por Mónica Teresita del Cerro
En estos días se conoció la
situación del alumno de un Escuela de la localidad de Wilde de la provincia de
Buenos Aires, que fue agredido por sus compañeros.
Esta clase de noticias que –desde
hace un tiempo- se publican con mayor asiduidad, presenta una particularidad
adicional que hace la cuestión aún más grave; el agredido es una persona con
discapacidad... Esta situación pudo conocerse porque la agresión fue no sólo filmada sino subida a Internet (se adjunta video)
Algunas reflexiones sobre el tema
En primer lugar la violencia ha
empezado a ser moneda corriente en las relaciones humanas, esta violencia no
respeta la condición de inferioridad de quienes la padecen y sólo dejan a la
vista la actitud cobarde de quienes la ejercen.
En segundo término, la violencia es una falta de comunicación y sin
embargo ‘se comunica’ a través de la red, haciendo gala de lo que significa
sacar ventaja de quien se encuentra en inferioridad de condiciones.
En tercer lugar, nadie puede quedar indiferente frente a estos hechos;
padres, autoridades, otros compañeros o personas que –en muchas oportunidades-
son testigos pasivos de las agresiones…
Es imposible que no existan
posibilidades de dar a quienes se transforman en blancos de estos actos, debida
protección, contención y resguardo, previniendo la ocurrencia de estos
episodios y desalentando que se repitan.
Aquellos que no miren lo que deben ver debieran ser vistos por la
sociedad como elementos extraños para el sistema de convivencia y respeto que
tanto hemos defendido a lo largo de estos años.