó una arritmia del corazón, el sobrepeso, la hipertensión, y el trastorno bipolar. “La pandemia es una realidad muy triste para el mundo entero por las muertes que produce. Pero detrás de esa gran tragedia, estamos los pacientes como yo, que nos sentimos como fantasmas”, dijo a Infobae Loreto, quien tiene 56 años y tuvo que volver a vivir a la casa de sus padres en la ciudad de Buenos Aires.

Hoy Loreto necesita que le hagan controles para conocer cuál es el estado de su diabetes, pero no consigue que su obra social le dé turno para una consulta presencial con especialista médico. Para el trastorno bipolar, también requiere atención por un profesional de la salud mental, pero le resulta difícil. “Por mi obra social, el PAMI, solo me hacen llamadas y no se los puede ver a los profesionales ni presencial ni virtualmente. La psiquiatra sólo te escucha cinco minutos y la subestimación por la palabra de uno es terrible”, comenta.

Durante algunos meses del año pasado, Loreto fue a una consulta particular con un psiquiatra. El profesional le negaba el riesgo de los espacios cerrados y la importancia de usar barbijos para prevenir la infección por el coronavirus, y terminó contagiándose. Se murió por el COVID-19. Y su ausencia fue uno de los frecuentes momentos en los que Loreto se ha sentido abandonado durante la pandemia.

Ya hubo más de 3,9 millones de personas en la Argentina que confirmaron su diagnóstico de COVID-19 positivo. Con la segunda ola de la pandemia -con más casos a partir de marzo pasado-, el número de muertes ya superó las 80.400, y las unidades de terapia intensivas en hospitales públicos y privados registraron récords de ocupación durante el último mes.

La atención por la crisis con los pacientes con COVID-19 sobreexigió al sistema de salud de la Argentina, y puso en segundo plano a las personas con enfermedades crónicas que requieren seguimiento, estudios de control, medicamentos, y cirugías en diferentes ciudades del país. Todo se recargó en un sistema de salud (con los subsectores de prepagas, obras sociales y público) que como ya había advertido la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en 2011 es “fragmentado y desigual”.

Pacientes cardiovasculares

“Durante 2020, las consultas cardiológicas cayeron un 60%. La gente con infartos dejó de consultar. Personas con dolor de pecho dejaron de consultar. Mucha gente dejó de tomar la medicación porque se le terminó y no podía salir a buscar la receta”, dijo con respecto a la primera ola el presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología, el doctor Alejandro Hershson. Durante los tres meses pasados, volvieron a surgir problemas.

“La atención principal de la pandemia está en el coronavirus, sus complicaciones y la prevención a través de la vacunación. Hoy estamos viendo más pacientes que no se atendieron el año pasado y han sufrido las consecuencias por no hacerse los controles o por falta de adherencia a la medicación. Algunos han perdido el empleo y la cobertura médica, y eso hace que tengan problemas para comprar los medicamentos, entre otras barreras de acceso a la atención”, dijo Hershson a Infobae.

“Los pacientes con enfermedades crónicas, con diabetes, hipertensión o aquellos que hayan tenido un infarto o un ataque cerebrovascular (ACV), necesitan seguimiento y controles periódicos. Actualmente, no se están dando turnos de seguimiento de manera presencial en la mayoría de los hospitales públicos, salvo algunas excepciones. Esto ocurre porque el foco principal está puesto en la respuesta a la emergencia de salud pública dada por la pandemia”, contó Judith Zilberman, médica cardióloga y coordinadora del área de hipertensión del Hospital Argerich de la ciudad de Buenos Aires.

“En este momento, se utiliza la consulta por telemedicina. Si bien es una herramienta importante, los pacientes necesitan asistir a la consulta y hacerse estudios, y esto se encuentra demorado. También hay situaciones en las que los pacientes tienen miedo de asistir por el riesgo de contagiarse el coronavirus. Pero si se retrasa el control, los pacientes están en mayor riesgo de complicaciones”, señala Zilberman, ex presidenta de la Sociedad Argentina de Hipertensión.

La epidemia del VIH durante la pandemia por el coronavirus

En tanto, las personas viviendo con el VIH también enfrentan barreras en la atención. En la Argentina, hay 136.000 personas con ese virus, y se estima que hay un 17% de la población afectada que aún no sabe su diagnóstico porque no se ha realizado el test. El 70% de las personas que sí conocen su diagnóstico se atienden en el sector público. José María Di Bello, de Fundación Grupo Efecto Positivo (GEP), contó a Infobae que durante la primera ola hubo suspensión en los servicios para hacer testeos y problemas con el acceso a medicamentos. Esa organización no gubernamental monitoreó la provisión de 38 fármacos antirretrovirales para VIH y 2 esquemas de antivirales de acción directa para terapias de Hepatitis C. Se detectó que 13 medicamentos estuvieron en situación deficitaria o de riesgo el año pasado.

