Las guías de práctica clínica nacieron para orientar a los
profesionales médicos en una era de innovaciones constantes y nuevas
aplicaciones médicas. Sin embargo, en los últimos años estos documentos de
consenso han recibido duras críticas por no cumplir bien con su papel o estar
demasiado vinculadas a la industria.
Una investigación publicada esta semana en la revista JAMA da
cuenta de las variaciones que experimentan estos textos a lo largo del tiempo y
subraya la importancia de basar las recomendaciones en evidencias de peso.
En concreto, este trabajo ha repasado las guías que el
Colegio Americano de Cardiología y la Asociación Americana del Corazón
publicaron conjuntamente desde 1998 a 2007, analizando los cambios en las
recomendaciones de tipo I, las referidas a los procedimientos o tratamientos
que "deben realizarse" (otras recomendaciones hacen referencia a
terapias que "pueden considerarse" o que "no deben llevarse a
cabo").
Al analizar la evolución de más de 600 consejos de este tipo
referidos a problemas como la fibrilación auricular, la cirugía de bypass o la
prevención cardiovascular, entre otros, los científicos encontraron que los
consejos que no estaban apoyados por múltiples estudios randomizados y que se
fundamentaban en "datos observacionales, un sólo ensayo o una opinión de
consenso" tenían hasta tres veces más probabilidades de ser revertidas,
revocadas u omitidas en la siguiente versión de las guías.
Los resultados del trabajo mostraron que el 80% de las
recomendaciones recogidas 'soportaban el paso del tiempo' y no experimentaban
modificaciones sustanciales en las nuevas ediciones, pero también pusieron de
manifiesto que una de cada cinco recomendaciones se 'tambaleaba' con los años o
incluso era eliminada de la lista.
"Los datos disponibles no nos permiten cuantificar las
consecuencias para la salud de la adherencia a unas recomendaciones que se
revirtieron", señalan los investigadores en la revista médica, quienes
piden más investigaciones al respecto y subrayan que sus conclusiones
"podrían tener implicaciones importantes para las políticas sanitarias y
la práctica médica".
La adherencia a las guías de práctica clínica, señalan, se
usa como medidor para evaluar la calidad y la eficacia de la atención, por lo
que esta variabilidad puede tener consecuencias.
"Nuestros datos remarcan la necesidad de una
reevaluación frecuente de las prácticas y políticas basadas en las
recomendaciones de las guías, particularmente en casos donde esas
recomendaciones se basan fundamentalmente en la opinión de expertos o en una evidencia
clínica limitada", apuntan.
"Es más, nuestros resultados sugieren que la
efectividad de las guías de práctica clínica como mecanismo para mejorar la
calidad debe acompañarse sistemáticamente de una identificación y una reducción
de la variabilidad de las guías", concluyen.
Fuente: Diario El Mundo - Ver más noticias sobre Cardiología