La segunda jornada del juicio trata de determinar si los
afectados creían consumir un fármaco. Los acusados afirman que el producto siempre se anunció como
suplemento dietético.
La diferencia entre fármaco y complemento alimenticio es muy
relevante en este caso, puesto que se está juzgando a los acusados por fabricar
y vender sin licencia un tratamiento no aprobado por las autoridades. Rafael
Chacón, hijo del inventor del producto, lo comercializó hasta el año 2002
anunciando unas propiedades terapéuticas que las autoridades sanitarias no
habían refrendado. Hoy el Bio-Bac está legalizado, pero como complemento
alimenticio y con otro nombre, Renoven.
"Era un medicamento que claramente nos dijeron que no
estaba aprobado legalmente. Sabíamos que comprábamos un medicamento prohibido
que no se podía comercializar", explicó una de las testigos citadas por la
fiscalía, María del Mar Vázquez, esposa de un hombre que falleció de cáncer.
"A mi marido lo habían desahuciado", señaló. La pareja acudió a
muchos lugares buscando tratamientos alternativos y así llegaron al Bio-Bac. El
enfermo nunca dejó el tratamiento convencional. Los médicos le habían dado
entre seis meses y un año de vida y sobrevivió dos años y medio. "Los
médicos no daban crédito", relató. "Todos sabían de la existencia del
Bio-Bac, pero no querían oír hablar de él", añadió.
Los 12 años transcurridos entre la denuncia del Ministerio
de Sanidad que propició la intervención de la Guardia Civil --con 23 detenidos,
13 de ellos médicos, y el precinto de miles de frascos de producto-- y el
inicio del juicio hicieron que muchos testigos respondieran con un "no lo
recuerdo" a las preguntas de la fiscal y el abogado de la defensa. Manuel
Reyes, que declaró por videoconferencia desde San Cristóbal (Tenerife), sí se
acordaba de los precios que pagó por recibir en su casa contra reembolso los
frascos de Bio-Bac: "Empecé pagando 2.000 pesetas, luego 4.000, 8.000 y
acabé comprándolo a 25.000". Reyes, padre de siete hijos, padeció un
cáncer de hígado del que fue operado en 1994. El médico que le recomendó el
producto (lo tomó entre 1995 y 2002) nunca le dijo que le iba a curar el
cáncer, aseguró. "Solo que me podía venir bien, que era bueno". Y
añadió: "Saqué dinero de donde no lo tenía, quitando la comida de mis
niños".
Teófilo Yuste, desde Valladolid, contó que varios conocidos
les habían recomendado Bio-Bac y les habían facilitado el teléfono de Chacón
Farmacéutica. Su esposa padecía cáncer de mama. Yuste aseguró que una persona
de la empresa, por teléfono, le dijo que el producto era "muy
beneficioso" y que "con el medicamento ya era suficiente".
"Me dijo que no necesitaría ponerse los tratamientos", añadió. A
preguntas del abogado de la defensa, señaló que no recordaba si en el frasco se
le denominaba "medicamento".
Los médicos privados que recomendaban Bio-Bac hacían toda
clase de promesas a los afectados. A Juana María Fanega un homeópata de Cáceres
le aseguró que a su madre, enferma de cáncer, "se le iba a reducir el
tumor, se le iba a poder operar y ganaría cinco o seis años de vida",
relató por videoconferencia. María Dolores Vidal contó desde Estepona que fue
el presidente de la Asociación contra el Cáncer de La Línea quien le recomendó
Bio-Bac para tratar a su hija, con cáncer de médula. "Este señor fue
engañado igual que yo. Decía que lo curaba todo: cáncer, sida, hepatitis. Y yo,
como quería curar a mi hija, lo compraba", declaró. Al novio de María
Ángeles Pérez un médico de Tenerife le aseguró que el producto era "para
reducir el número de tumores que tenía en el hígado".
La esposa de Miguel Ángel Poza, enferma de fibromialgia y
fatiga crónica, tomó Bio-Bac durante "seis u ocho meses" por consejo
de un homeópata de Madrid. Poza llevó al juzgado de lo Penal número 18 los
papeles informativos que les dieron junto con el producto. Este diario comprobó
que Bio-Bac se atribuía la propiedad de ser "antitumoral".
"Puede tomar Bio-Bac junto con la medicación que le mande su médico ya que
es un producto natural y no tiene contraindicaciones", añade el prospecto.
En el banquillo se sientan cuatro de los responsables de la
venta y distribución de este producto que se vendía para tratar el sida, el
cáncer, la artrosis y la hepatitis. El juicio se prolongará hasta el próximo 2
de junio.
Fuente: Diario El País