En concreto, el ministerio ha trabajado con las cifras de
ingresos hospitalarios (el CMBD, Conjunto Mínimo Básico de Datos, que incluye a
todos los centros sanitarios), y las principales conclusiones que ha obtenido
son: la tasa de hospitalización por cardiopatía isquémica en varones de más de
24 años ha pasado de 147,2 por 100.000 en 2005 a 87,6 en 2011, lo que
representa un descenso del 40%. En mujeres, menos afectadas por el tabaquismo
(fuma a diario el 28% de los hombres y el 20% de las mujeres), la variación es
de 83,8 a 50,1 (una bajada también del 40%).
El estudio coincide con otros de países
que adoptaron antes estas leyes
Las hospitalizaciones por infarto han caído entre hombres
mayores de 24 años en ese periodo de una tasa de 248 por 100.000 habitantes a
213,4 entre 2005 y 2011 (una bajada del 13,9%); en mujeres ha pasado de 104,4 a
81,4 (un descenso del 22%).
En cuanto al asma, medido entre menores de 65 años, ha
bajado de 33,4 a 27,1 por 100.000 hombres (-18,9%) y de 44,6 a 35 en mujeres
(-21,5%).
Esta reducción va en paralelo a la de quienes fuman. En 1997
lo hacía diariamente el 34,5% de las personas entre 15 y 64 años; en 2005 eran
el 32,8%; en 2011, el 30,4% (los límites de edad son los de la Encuesta de
Drogas). En ventas de cajetillas hay una evolución similar: de 4.600 millones
en 2005 a 2.600 millones en 2011.
El informe también recoge cómo ha disminuido la exposición
al tabaco en lugares cerrados. Algunas mediciones como la hecha en bares de
Zaragoza indican un descenso de las partículas respirables en un 91% antes y
después de la ley de 2010. Y tras esta ley, que fue la que eliminó la
posibilidad de fumar en bares y restaurantes, la proporción de locales con
ceniceros ha bajado del 95,5% al 0,6%; la de locales con colillas, del 77% al
0%; la de sitios que huelen a tabaco, del 74,7% al 7,6%, y la de fumadores en
los locales del 88,8% al 4,1% (todo ello según un estudio hecho en Barcelona
por la Sociedad Española de Epidemiología).
Como se ve, el cumplimiento no es del 100%, y ello ha
supuesto entre las 17 comunidades y Melilla (Ceuta no ha dado datos) más de
3.000 sanciones. Aunque esta cifra no se puede dar por cerrada, porque el
ministerio admite que los datos recogidos no son homogéneos. Ni siquiera ha
conseguido la información para un mismo periodo de tiempo. Por ejemplo, no
incluye Baleares (que sí dice que ha impuesto multas por 292.000 euros) ni País
Vasco, que no ha hecho ninguna inspección por un conflicto sobre quién debe
ejecutarlas, indica el ministerio.
38 expertos mundiales piden a Rajoy por carta que no dé marcha atrás
El resultado es un espaldarazo para los expertos, apunta el
presidente de la Sociedad Española de Cardiología, Vicente Bertomeu. “Es un
trabajo muy sólido ya que la base es amplísima, todas las hospitalizaciones de
España”, afirma. Aunque “es verdad que las enfermedades cardiovasculares se
tratan cada vez mejor, al medir las hospitalizaciones” se incide sobre “los
factores de riesgo, no sobre el tratamiento, y la relación con el tabaco parece
evidente”, recalca el cardiólogo. Este aumento de la propensión a enfermar se
debe a que el tabaco “aumenta la predisposición a los trombos”, explica
Bertomeu.
El experto en tabaquismo del Instituto Catalán de Oncología
y de la Sociedad Española de Epidemiología Esteve Fernández afirma que según
varios estudios, solo la primera ley, que dejaba abierta la posibilidad de
fumar en locales de hostelería, supuso un descenso de los infartos entre un 8%
y un 12%. “Esto es coherente con los estudios internacionales”, afirma. Desde
que empezaron las leyes antitabaco, sobre todo en EE UU, se ha analizado su
impacto sobre la salud, y se ha visto un efecto inmediato en las enfermedades
cardiovasculares. “Desde un punto de vista fisiopatológico eso tiene sentido.
El tabaco contribuye a la inflamación, y eso afecta a las coronarias”, dice el
médico. Lo bueno es que el efecto desaparece rápidamente. “Al año de dejar de
fumar los niveles de riesgo se equiparan a los de los no fumadores”, explica
Fernández.
En cambio, “por desgracia”, en los cánceres el efecto es más
duradero. “El descenso no lo veremos hasta dentro de 20 años, y vendrá mezclado
con otros factores”, afirma Fernández. Y eso en hombres, “porque en mujeres el
tabaquismo aún está subiendo”.
Aparte de estos datos, el informe recoge otros ya conocidos,
como la aceptación creciente de la ley (el Barómetro Sanitario de 2012 le da un
7,6 de aceptación).
Que el balance del estudio era “positivo” ya fue adelantado
por la ministra de Sanidad, Ana Mato, en el Congreso hace dos semanas, pero
entonces no dio el detalle. Su divulgación pone aún más presión sobre el
Gobierno y su difícil encaje con las pretensiones de Sheldon Adelson, el
magnate del juego que ha pedido que se suavice la ley como requisito para
invertir en Eurovegas. Al respecto, la web de información científica
esmateria.com publica una carta de 38 expertos mundiales, todos ellos que viven
fuera de España, que refleja la preocupación por los efectos de un cambio en la
normativa. Eso sería “una iniciativa insensata y con consecuencias negativas a
largo plazo en la salud y la economía”, afirman.
Los expertos resumen los motivos en tres puntos: que la ley
ha representado “un gran avance en la protección de todas las personas de los
efectos de la exposición al humo ambiental del tabaco, sin distinción
geográfica o de lugar de trabajo”; que “solo una minoría de adultos fuman y los
no fumadores no quieren respirar aire contaminado por humo del tabaco. Los
turistas no vienen buscando humo cuando viajan a España”, y que “el éxito del
modelo español ha sido reconocido por la comunidad de salud pública
internacional”.
En esta línea, Bertomeu cree que el estudio es “un ejercicio
de transparencia”. “Las leyes antitabaco han sido las mejores medidas de ahorro
del sistema de los Gobiernos”, afirma. Por eso, ante estas conclusiones “tan
rotundas”, el cardiólogo cree que “el Gobierno debería reflexionar” cuando se
le piden que la cambie. “Son datos objetivos, y no estaría mal que en esto, y
en otras cosas, los políticos hicieran más caso a los profesionales”, concluye.
Fuente: Diario El País