En los 2 minutos previos a cortar el cordón, esta práctica
facilita el contacto entre ambos.
| Primeros instantes. Son claves para el desarrollo del recién nacido. /AP |
Despúes del nacimiento de cada bebé, se liga y se corta el
cordón umbilical que lo une a la madre. Que los médicos esperen más de dos
minutos para hacer ese procedimiento es clave: favorece que el bebé reciba una
cantidad importante de su propia sangre que estaba dentro de la placenta, y así
se reduce el riesgo de que sufra anemia y problemas en el desarrollo del
cerebro. Sin embargo, muchas veces los médicos se apuran y pasan por alto la
espera de los dos minutos, aunque es una práctica recomendada por la Organización
Mundial de la Salud.
Ahora, siete investigadores médicos argentinos descubrieron
que si se pone a los recién nacidos en la panza de la madre durante los 2
minutos de espera, se consigue también que la sangre de la placenta llegue
adecuadamente para prevenir anemias y otros problemas. Hasta ahora, se pensaba
que la fuerza de gravedad lo impedía, y que era necesario dejar al bebé a la
altura de la vagina de la madre. Pero es una posición incómoda: los bebés
lloran, se mueven, se resbalan, y la madre mientras tanto lo ve desde lejos.
Entonces, los médicos encontraban una excusa para no esperar los dos minutos
recomendados.
Los resultados de la investigación realizada por Néstor
Vain, Daniela Satragno, Adriana Gorenstein, Juan Gordillo, Juan Berazategui,
Guadalupe Alda, y Luis Prudent, fueron publicados en la prestigiosa revista The
Lancet de la semana pasada. “El estudio (...) debería traer un respiro de
alivio para aquellos que están tratando de incorporar la demora de ligar el
cordón umbilical en la práctica. Estos resultados son convincentes y demuestran
que la fuerza de gravedad no tuvo efecto sobre el volumen de la transfusión
placentaria”, escribió Tonse Raju, investigador Instituto Nacional de
Desarrollo Humano y Salud Infantil de los Estados Unidos en un comentario de la
misma revista.
¿Cómo se hizo el estudio? Los líderes del trabajo, que
pertenecen a la Fundación para la Salud Materno Infantil (Fundasamin),
trabajaron con médicos de centros hospitalarios que atienden partos: el
Sanatorio de la Trinidad del barrio porteño de Palermo, el Hospital Materno
Infantil de San Isidro y la Maternidad Nuestra Señora de las Mercedes de
Tucumán.
Estudiaron casi 400 nacimientos por partos normales. A todos
los pesaron al nacer. Luego, a la mitad de los niños, un médico los sostuvo a
la altura de la vagina. La otra mitad fueron apoyado sobre la panza o el pecho
de la madre.
Después de ligar el cordón a los 2 minutos, se los volvió a
pesar.
El aumento de peso fue igual en ambos grupos ya que durante
la espera les entró la sangre que había quedado en la placenta: alrededor de 55
gramos. “Comprobamos –contó el doctor Vain, quien es profesor de la Facultad de
Medicina de la UBA– que poner a los bebés sobre la panza de la mamá y luego
ligar el cordón a los 2 minutos es también una práctica tan válida como la de
sostener al bebé a la altura de la vagina. Además, no sólo reduce el riesgo de
la deficiencia de hierro sino que facilita un contacto inmediato entre la madre
y el hijo”.
Fuente: Diario Clarín