“Hoy las personas con VIH tienen problemas en el acceso a los estudios de carga viral. Hubo faltantes de reactivos para hacer esos estudios entre 2018 y 2019. El año pasado, se compraron recién a fin de año”, comentó Di Bello. Entonces, se han demorado esos estudios que permite saber cómo están funcionando los medicamentos contra el VIH y vigilar cualquier cambio en la infección. También Di Bello añadió que hay demoras en el acceso a los medicamentos para tratar las infecciones oportunistas que pueden desarrollarse en personas con VIH. “Durante el confinamiento de la primera ola, se había dispuesto una entrega de los medicamentos cada tres meses, pero esa medida aún no se implementó en todo el país. Sería clave que se implemente realmente para reducir las barreras que las personas con VIH todavía encuentran”, opinó.

Demoras en medicamentos y cirugías para tratar los cánceres

En abril del año pasado, Maximiliano Jerez, de 49 años, sintió que la vida le daba una trompada. Le diagnosticaron mieloma múltiple, que es un cáncer que afecta a las células plasmáticas que se encuentran principalmente en la médula ósea. Se vio obligado a dejar su trabajo en una carpintería en la ciudad de Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires. Recién le mandaron uno de los medicamentos que le indicaron como tratamiento, el bortezomib, en diciembre pasado. Desde marzo de este año hasta la semana pasada, estuvo esperando que el Banco de Drogas del Instituto Provincial del Cáncer de la provincia de Buenos Aires le entregue otro fármaco, la lenadomida, para continuar con su tratamiento. Finalmente, el viernes pasado le avisaron que ya la droga estaba disponible.

“Además de los medicamentos, necesité un trasplante de médula. Conté con el apoyo del CUCAIBA y todo salió bien. Pero con respecto a los medicamentos, necesitamos que la entrega sea continua. El cáncer no hace cuarentenas. Puede avanzar”, expresó Jerez en diálogo telefónico con Infobae.

Desde el Instituto de Previsión Social de la provincia de Buenos Aires, respondieron a Infobae que la demora en las entregas de la medicación es menor a un mes en promedio. Pero reconocieron que cuando hay falta de stock o medicamentos que no se encuentran en su vademecum, “el tiempo de entrega es un poco mayor, ya se requieren algunos procesos administrativos adicionales”.

También ese organismo público bonaerense informó que “actualmente se encuentra trabajando en nuevos mecanismos de adquisición de medicamentos, y de eslabonamiento con el Banco Nacional de Drogas, como así también en la coordinación logística con el Correo Argentino, para que los medicamentos sean dispensados en forma continua y entregados en menor tiempo en todo el territorio de la provincia de Buenos Aires”.

Desde la Sociedad Argentina de Cancerología, el presidente Jorge Puyol señaló que “ya había retrasos en la entrega de drogas para pacientes con cánceres en diferentes lugares del país, y la pandemia empeoró la situación. La entrega a tiempo es importante para la sobrevida y la calidad de vida de los pacientes. Algunos de los medicamentos se indican para evitar que la enfermedad reaparezca”.

El especialista en oncología contó a Infobae que durante la primera ola de la pandemia y por el confinamiento masivo, muchos de los pacientes no podían asistir a las consultas y los controles. “Llevó a retrasos en el inicio y la continuación de los tratamientos. Con la segunda ola, los pacientes sí asisten a la consulta y casi todo el personal de salud ya está vacunado. Pero hay muchas cirugías que hoy no se hacen porque no hay camas disponibles porque están ocupadas por los pacientes con el COVID-19″, enfatizó Puyol. También hay dificultades en conseguir medicamentos que se usan durante la anestesia en endoscopias y cirugías de urgencia.

“Hay otros enfermos. No todo es COVID. La pandemia no puede justificar la discontinuidad de los tratamientos para los cánceres”, sostuvo Edith Grynszpancholc, presidenta de la Fundación Natalí Dafne Flexer, que ayuda a niños con enfermedades oncológicas. “Se consiguen algunas drogas, pero a veces no completa el esquema indicado. También algunas familias tienen dificultades para conseguir la medicación de soporte, y esto ocurre con diferentes obras sociales”, agregó al ser consultada por Infobae. A fines de mayo, esa fundación se reunió con otras 8 organizaciones para hacer un diagnóstico de la situación de las personas con cánceres y el acceso al tratamiento.

Hicieron un relevamiento desde 2020 hasta el mes pasado, y se encontró que más de 140 personas con cáncer han tenido que esperar más de cinco meses para que les entreguen los medicamentos en el Banco de Drogas de la provincia de Buenos Aires, el de la Ciudad de Buenos Aires, el Banco Nacional de Drogas Oncológicas y la Dirección de Asistencia Directa por Situaciones Especiales (DADSE), que depende del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. “En otros casos, se han cambiado las dosis prescriptas al entregarse dosis menores o tratamientos incompletos”, señalaron a Infobae.

