El equipo de Canto-Soler empleó una sencilla técnica para
fomentar el crecimiento de las células progenitoras de la retina.
La investigadora es Valeria Canto-Soler, que nació en
Mendoza, se graduó en biología en la Universidad Nacional de Córdoba, se
doctoró en ciencias biomédicas en la Universidad Austral en Buenos Aires y se
fue a los Estados Unidos en 2002 para hacer un postdoctorado. En 2008, fue
nombrada profesora en la universidad y empezó a desarrollar una línea de
investigación con las células madre para los problemas de visión, y ahora tuvo
un gran éxito que fue publicado ayer por la revista especializada Nature
Communications.
El avance puede servir para estudiar y, en el futuro, tratar
y curar muchas enfermedades oculares relacionadas con la pérdida de visión por
lesiones en la retina. “Básicamente hemos creado una retina humana en miniatura
en un plato de laboratorio que no sólo tiene la organización arquitectónica de
la retina, sino también la capacidad de percibir la luz”, explicó la
coordinadora del estudio, Valeria Canto-Soler.
Al igual que muchos procesos en el cuerpo, la visión depende
de distintos tipos de células que trabajan coordinadas y, en este caso
concreto, se encargan de convertir la luz en algo que pueda ser reconocido por
el cerebro como una imagen.
Ahora bien, la investigadora advirtió que los
fotorreceptores son sólo “una parte de la historia del complejo proceso de la
visión” en el que están implicados el cerebro y los ojos, y su laboratorio aún
no ha recreado todas las funciones del ojo humano y su relación con la corteza
visual del cerebro.
El prototipo de retina se ha fabricado a partir de células
madre pluripotentes inducidas (iPS) humanas y podría, en el futuro, conducir a
la ingeniería genética para el trasplante de células de la retina que podrían
detener o incluso revertir la progresión de un paciente hacia la ceguera por
una lesión en la retina.
Células progenitoras. Las posibilidades de las células iPS
en la medicina regenerativa siguen en fase de experimentación, aunque ya hay
resultados prometedores en algunos campos, como el cardiovascular.
Las células iPS son células adultas que han sido
reprogramadas genéticamente a su estado más primitivo y que, bajo
circunstancias muy concretas y precisas, pueden desarrollarse en la mayoría o
todos los tipos de células del organismo humano. En este caso, el equipo de la
Universidad Johns Hopkins, dirigido por la argentina, las reprogramó para que
se convirtieran en células progenitoras de la retina cuya función es formar el
tejido de la retina sensible a la luz que recubre la parte posterior del ojo.
El equipo de Canto-Soler empleó una sencilla técnica para
fomentar el crecimiento de las células progenitoras de la retina.
No es la primera vez que se generan retinas tridimensionales
a partir de células madre. Se habían hecho en Japón. Pero sí es la primera vez
que se consigue una retina con las células madre pluripotentes inducidas. “Este
resultado -señaló- abre la posibilidad de producir retinas hermanas de las
dañadas en las personas para luego probar tratamientos en el laboratorio. Esto
se sumaría a la tendencia hacia una medicina más personalizada. También, se
podrían hacer trasplantes de esas retinas, pero aún necesitamos más de cinco
años de investigación”, destacó la científica argentina.
Fuente: Mirada Profesional Farmacéutica - Ver más noticias sobre Ciencia