Pero cuando esa exquisita maquinaria de miles de millones de
neuronas que disparan cientos de impulsos eléctricos por segundo se mira al
espejo los hallazgos sobre su funcionamiento pueden resultar tan inesperados
que, al popularizarse, dan pie a creencias sin fundamento. ¿Qué sabe la
ciencia?
Sólo usamos el 10% del cerebro
La idea de que una gran cantidad de neuronas permanecen
inactivas y son un tesoro sin explotar está ampliamente difundida, aunque todo
indica que la verdad es diferente. "El cerebro funciona en forma
interconectada y tiene gran nivel de actividad, aun cuando creemos que no
hacemos nada o estemos durmiendo", dice Mariano Sigman, investigador del
Conicet, profesor de la UBA y actualmente profesor visitante en la Universidad
Torcuato Di Tella.
Rodrigo Quian Quiroga, director del Centro para Neurociencias
de Sistemas de la Universidad de Leicester, en Inglaterra, coincide y agrega:
"Mucha gente piensa: «Tengo cien millones de neuronas y uso sólo 10
millones; si usara más sería como Einstein». Esto no es cierto. Usamos todo el
cerebro, pero alternando distintas regiones". Y agrega: "Lo que sí
sucede es que mientras se activan ciertas áreas, otras quedan latentes, a la
espera de actuar en otro momento", aclara.
Después de los 60, ya no se puede aprender
"Las personas no sólo pueden, sino que DEBEN aprender
hasta el último día -subraya Facundo Manes, director de la Fundación Ineco y
del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro y profesor de
Psicología Experimental en la Universidad de Carolina del Sur-. Muchísimos
trabajos indican que el compromiso permanente con la exigencia intelectual es
uno de los caminos más eficaces para mantener el cerebro en forma."
Sigman, por su parte, explica que si bien la plasticidad
cerebral (es decir, la capacidad de hacer nuevas sinapsis) disminuye con la edad,
el cerebro sigue cambiando y transformándose. "Quizás el factor que más
distingue el aprendizaje de un niño del de un adulto no sea la capacidad, sino
la motivación", propone. Y completa Quian Quiroga: "Durante una
conferencia, James Watson, codescubridor de la estructura del ADN, dijo algo
interesante al respecto: «La gente piensa que cuando es mayor ya no goza de la
misma memoria. Pero esto probablemente ocurra porque uno deja de activar el
cerebro como antes»".
El talento es innato: hay quienes lo tienen y quienes no
"Existe una carga genética que predispone al talento
creativo -dice Manes-. Sin embargo, es el factor sociocultural el que juega un
rol crucial, pues el acceso a experiencias de distinta naturaleza remodela las
conexiones cerebrales necesarias para generar soluciones innovadoras."
Según el especialista, existen básicamente dos maneras de
resolver problemas: una lógica (pensamiento lento y repetitivo) y una
intuitiva. Antes de que las personas resuelvan un problema en forma intuitiva
se registra activación de las áreas de imaginación y de asociación, que
"hablan" entre ellas. Durante un acto creativo, el cerebro estaría en
un estado oscilatorio, que hace posible la sincronización entre grupos
neuronales.
Al parecer, la receta para ser innovador o creativo tiene
sus bemoles. "Hay que estar preparado, ser un poco obsesivo, un poco loco
(no mucho), entender el problema de manera simple, ser valiente, estar
dispuesto a equivocarse y estar relajado", dice. Y enseguida aclara que la
inspiración no llega sin esfuerzo. "Ninguno de los grandes creadores tuvo
una idea genial sin haber destinado muchísimo tiempo a pensamientos profundos y
obsesivos sobre ese tema -explica-. De hecho, hay más relación entre obsesión y
creatividad que entre coeficiente intelectual y creatividad. En términos de
creatividad, la inspiración es para aficionados."