“Las personas con cáncer pasan a pelear contra la burocracia en lugar de ocuparse de su enfermedad. Hay palos en las ruedas tanto en prepagas, obras sociales como en el sector público. En algunos, con más frecuencia. Es necesario que las entregas de medicamentos se regularicen para todos los pacientes porque la intermitencias generan interrupciones en los tratamientos”, dijo a Infobae Mariana Auad, vicepresidenta de la Fundación Argentina de Mieloma, que reclama junto con la Asociación Linfomas Argentina, la Asociación de Leucemia Mieloide Argentina (ALMA), MACMA, ACIAPO, entre otras organizaciones civiles.

Las demoras en la atención y en los tratamientos para los cánceres también están ocurriendo en otros países del continente americano en el contexto de la pandemia, y es preocupante. Anselm Hennis, director del Departamento de Enfermedades no Transmisibles y Salud Mental de la Organización Panamericana de la Salud, alertó recientemente: “El cáncer no tiene que ser nunca una sentencia de muerte, tampoco durante la pandemia de COVID-19″.

Fuente: Diario Infobae

jueves, 3 de junio de 2021

Diabetes tipo 1 y 2: cómo diferenciarlos, qué síntomas tienen y qué los causa

Enfermedad ligada a la obesidad y el sedentarismo, en el país cada vez hay más personas diagnosticadas con diabetes.

La diabetes es una enfermedad que viene en aumento de la mano de la obesidad y el sedentarismo. Según comprobó la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo realizada en 2018, la padecía un 12,8% de los argentinos, un índice que era del 8,4% en 2004 y que había subido al 9,8% casi una década después.

El estudio también reveló que la mitad de los pacientes tenía más de 35 años y recibía tratamiento, que afectaba más a mujeres que a hombres y que una de cada tres personas ni siquiera sabía que padecía la enfermedad. Aquí explicamos diabetes tipo 1 y 2: cómo diferenciarlos, qué síntomas tienen y qué los causa.

Diabetes tipo 1 y 2: cómo diferenciarlos, qué síntomas tienen y qué los causa

La diabetes mellitus es un trastorno por el cual los valores de glucosa en sangre son elevados porque el organismo no produce insulina o la utiliza de manera inadecuada, según explica el Manual Merck de información médica para el hogar.

El páncreas es el órgano encargado de producir esa hormona, responsable de mantener los valores adecuados de azúcar en sangre. Gracias a la insulina, la glucosa puede ser llevada a las células para que estas produzcan energía o la almacenen hasta que sea necesario.

En la denominada diabetes mellitus tipo 1 (diabetes insulinodependiente o DM1) la producción de insulina es nula o escasa. Alcanza al 10% de los diabéticos, siendo mayoría los que la desarrollan a partir de los 30 años, aunque también afecta a niños y adolescentes.

El National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases informa que en la DM1 el sistema inmune destruye las células que producen insulina en el páncreas, por causas no del todo establecidas. Una infección vírica durante la infancia o adolescencia, o una predisposición genética pueden desencadenar la DM1, que avanza con rapidez y no puede prevenirse.

Los síntomas, como sed y micción excesivos, pérdida de peso, náuseas o vómitos, aparecen de forma súbita. A pesar del alto nivel de azúcar en sangre, las células no pueden utilizarla sin la insulina y entonces recurren a otras fuentes de energía. Las células grasas, al descomponerse, liberan cuerpos cetónicos (compuestos químicos tóxicos) que pueden producir acidez en sangre (cetoacidosis).

Una vez detectada, la DM1 implica un tratamiento de por vida, con dosis de insulina que deben aplicarse a diario para suplir la falta o deficiencia de la hormona.

La diabetes mellitus tipo 2 (diabetes no insulinodependiente o DM2) implica que el páncreas produce insulina, incluso a niveles más elevados que lo normal. Sin embargo, el organismo desarrolla una resistencia a sus efectos lo que desemboca en un déficit de insulina.

La DM2 afecta a más adultos y personas mayores y tiene relación con la obesidad, el sedentarismo y factores genéticos. Las personas obesas representan entre ocho y nueve de cada diez diabéticos tipo 2. Por eso, a diferencia del tipo 1, se puede prevenir e incluso prescindir de tratamiento farmacológico.

El paciente siente los efectos de la DM2 cuando el valor de azúcar en sangre supera 160/180 mg/dl y la glucosa pasa a la orina. Entonces, los riñones secretan más agua para diluir la glucosa perdida. Esto lleva a sentir una sensación de sed superior a la habitual.

Por otra parte, como a través de la orina también se eliminan calorías, se registra pérdida de peso y, como compensación, el paciente siente más hambre de lo habitual. La visión borrosa, la somnolencia y las náuseas son algunos de los síntomas. Además, si la DM2 no está bien controlada, aumenta la vulnerabilidad ante infecciones.

