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jueves, 16 de julio de 2015

Cada escuela deberá tener un protocolo anti bullying

Un problema que avanza sin freno en el ámbito educativo. Lo aprobó por ley la Legislatura bonaerense. Además prevé una línea telefónica gratuita y una página web. También promueve la realización de campañas publicitarias preventivas.

Sufrimiento. En las escuelas bonaerenses se registraron cinco casos de bullying por mes durante 2014 y lo que va de 2015. La ley busca ponerle un límite al problema. afp“Está prohibido filmar con celulares acciones dentro del aula y subirlas a Youtube sin la expresa autorización de los alumnos o docentes incluidos”. La restricción forma parte del reglamento interno de una escuela secundaria de La Plata y apunta a evitar situaciones de bullying y violencia psicológica a través de las redes sociales.

El hostigamiento entre estudiantes abandonó la categoría de “situación aislada” para transformarse en una cuestión de Estado. La Legislatura bonaerense acaba de aprobar una ley que busca reducir la conflictividad social en el aula y ahora todas las escuelas –públicas y privadas– de la Provincia tendrán que incorporar protocolos para el tratamiento y abordaje los estos los episodios de acoso y agresión.

Según los registros de la Secretaría de Niñez y Adolescencia del gobierno provincial, se presentaron cinco casos de bullying por mes en 2014 y en lo que va de 2015. Todos terminaron derivados a los gabinetes psicológicos del organismo. El 45% de los hechos involucran a menores de 13 y 14 años. Es decir, en el primer ciclo de la escuela secundaria. Pero, este año, el servicio de Atención y Protección de la Niñez también atendió a dos chicos de 10 años y otros dos menores de 12, que tuvieron que recurrir por situaciones conflictivas en las aulas o en los recreos.

La ley de “Abordaje de la Conflictividad Social” prevé además la habilitación de un sitio web donde alumnos, padres y docentes tendrán la posibilidad de encontrar material sobre el tema y se podrá canalizar denuncias en forma reservada. También deberá habilitarse un número telefónico gratuito para que el que quiera denunciar algún caso por esta vía.

El eje de la denominada “ley anti bullying” es la extensión a todo el sistema educativo de los Acuerdos de Convivencia. Ahora funcionan en algunas escuelas secundarias. Reemplazan el tradicional régimen disciplinario, que incluía las temidas “amonestaciones” y otras sanciones para los chicos.

El autor del proyecto que se aprobó en el Senado provincial, Marcelo Feliú (FPV), explicó a Clarín que la normativa “constituye un programa provincial para actuar sobre todas las conflictividades en el ámbito escolar y que por supuesto incluye el “bullying”. Reúne todas las acciones que se han aplicado en los últimos años y las hace obligatorias”, dijo el legislador.

“Esto nos permitió incorporar pautas de comportamiento y deben ser aprobadas por la dirección de Escuelas”, aclaró Claudia Bracchi, directora de Enseñanza Media de la provincia.

¿Cómo deben ir vestidos los estudiantes? ¿Se puede jugar al fútbol en los recreos? ¿El celular queda en la dirección o se apaga para las clases? Estas y otras cuestiones cotidianas quedan fijadas en el Acuerdo.
Además, las autoridades educativas redactaron un “manual de actuación” para casos de conflictos.

Incluye todas las posibilidades: cómo reaccionar cuando un chico llevaba un arma a la escuela; cómo ante la agresión de un padre a un maestro; cuando un alumno era hostigado o discriminado, entre otras.

La ley provincial también contempla campañas preventivas de difusión para “brindar información y concientizar a la población sobre el fenómeno de la violencia escolar, sus riesgos y consecuencias, incentivando el compromiso para su erradicación en todas sus formas”.

Según definió Julia Zafra, licenciada en Educación y docente de la Secretaría de Niñez, “el hostigamiento sucede en la escuela porque es el primer ámbito exogámico de la familia. Es probable que quien es agresivo en la escuela también lo sea en su hogar pero tal vez esas conductas no sean visibilizadas o quizás se observan y no se evalúan como algo inadecuado”. La especialista agregó que “la segregación de un chico por parte de sus pares en el colegio, facilita este tipo de conducta porque instalan el foco en la posible víctima y además alientan al agresor a traspasar barreras que otros no se animan”.