Para Quian Quiroga, lo que parece dado es en realidad una
mezcla de lo innato con lo adquirido, porque en general uno tiene más facilidad
para algunas tareas y entonces establece estrategias para aprender ciertas
cosas y no otras.
Los inteligentes siempre son buenos alumnos
Depende de lo que se entienda por inteligencia. Algunos
investigadores aluden con esta palabra a la capacidad para el pensamiento
abstracto; otros, a la habilidad para adquirir nuevos conocimientos; otros, a
la velocidad con que procesamos información, y otros, a la capacidad de
adaptarnos a situaciones nuevas, explica Manes.
Desde este punto de vista, quienes exhiban mayor
inteligencia general probablemente sean mejores alumnos. Pero estudios de
muchos autores y también de su grupo muestran que si bien ésta influye en el
rendimiento en muchas tareas, no lo hace en todas. "La capacidad de
inferir sentimientos en otras personas, de inhibir nuestros impulsos y de
mantener en mente los objetivos de nuestras acciones para lograr una conducta
efectiva son fundamentales para un buen rendimiento escolar. Pero exceden la
definición usual de inteligencia y no se explican sólo por un buen
funcionamiento intelectual", concluye.
Cada función del cerebro está localizada en un área que
trabaja en forma independiente
Falso. Las distintas estructuras del cerebro trabajan en
red. Sin embargo, sí hay algunas regiones especializadas; por ejemplo, tenemos
una región específica para reconocer las caras. Todavía no se sabe por qué
tenemos regiones especializadas para algunas funciones y no para otras.
"El cerebro -dice Sigman- está en una suerte de
equilibrio entre la repartición territorial de funciones y cierta promiscuidad
para que una misma región no esté inequívocamente asociada con una única
función."
"Aunque hay alguna especialización de ciertas áreas
-agrega Quian Quiroga-, no es cierto que los distintos comportamientos estén en
regiones específicas. Por otra parte, hasta las tareas simples involucran
muchas zonas al mismo tiempo."
Nacemos con todas las neuronas que tendremos durante la vida
Hasta no hace mucho se creía que las neuronas no tenían
recambio, pero hoy se sabe que el cerebro adulto contiene células madre capaces
de generarlas.
"Este mito fue demolido por un argentino, Fernando
Nottebohm [que ofreció pruebas definitivas de que hay neurogénesis en el
cerebro adulto de los vertebrados] -dice Sigman-. Él y muchos otros después
mostraron que hay fuentes de neuronas nuevas (neurogénesis), fundamentalmente
en una estructura conocida como hipocampo, que tiene un rol protagónico en la
formación de recuerdos, y en el bulbo olfatorio."
Nuestros recuerdos son una reproducción del pasado
Ya en 1932, el psicólogo Frederic Bartlett observó en su
libro Recordar (Remembering, Cambridge University Press), que si les contaba
historias a diferentes personas y después les pedía que las recordaran éstas no
sólo las repetían con datos faltantes sino también con distorsiones. "Hay
dos mitos de este tipo muy difundidos -cuenta Quian Quiroga-: uno es que la visión
funciona como una cámara fotográfica; es decir, que las imágenes se proyectan
como una foto en la parte de atrás del cerebro. No es así. La visión es un
proceso creativo; en realidad vemos muy poco y la creencia de que vemos con una
enorme riqueza es en realidad una ilusión del cerebro que «rellena»
información. Lo mismo ocurre con la memoria. Recordamos muy poco y después
fabulamos sobre la base de presunciones. Por eso, cada vez que recordamos, de
alguna manera modificamos nuestros recuerdos."
"Recordar es en gran parte un acto creativo y de
imaginación -coincide Manes-; al evocarlos, los recuerdos se hacen inestables y
se vuelven permeables a nuestras emociones. La evidencia científica indica que,
a diferencia de lo que creemos, cuanto uno más «usa» un recuerdo, más lo
cambia. La memoria humana es en realidad el último recuerdo."
