El epidemiólogo brasileño luchó por que las vacunas fueran
un derecho universal.
| Ciro de Quadros en Madrid (2012) |
Nacido en Río Pardo, Brasil, Ciro de Quadros estudió
medicina y salud pública, y consagró su vida a poner el conocimiento al servicio
de mejorar la salud de todas las personas, sin importar su nivel económico o
cuán remoto fuera el lugar en donde les hubiera tocado nacer. Convencido de que
la salud de las poblaciones depende de numerosos factores —desde la medicina
hasta la educación, la nutrición o las condiciones ambientales— entre todas las
herramientas confiaba sin embargo en una en particular: las vacunas, a las que
consideraba la protección más eficaz contra la enfermedad y un derecho
fundamental que no debería negarse a ningún niño.
Tras un periodo de trabajo en la Amazonía brasileña, se
incorporó al Programa de Erradicación de la Viruela de la Organización Mundial
de la Salud en 1970, desde donde saltó a la Organización Panamericana de la
Salud, invitado en 1976 como director de la División de Vacunas e Inmunización.
Ahí lideró las campañas de eliminación de la poliomielitis y el sarampión de
las Américas.
Si en Etiopía Ciro de Quadros tuvo que gestionar la
inestabilidad derivada del asesinato reciente del emperador y la constante
amenaza de secuestro bajo la que vivían los trabajadores de la salud, desde su
nueva posición en la OPS se enfrentó a las convulsas guerras que azotaron
Latinoamérica en los años ochenta. En mitad de la guerra en El Salvador,
consiguió establecer los Días de Tranquilidad, en los que había un alto el
fuego virtual para vacunar a todos los niños, mientras que en Perú organizó
campañas de educación dirigidas específicamente a los insurgentes. En el resto
del continente, fortaleció los Días Nacionales de Vacunación y organizó
brigadas para localizar a cualquier niño que no hubiera acudido a su cita en el
calendario de inmunización. En 1994, la poliomielitis se declaró eliminada del
continente americano, y lo mismo sucedió en 2002 con el sarampión.
Desde 2003, Ciro de Quadros trabajaba en el Instituto de
Vacunas Sabin, como vicepresidente ejecutivo y director del programa de
sensibilización y educación sobre las vacunas. Más recientemente, tuve el
privilegio de compartir con él la codirección del Comité Científico de la
iniciativa Década de Vacunas, cuyo resultado fue la publicación y aprobación,
en 2013, del Plan de Acción Global de Vacunas de la OMS, organización a la que
apoyó también activamente en su actual Campaña de Erradicación de la Poliomielitis.
Por su trabajo en la eliminación y erradicación de la poliomielitis, el
sarampión y la viruela, de Quadros recibió en 2011 el premio Fundación BBVA
Fronteras del Conocimiento en la categoría de Cooperación al Desarrollo, que
recogió en Madrid el año siguiente. Otras ocasiones que lo trajeron a España
fueron las reuniones del Consejo Asesor Internacional del Instituto de Salud
Global de Barcelona, del que era miembro desde su fundación.
Ciro de Quadros estaba enfermo desde hace un tiempo, y a
pesar de ser consciente de que esta vez no podría superar el cáncer, nunca dejó
de luchar por que las vacunas alcanzaran a todos y cada uno de los niños de
este planeta, preocupado como estaba por la deriva de los movimientos
anti-inmunización en los países occidentales, y convencido del papel que pueden
jugar las vacunas en enfermedades que hasta ahora no se han asociado a las
infecciones, como algunos cánceres.
Fuente: Diario El País - Ver más noticias sobre Vacunación