No hay edad para el acoso. Por eso, los Acuerdos deberán redactarse ya desde el jardín de infantes. En este nivel propone la intervención de los padres y la participación de los nenes “a través del juego”. La dirección de Escuelas deberá homologar los reglamentos y estos deberán ser revisados cada año. Al respecto, Bracchi agregó como ejemplo que “siempre aparecen situaciones nuevas. Hace cinco años, no existía el WhatsApp y los videos que se viralizan. Tuvimos que adecuar las normas a esas nuevas realidades”.

Fuente: Diario Clarín - Ver más sobre Bullying

martes, 17 de septiembre de 2013

Bullying: una ley necesaria contra la violencia en la escuela

La Cámara de Diputados convirtió esta semana en ley un proyecto dedicado a combatir un flagelo en ocasiones silencioso pero que afecta a miles de chicos y chicas en todo el país. Se trata de la violencia escolar, conocida como bullying, en la cual  los niños y adolescentes sufren maltrato psicológico o físico por parte de sus pares, de forma presencial o a través de internet.

La iniciativa, que recibió el apoyo de todo el arco político en Diputados y Senadores, recoge los aportes de varios proyectos presentados, uno de ellos de mi autoría del 2011. La nueva ley establece la creación de un entorno de contención en las escuelas, del que formen parte padres y docentes, para abordar los casos de violencia escolar, asistir a las víctimas y abordar de forma integral el problema trabajando en el aula. Involucrar a los adultos es esencial, puesto que muchas veces los episodios de agresión y discriminación ocurren fuera de su mirada, aún más dada la preocupante difusión de casos de acoso realizados a través de las redes sociales.

Esta es una problemática grave, que existe desde hace tiempo pero que ha ganado notoriedad recientemente debido a resonantes casos de acoso, abuso y agresión física en el ambiente escolar. Las estadísticas publicadas por FLACSO y UNICEF sobre el tema, a las cuales hemos hecho referencia en nuestro proyecto, son alarmantes. No podemos permitir que nuestros hijos se eduquen en un entorno violento y discriminatorio. Para eso, el Estado debe asegurarse de que la escuela sea un lugar de aprendizaje no sólo de conocimientos, sino también de valores. La tolerancia, el respeto a las diferencias y el pluralismo deben ser parte esencial de la educación de nuestros chicos. Ese es el objetivo de la ley que acabamos de aprobar.

Las consecuencias para las víctimas de acoso verbal y físico son duraderas, y afectan negativamente su desempeño social y el desarrollo personal.  Además, no hay dudas de que la existencia de casos de violencia entre estudiantes atenta directamente contra el derecho a la educación. Muchos problemas comunes en nuestro sistema educativo, como la deserción escolar, el bajo rendimiento académico y el ausentismo se ven agravados por la existencia de casos de bullying.

Sancionarán el acoso escolar y habrá hasta expulsión

jueves, 22 de agosto de 2013

Violencia y más violencia, no dejemos de prestar atención

por Mónica Teresita del Cerro


 En estos días se conoció la situación del  alumno de un Escuela de la localidad de Wilde  de la provincia de Buenos Aires, que fue  agredido por sus compañeros.

 Esta clase de noticias que –desde hace un  tiempo- se publican con mayor asiduidad,  presenta una particularidad adicional que hace  la cuestión aún más grave; el agredido es una  persona con discapacidad... Esta situación  pudo conocerse porque la agresión fue no sólo  filmada sino subida a Internet (se adjunta video) 




Algunas reflexiones sobre el tema

En primer lugar la violencia ha empezado a ser moneda corriente en las relaciones humanas, esta violencia no respeta la condición de inferioridad de quienes la padecen y sólo dejan a la vista la actitud cobarde de quienes la ejercen.

En segundo término, la violencia es una falta de comunicación y sin embargo ‘se comunica’ a través de la red, haciendo gala de lo que significa sacar ventaja de quien se encuentra en inferioridad de condiciones.

En tercer lugar, nadie puede quedar indiferente frente a estos hechos; padres, autoridades, otros compañeros o personas que –en muchas oportunidades- son testigos pasivos de las agresiones…

Es imposible que no existan posibilidades de dar a quienes se transforman en blancos de estos actos, debida protección, contención y resguardo, previniendo la ocurrencia de estos episodios y desalentando que se repitan.

Aquellos que no miren lo que deben ver debieran ser vistos por la sociedad como elementos extraños para el sistema de convivencia y respeto que tanto hemos defendido a lo largo de estos años.