Sin embargo, su lento avance a través de los años explica por qué muchos diabéticos del tipo 2 no saben que padecen de esta enfermedad, salvo que realicen los siempre recomendables análisis periódicos para conocer los niveles de azúcar en sangre.

En cualquier de sus formas, la diabetes es peligrosa porque produce numerosas complicaciones relacionadas con enfermedades cardíacas o de los riñones, accidentes cerebrovasculares, problemas en los ojos, los dientes y los pies, y lesiones en los nervios.

¿Cuál es el tratamiento?

Lógicamente, aquí se trata de mantener estables los niveles de azúcar en sangre. Los pacientes con DM1, como dijimos, deberán recibir insulina de por vida.

La insulina de acción rápida (insulina cristalina) disminuye el azúcar en unos 20 minutos y alcanza su máxima acción a las dos o cuatro horas, con una duración de entre seis y ocho horas. Suele inyectarse 15 minutos antes de las comidas.

La insulina de acción intermedia (por ejemplo, zinc en suspensión o isofano) comienza a actuar entre 1 y 3 horas luego de ser administrada, con una acción que dura entre 18 y 26 horas. Generalmente, se aplica por la mañana.

La insulina de acción prolongada (zinc en suspensión prolongada) tiene un efecto muy reducido en las primeras seis horas, pero su cobertura puede extenderse a 36 horas.

El régimen más cómodo es una sola inyección diaria, de acción intermedia. Pero esto implica un control mínimo de los valores de azúcar en sangre. Para mayor control, los médicos recomiendan la combinación de las formas rápida e intermedia en una dosis matinal.

En los casos de DM1 resulta fundamental, entonces, el control diario de los niveles de azúcar y también de la presión arterial y del colesterol. También habrá que controlar la dieta del paciente, a quien se le recomendará realizar actividad física para prevenir complicaciones.

En la DM2, en cambio, el tratamiento podría evitarse si los pacientes obesos pierden peso y hacen ejercicio con regularidad. Por supuesto, también deben evitar o ingerir menos alimentos con azúcar y como muchas veces presentan altos niveles de colesterol limitar las grasas saturadas.

En este caso, suelen ser eficaces algunos medicamentos suministrados por vía oral. Al bajar los valores de azúcar, estos remedios estimulan al páncreas a liberar insulina. Algunos de ellos son acarbosa, acetohexamida, clorpropamida, glimepirida, glipizida, gliburida, metformina, tolazamida y tolbutamida, con coberturas que superan las 24 horas en algunos casos.

Fuente: Diario Clarín

jueves, 22 de abril de 2021

La OMS lanza un nuevo paquete técnico mundial para acelerar las acciones para abordar la diabetes

El nuevo Pacto Mundial contra la Diabetes (Global Diabetes Compact, en inglés), un paquete técnico de la Organización Mundial de la Salud (OMS), tiene como objetivo dar un muy necesario impulso a los esfuerzos para prevenir la diabetes y brindar tratamiento a todos los que lo necesitan, a cien años del descubrimiento de la insulina.

El Pacto Mundial contra la Diabetes se ha lanzado en la Cumbre Mundial sobre la Diabetes, copatrocinada por la OMS y el Gobierno de Canadá, con el apoyo de la Universidad de Toronto. Durante el evento, el presidente de Kenia y los primeros ministros de Fiji, Noruega y Singapur; el embajador mundial de la OMS para enfermedades no transmisibles y lesiones, Michael R. Bloomberg; y ministros de salud de varios países, así como expertos en diabetes y personas que viven con diabetes, coincidieron en destacar las formas en las que apoyarán este nuevo esfuerzo de colaboración. También participaron representantes de otras agencias de la ONU, socios de la sociedad civil y representantes del sector privado.

Aumenta el riesgo de muerte prematura por diabetes

“La necesidad de tomar medidas urgentes contra la diabetes es más clara que nunca”, dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. “El número de personas con diabetes se ha cuadriplicado en los últimos 40 años. Es la única enfermedad no transmisible para la que el riesgo de morir prematuramente está aumentando, en lugar de disminuir. Y una alta proporción de las personas que requieren hospitalización y están gravemente enfermas con COVID-19 tienen diabetes. El Pacto Mundial contra la Diabetes ayudará a catalizar el compromiso político de acción para aumentar la accesibilidad y asequibilidad de los medicamentos para la diabetes que salvan vidas y también para su prevención y diagnóstico”.

“Canadá está orgullosa de su historia de investigación e innovación en diabetes. Desde el descubrimiento de la insulina en 1921, cien años después, continuamos trabajando para apoyar a las personas que viven con diabetes”, dijo Patty Hajdu, ministra de Salud de Canadá. “Pero no podemos enfrentarnos a la diabetes solos. Todos debemos compartir conocimientos y fomentar la colaboración internacional para ayudar a las personas con diabetes a vivir vidas más largas y saludables, en Canadá y en todo el mundo”.