Decidir es un acto racional
El sentido común nos lleva a creer que, cuando se trata de
tomar decisiones, somos una suerte de Mr. Spock, el personaje de Viaje a las
Estrellas. Es una linda idea, pero al parecer no es cierta. "Nos
imaginamos a nosotros mismos planificando, evaluando ventajas y desventajas
-explica Manes-. Pero cuando tenemos que decidir, son nuestras emociones las
que toman cartas en el asunto. Investigaciones recientes demuestran que la toma
de decisiones depende fundamentalmente de áreas cerebrales involucradas con el
control de las emociones. ¿Qué razonamiento lógico puede hacerse cuando es
imposible predecir qué es lo que va a pasar mañana? Esto no significa que hay
que dejar de pensar racionalmente para tomar una decisión, pero debería
alertarnos de que la mayoría de las veces estamos actuando basados en lo que
sentimos."
"El término racional es un poco impreciso -afirma
Sigman-; tomamos la mayoría de las decisiones sin ningún registro consciente y
sin ningún proceso de deliberación racional. Más aún, para situaciones
complejas, la decisión intuitiva es con frecuencia mejor que la racional y
deliberada."
La mayor parte de nuestra vida mental es consciente
Por el contrario, según escribe David Eagleman en su libro
Incognito. The secret lives of the brain (Pantheon Books, 2011), "la
mayoría de lo que hacemos, pensamos y sentimos está más allá de nuestro control
consciente".
"Lo consciente es apenas la punta del iceberg mental
-dice Sigman-, sólo que es lo único de lo que tenemos registro directo. Con la
tecnología actual es posible vislumbrar gran cantidad de procesos inconscientes
que con enorme intuición Sigmund Freud adivinó en las tinieblas y en plena
oscuridad."
Hace algunas décadas, el científico norteamericano Benjamin
Libet mostró por medio de electroencefalogramas que partes del cerebro tomaban
decisiones antes de que sujetos de investigación fueran conscientes de que
querían hacer un movimiento. Alexander Todorov, investigador búlgaro del
Laboratorio de Cognición social y Neurociencias de la Universidad de Princeton
que estudia cómo se decide el voto, afirma que hasta se pueden percibir las
ideas de un candidato en forma inconsciente.
Comer pasas de uva ayuda a conservar la memoria
Aunque una buena alimentación es importante para mantener la
mente en forma, esto no depende de un solo alimento. "De todas maneras
-dice Manes-, el cerebro se encuentra afectado por lo que comemos. Ratas
alimentadas con comidas altas en grasas muestran menor rendimiento en la
memoria y agilidad mental comparada con las que son alimentadas con dietas
bajas en grasa. En los últimos años, tres estudios independientes realizados en
Nueva York, Chicago y Francia mostraron que la dieta mediterránea, que incluye
un alto consumo de frutas, vegetales y granos, además de aceite de oliva, bajo
consumo de carne y un vaso de vino tinto con la comida tiene un impacto
positivo en el cerebro."
Los médicos, los bomberos y otros servidores públicos son
personas particularmente "empáticas"
La empatía es la habilidad natural de compartir y apreciar
los sentimientos de otros. Surge muy pronto en la vida: a las 18 horas de
nacer, si un bebe llora en la nursery, los demás se ponen a llorar. Es una
resonancia emocional innata, pero hay situaciones en que es necesario
regularla. "En un estudio con más de 7000 médicos -explica Manes-. el
laboratorio de Ezequiel Gleichgerrcht en Fundación Ineco demostró que hay un
beneficio asociado con ciertos niveles de empatía que se traduce en una
satisfacción por la compasión hacia los pacientes; sin embargo, demasiada
empatía era perjudicial: los médicos que no eran capaces de regular sus
respuestas emocionales hacia el sufrimiento padecían burnout y otros
trastornos."
Fuente: Diario La Nación