La ambigüedad empapa al dictamen que firmó ayer la Comisión
Bicameral (sin el acompañamiento de la oposición) que trata la primera reforma
integral del Código Civil que se fusiona con el Comercial. Hay un punto
sensible, como es el comienzo de la existencia, que fue tan discutido y
modificado en estos dos años de debate que finalmente quedó redactado de manera
que nadie quedó conforme. Para algunos, que la existencia comience con la “concepción”
es el fin de la lucha por la legalización del aborto y de la fertilización
asistida. Pero la Iglesia –que había reclamado modificar el texto del proyecto
original– tampoco aplaude y sostiene que los embriones, a los que considera
humanos, quedan desprotegidos. El dictamen oficialista dice en su artículo 19:
“Comienzo de la existencia. La existencia de la persona humana comienza con la
concepción”. Se quitó la parte que decía: “En el caso de técnicas de
reproducción humana asistida, comienza con la implantación del embrión en la
mujer”. Lo que entienden algunos es que los embriones son humanos. Y esto va
contramuchos tratamientos que incluyen el congelamiento de embriones, técnica
que se usa en el país hace 25 años.
" Los cambios que introdujo el oficialismo son
inadmisibles. La eliminación de la fertilización asistida es una falta de
respeto a la sociedad”, dijo la diputada radical María Luisa Storani. “Es
indignante, es un claro retroceso que hablemos de los embriones como personas”,
opinó Liliana Parada, diputada de Unidad Popular.
“Es una gran contradicción con la Ley de Cobertura Médica
que este mismo Congreso votó, y que permite la criopreservación de embriones.
También va en contra de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que dijo
expresamente que el embrión no implantado no es persona. Uruguay acaba de sacar
su ley de técnicas de reproducción asistida donde tampoco se considera al
embrión persona. Eso no quiere decir que los embriones generados por técnicas
de reproducción asistida no merezcan el debido respeto y cuidado de acuerdo al
Código de Etica de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (Samer)”,
explicó a Clarín Sergio Papier, director médico del Centro de Estudios en
Ginecología y Reproducción (Cegyr) y miembro de Samer.
Pero la Iglesia tampoco quedó conforme. “Para la Iglesia, el
inicio de la vida humana se produce en el momento de la fecundación. Desde allí
debe ser protegida y custodiada. El proyecto original de la reforma hacía
diferencias entre quienes eran concebido naturalmente y quienes eran fruto de
una fecundación artificial. Según aquella redacción, en el primer caso la
protección era desde el inicio y en el segundo, sólo a partir de la
implantación. Eso generaba una desprotección jurídica para este último grupo en
el lapso que va de la fecundación a la implantación del embrión. Este nuevo
cambio no termina de definir cuándo comienza la vida. Para nosotros es la
fecundación, pero otros podrían interpretarlo como la implantación. Así eluden
el debate de fondo, que es definir el inicio de la vida humana”, dijo a Clarín
el padre Rubén Revello, director del Instituto de Bioética de la UCA.
La ambigüedad se profundiza con los artículos 560 y 561, que
regulan la filiación por técnicas de reproducción asistida. Habla de “la
utilización de gametos o embriones”. Y dice: “el consentimiento es libremente
revocable mientras no se haya producido la concepción en la persona o la
implantación del embrión”. Es decir, las parejas pueden “arrepentirse”.
Algunos, en off, dicen que esta ambigüedad es “buena”: al ser todo ambiguo y a
más de un año en ponerse en práctica, seguramente se hallarán vericuetos para
que la fertilización asistida siga su curso sin demasiados cambios. “Discutir
el comienzo de la existencia es interminable. Esta reforma venía bien y la
complicaron. Se debe regular sobre la realidad. Y no se puede prohibir que haya
embriones. Un embrión no transferido no tiene chances de vivir –dice Sergio
Pasqualini, director de Halitus–. No se le puede dar status de vida a un
embrión”.
El texto lo tratará el Senado el 27. La idea sería
sancionarlo antes del 10 de diciembre.
Fuente: Diario Clarín