62 millones de personas viven con diabetes en las Américas

En la Región de las Américas, 62 millones de personas viven con diabetes. La prevalencia de la diabetes ha aumentado con rapidez, especialmente durante las últimas dos décadas, impulsada en gran medida por el aumento del sobrepeso y la obesidad. Una gran proporción de personas con diabetes no son diagnosticadas y/o su condición está mal controlada, lo que lleva a un aumento de la morbilidad y la mortalidad debido a la diabetes. El aumento de la diabetes en las Américas muestra la crítica necesidad de fortalecer la respuesta del sistema de salud para mejorar la calidad de la atención para las personas que viven con diabetes.

En este momento, en que continúa la pandemia por COVID-19, la doctora Carissa F. Etienne, Directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), destacó durante la Cumbre Mundial de Diabetes que “entre los aspectos más preocupantes de esta pandemia está el impacto en las personas con diabetes y otras enfermedades no transmisibles. Aunque el número exacto de víctimas aún no se conoce por completo, estamos muy preocupados por las consecuencias que tendrán los cambios adversos en el estilo de vida, las interrupciones en los servicios de atención médica y en la cadena de suministro que limitaron el acceso a los medicamentos''. Etienne hizo un llamado a actuar de manera urgente para mantener los servicios de salud esenciales, para garantizar la continuidad de la atención de las personas que viven con diabetes.

Se necesitan medidas urgentes para aumentar el acceso a insulina asequible

Una de las áreas de trabajo más urgentes es aumentar el acceso a los medicamentos y herramientas de diagnóstico de la diabetes, en particular la insulina, en los países de ingresos bajos y medianos.

La introducción de un programa piloto para la precalificación de la insulina por la OMS en 2019 ha sido un paso importante. Actualmente, el mercado de la insulina está dominado por tres empresas. La precalificación de la insulina producida por más fabricantes podría ayudar a aumentar la disponibilidad de insulina de calidad garantizada para los países que actualmente no cubren la demanda. Además, ya hay conversaciones con los fabricantes de insulina y otros medicamentos para la diabetes y herramientas de diagnóstico sobre las vías que podrían ayudar a satisfacer la demanda a precios asequibles para los países.

La insulina no es el único bien escaso: muchas personas también tienen dificultades para obtener y pagar glucómetros de sangre y tiras reactivas.

Además, aproximadamente la mitad de todos los adultos con diabetes tipo 2 permanecen sin diagnosticar y el 50% de las personas con diabetes tipo 2 no reciben la insulina que necesitan, lo que los coloca en riesgo evitable de complicaciones debilitantes e irreversibles como muerte prematura, amputaciones de extremidades y pérdida de visión.

La innovación será uno de los componentes centrales del Pacto Mundial contra la Diabetes, con un enfoque en el desarrollo y evaluación de tecnologías de bajo costo y soluciones digitales para el cuidado de la diabetes.

Metas globales que deben ser acordadas

El Pacto Mundial contra la Diabetes también se centrará en catalizar el progreso mediante el establecimiento de objetivos de cobertura global para la atención de la diabetes. Un “precio global” cuantificará los costos y beneficios de alcanzar estos nuevos objetivos. El Pacto también promoverá el cumplimiento del compromiso asumido por los gobiernos de incluir la prevención y el tratamiento de la diabetes en la atención primaria de salud y como parte de los paquetes de salud universal.

"Un objetivo clave del Pacto Mundial contra la Diabetes es unir a las partes interesadas clave de los sectores público y privado y, de manera fundamental, a las personas que viven con diabetes, en torno a una agenda común, para generar un nuevo impulso y generar soluciones", dijo la doctora Bente Mikkelsen, directora del Departamento de Enfermedades No Transmisibles de la OMS. “El enfoque de todas las manos a la obra de la respuesta a la COVID-19 nos muestra lo que se puede lograr cuando diferentes sectores trabajan juntos para encontrar soluciones a un problema urgente de salud pública”.

Las personas que vean la Cumbre escucharán a personas que viven con diabetes de la India, el Líbano, Singapur, la República Unida de Tanzania, los Estados Unidos Y Zimbabwe, sobre los desafíos que enfrentan para controlar su diabetes y cómo podrían superarse. Parte de la Cumbre se diseñó juntamente con personas que viven con diabetes y les brindará una plataforma global para explicar qué esperan del Pacto y cómo les gustaría participar en su desarrollo e implementación posteriores.

“Es hora de crear un impulso no solo para vivir con diabetes, sino para prosperar con ella”, dijo la doctora Apoorva Gomber, una defensora de las personas con diabetes que vive con diabetes tipo 1 y que participa en la Cumbre. "Debemos aprovechar la oportunidad que ofrece el Pacto y utilizarlo para asegurarnos de que podamos mirar hacia atrás en unos años y decir que, finalmente, nuestros países están equipados para ayudar a las personas con diabetes a llevar una vida saludable y productiva".

Fuente: Organización Panamericana de la Salud

jueves, 18 de marzo de 2021

Un nuevo tratamiento para la diabetes previene los problemas cardiovasculares

Expertos en ambas enfermedades explicaron los alcances del medicamento y los cuidados que hay que tener para controlar los niveles de glucemia y los ataques cardíacos.

La diabetes es una enfermedad crónica, silenciosa y degenerativa que está subdiagnosticada, subtratada y es muy costosa. El mundo está viviendo una epidemia de personas enfermas por diabetes y todos los datos trazan la misma tendencia: va en aumento en todos los países, fundamentalmente por el actual ritmo y estilo de vida.

Se trata de un padecimiento crónico que afecta la producción de insulina (hormona producida por el páncreas que se ocupa de eliminar el azúcar de la sangre), y que por lo tanto produce un exceso de azúcar en la sangre de las personas. Surge cuando el páncreas no produce correctamente (Diabetes Tipo1) o bien cuando el organismo no utiliza eficazmente (Diabetes Tipo 2) la insulina que elabora, que es la hormona producida por el páncreas que se ocupa de eliminar el azúcar de la sangre). La hiperglucemia (aumento de glucosa en sangre) sostenida en el tiempo daña muchos órganos y sistemas, especialmente nervios y vasos sanguíneos.

Entre los riesgos que supone padecer esta enfermedad, las personas con diabetes tienen entre dos a tres veces más infartos de miocardio y ACV que aquellas que no la tienen. Las estadísticas a nivel global indican que la proporción de personas con diabetes tipo 2 se incrementa en casi todos los países y coinciden en que 1 de cada 2 personas que padecen diabetes no están diagnosticadas. En línea con ello, menos del 50% de las personas con la enfermedad tienen un buen control glucémico.

En Argentina, la prevalencia de diabetes es del 11% (+4M de personas), y continúa creciendo: según la Cuarta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, realizada en 2019 por la Dirección Nacional de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades Crónicas No Transmisibles, hubo un incremento de casi 3 puntos respecto a la última medición realizada en 2013.

Si bien en la actualidad no existe una intervención efectiva y segura para prevenir la diabetes tipo 1, sí existe clara evidencia de que intervenir tempranamente en cambios de estilo de vida podría prevenir o retrasar el desarrollo de diabetes tipo 2 (afecta al 90% de los casos) puede ser efectiva. En este sentido, el monitoreo regular de los factores de riesgo de complicaciones de la diabetes y la intervención temprana, resultan en hospitalizaciones reducidas y mejores resultados clínicos.

En el actual contexto social donde hay una marcada prevalencia de diabetes, exceso de peso y presunta subestimación del riesgo cardiovascular asociado, comienza a haber respuestas para lograr mejores resultados terapéuticos mediante una reciente aprobación en el país de un nuevo medicamento para tratarla, como la semaglutida, un tratamiento para la diabetes tipo 2 de una única aplicación semanal, que no solo ayuda al control glucémico, sino que también brinda seguridad cardiovascular y contribuye a controlar el peso.

El doctor León E. Litwak, médico diabetólogo, asociado del Servicio de Endocrinología, Metabolismo y Medicina Nuclear del Hospital Italiano de Buenos Aires, explicó que la diabetes tipo 2 es la forma más común de diabetes, que afecta aproximadamente 1 de cada 10 adultos y la mitad de los que están diagnosticados y en tratamiento no logra un adecuado control de la glucemia con las medicaciones tradicionales. “Contar con un medicamento como semaglutida representa un avance muy importante, porque permite lograr un mejor control glucémico, que naturalmente es el principal objetivo del tratamiento de la diabetes, pero que -a la vez- ofrece beneficios cardiovasculares probados y una reducción de peso significativa y sostenida. Además, tiene una muy cómoda forma de administración, que seguramente contribuirá a una mayor adherencia al tratamiento y más aceptación por parte de los pacientes”, explicó en una conferencia de prensa moderada por el cardiólogo Jorge Tartaglione de la que participó Infobae.

Y agregó: “La diabetes tipo 2 es indolora. Cuando se produce el dolor es tarde, como por ejemplo cuando hay un evento cardiovascular, una patología directamente asociada a la diabetes, ya que, según estadísticas internacionales, el 70% de los diabéticos muere por enfermedad cardiovascular”.

Respecto a nuevo medicamento, la semaglutida es un agonista del receptor del GLP-1 (péptido similar al glucagón tipo 1) de administración semanal, mediante inyección subcutánea, desarrollado para el tratamiento de la diabetes tipo 2. El mismo mejora el control de la diabetes porque estimula la secreción de insulina y contribuye al descenso de peso actuando a nivel del sistema nervioso central, disminuyendo el apetito y la ingesta de alimentos, según adelantaron los expertos que lo presentaron. Además, reduce el riesgo cardiovascular modificando la progresión de la aterosclerosis (la acumulación de grasa en las arterias), la presión arterial, el nivel de lípidos y el peso corporal. En el programa de ensayos clínicos SUSTAIN, semaglutida demostró ser segura y bien tolerada: los eventos adversos reportados con mayor frecuencia fueron trastornos gastrointestinales, incluyendo náuseas, diarrea y vómitos. En general, fueron reacciones leves a moderadas y transitorias.

El especialista precisó que recientemente, un estudio internacional reveló que 4 de cada 10 argentinos con diabetes tipo 2 padecen enfermedad cardiovascular, por eso es importante remarcar que el abordaje de la diabetes tipo 2 debe ir mucho más allá del control de los niveles de azúcar en sangre y contemplar, a la vez, el manejo del riesgo cardiovascular y del peso corporal.

La doctora Paola Harwicz, directora del Consejo de Cardiometabolismo de la Sociedad Argentina de Cardiología, que también participó del encuentro afirmó: “Con la llegada de nuevos medicamentos, se redefinen los objetivos terapéuticos y podemos ser más ambiciosos en lo que esperamos lograr tanto en el control de la glucemia como al optimizar el perfil cardiometabólico de la persona. Además, la intervención precoz y el adecuado control de todos los otros factores de riesgo, como la hipertensión arterial, el colesterol elevado y el sobrepeso, permiten mejorar la evolución y pronóstico de las personas con diabetes. Cuanto antes alcancemos un buen control, mayores serán las posibilidades de evitar complicaciones a largo plazo”.

Sin embargo, una encuesta mundial de la Federación Internacional de Diabetes, que incluyó a la Argentina, mostró que 1 de cada 4 adultos con diabetes tipo 2 se consideraba de bajo riesgo cardiovascular. “Los estudios muestran que la mitad de los pacientes no logra un control óptimo de su diabetes solo con medicación oral tradicional y ellos pueden beneficiarse de nuevas opciones terapéuticas que logran resultados más contundentes en el descenso de la glucemia y que aportan otros beneficios”, agregó la especialista.

“Lograr un buen control de enfermedades crónicas requiere cambios en el estilo de vida y representa un desafío grande; lo sabemos los médicos y lo experimentan todos los días nuestros pacientes. Por eso, siempre es una buena noticia empezar a contar con opciones terapéuticas que simplifiquen el tratamiento, contribuyendo a la adherencia terapéutica, y que alcancen resultados superadores a lo que ya conocíamos”, concluyó el Litwak, quien también es Codirector de la Maestría de Riesgo Cardiovascular, Diabetes y Enfermedad Vascular del Instituto Universitario del Hospital Italiano.

Fuente: Diario Infobae

martes, 17 de noviembre de 2020

Diabetes, una enfermedad silenciosa que desconoce la mitad de quienes la padecen

La diabetes integra el grupo de las llamadas Enfermedades Crónicas no Comunicables o Transmisibles, que afecta a 1 de cada 10 argentinos mayores de 20 años, de los cuales el 50 % desconoce su diagnóstico.

La diabetes integra el grupo de las llamadas Enfermedades Crónicas no Comunicables o Transmisibles, las cuales representan más del 70% de la carga de enfermedad a nivel global, golpeando cada vez más a los países de medianos y bajos ingresos, y sobre todo a los sectores más pobres y vulnerables, comprometiendo no sólo su desarrollo económico sino también social. 

Pero uno de los datos más relevantes y que asusta es que la mitad de quienes la padecen, lo desconocen. Y eso es mucho en los 463 millones de personas, de los cuales 32 millones son de América del Sur y Central de acuerdo a la Federación Internacional de Diabetes.  

La diabetes afecta a 3.000.000 de personas en Argentina y, dado que por varios años permanece silenciosa, aproximadamente la mitad de quienes la padecen desconocen su condición. Es por eso que la Sociedad Argentina de Diabetes, la Sociedad Argentina de Cardiología, Federación Argentina de Cardiología, la Sociedad Argentina de Medicina, la Sociedad Argentina de Nefrología, la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo y el laboratorio AstraZeneca se unieron en la campaña “Más que Glucosa” con el fin de brindar información de interés para los pacientes, familiares, comunidad médica y la sociedad en general, poniendo el foco que con la diabetes hay órganos que sufren y que no se ven.

Además, en esta fecha especial, Más que Glucosa desarrolló una pieza audiovisual donde se difunden las cifras alarmantes que presenta la enfermedad actualmente en nuestro país: 

-En la pandemia por COVID-19, las personas con diabetes presentan un riesgo aumentado de padecer formas graves de la enfermedad. 

-El 12,7% de la población adulta argentina tiene diabetes y se estima que la mitad desconoce su condición o diagnóstico. Es importante arribar a un diagnóstico temprano ya que tener diabetes es más que medir la glucosa, ya que en muchos casos afecta órganos fundamentales que se dañan en silencio, como lo son el corazón y el riñón. En estos casos su daño empeora el pronóstico de las personas con diabetes y afecta profundamente su calidad de vida. El 40% de las personas con esta patología puede deteriorar su función renal en algún momento de su vida, siendo la diabetes la primera causa de diálisis en nuestro país. Por otro lado, hasta un 68% de las personas con diabetes pueden presentar algún grado de disfunción cardíaca. 

En este año, donde observa una tasa de abandono del tratamiento cercana al 35% en personas con diabetes y 68% de disminución de la consulta ambulatoria, las Sociedades médicas argentinas y AstraZeneca enfatizan la importancia de que los pacientes con diabetes no abandonen su tratamiento ni dejen de consultar especialistas. Por eso, Más que Glucosa cuenta con una plataforma de información la cual brindará de manera continua material de fácil comprensión para que cualquier persona conozca más a fondo las causas, recomendaciones médicas, datos de alimentación y ejercicio físico, consejos para bajar el índice glucémico, e información sobre las posibles enfermedades y complicaciones asociadas a la diabetes. 

¿Qué es la diabetes? 

La diabetes es una enfermedad crónica que afecta la producción de insulina (hormona producida por el páncreas que se ocupa de eliminar el azúcar de la sangre), y que por lo tanto produce un exceso de azúcar en la sangre de las personas. Surge cuando el páncreas no produce correctamente (Diabetes Tipo1) o bien cuando el organismo no utiliza eficazmente (Diabetes Tipo 2) la insulina que elabora, que es la hormona producida por el páncreas que se ocupa de eliminar el azúcar de la sangre). La hiperglucemia (aumento de glucosa en sangre) sostenida en el tiempo daña muchos órganos y sistemas, especialmente nervios y vasos sanguíneos. 

En nuestro país 4 de cada 10 personas tienen sobrepeso, y 2 de cada 10, obesidad, según cifras del Ministerio de Salud de la Nación. Estos son factores de riesgo que claramente elevan la posibilidad de desarrollar diabetes, que afecta a 1 de cada 10 argentinos mayores de 20 años, de los cuales el 50 % desconoce su diagnóstico, esto implica que no toman medidas de cuidados de la enfermedad, que evoluciona hasta presentar complicaciones agudas o crónicas.

Según el último Atlas realizado en 2019 por la Federación Internacional de la Diabetes, para el año 2045 el número de afectados ascenderá a 700 millones. En Argentina, la prevalencia de diabetes es del 12,7% y continúa creciendo: según la 4ta Encuesta Nacional de Factores de Riesgos realizada por la Dirección Nacional de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades Crónicas No Transmisibles, en 15 años la diabetes aumentó en un 50%. Asimismo, se registró un aumento en los porcentajes de otros factores que potencian el riesgo asociado a la enfermedad como la obesidad, el exceso de peso, la baja actividad física y la presión arterial elevada. 

Las estadísticas a nivel global indican que la proporción de personas con diabetes tipo 2 se incrementa en casi todos los países y coinciden en que 1 de cada 2 personas que padecen diabetes no están diagnosticadas. En línea con ello, menos del 50% de las personas con la enfermedad tienen un buen control glucémico. 

¿Cómo se hace el diagnostico de la Diabetes Mellitus? 

Si se sospecha, por tener las manifestaciones arribas citadas, se debe realizar un análisis de sangre en ayunas, en el que suelen estar elevados los niveles de Glucosa (Hiperglucemia); o sea mayores de 100. Otro estudio importante, que permite no solo el diagnostico, sino también saber si la persona, se está bien tratada o no; es la medición en sangre de la Hemoglobina Glicosilada (que es el porcentaje de la Hemoglobina al que se une una molécula de Glucosa); que en diabéticos no bien controlados, suele ser mayor de 6%. 

Tratamiento de la Diabetes Mellitus 

“El mejor, el más efectivo, y el más económico de los tratamientos, es la prevención con detección precoz de factores de riesgo (herencia genética; el sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad, la mala alimentación; la carencia de algunos nutrientes como la Vit C, entre otros); con el cambio de hábitos higieno-dietetico y de conductas apropiadas que tal problema requiere”, afirmó a Infobae el doctor Roberto Quiñones Molina, Director Centro de Rehabilitación Rebiogral y miembro titular de Sociedad Neurológica Argentina. 

Y agregó: 2Una vez hecho el diagnostico, entonces, es impostergable un Tratamiento Interdisciplinario, en el que deben participar Médicos de diferentes especialidades (Diabetologos, Clínicos, Neurólogos, Oftalmólogos, Urólogos, etc.) además de Nutricionistas, Kinesiólogos y Profesores de Educación Física; Psicólogos, entre otros profesionales. Cuanto antes se tenga el diagnostico de Diabetes y se indique un adecuado Tratamiento Farmacológico y Físico, mejor podrá ser el pronóstico y menores las complicaciones; con mayor vitalidad, motilidad, autovalidismo, calidad de vida y felicidad plena".

Fuente: Diario Infobae - Ver más sobre Diabetes