| Ciprés, cielo y campo, fechada en 1889 |
Un trámite rutinario. Tres inspectores fiscales
abrían una caja de seguridad bancaria que había sido embargada a un acusado de
evasión impositiva y de adentro salió un pequeño lienzo enrollado. Al
desplegarlo, apareció un árbol a la luz del atardecer, trazado con pinceladas
ondulantes de colores vivos. Estaban frente a un tesoro artístico de valor
incalculable: Ciprés, cielo y campo, un obra perdida de Vicent van Gogh que
había sido vista por última vez hace 40 años en el Instituto de Historia del Arte
de la Universidad de Viena.
El dueño de la caja fuerte, presente en el operativo,
confesó de inmediato la magnitud del hallazgo. Dijo que el cuadro pertenecía en
realidad a un millonario extranjero, cuyo nombre no reveló, que lo había traído
a España y se lo había dejado como depositario hace unos cuatro años, según
describieron fuentes de la investigación.
La obra -de 35 centímetros de alto y 32 de ancho- está
fechada en 1889. Peritos de la Agencia Tributaria del gobierno español
verificaron la autenticidad de la pintura a fines de abril, después de una
investigación que les tomó al menos tres meses.
Además de la firma del célebre pintor holandés, en el
reverso del lienzo figuran tres sellos oficiales. Uno corresponde al
Rikjsmuseum de Amsterdam y está datado el 8 de abril de 1944 (momentos en que
la capital de Holanda estaba ocupada por los nazis). El siguiente en orden
cronológico es del Museo de Bellas Artes de Berlín, y el último -del 10 de
abril de 1974- corresponde al mencionado Instituto de Historia del Arte de la
Universidad de Viena.
Se cree que Ciprés, cielo y campo fue pintado por Van Gogh
durante su estancia en el manicomio de Saint Rémy de Provence, unos meses
después de cortarse el lóbulo de la oreja izquierda.
En ese período de casi un año -aislado de toda influencia
creativa y rodeado de enfermos mentales- creó algunas de las composiciones que
serían consideradas obras maestras de la historia de las artes plásticas, como
La noche estrellada.
La imagen del árbol que veía por la ventana de su cuarto lo
obsesionaba. En 1890, días después de salir del confinamiento voluntario en
aquel antiguo monasterio del siglo XII, escribió en una carta a Paul Gauguin
que nunca envió: "Tengo aún de allá un ciprés con una estrella, una
estrella de resplandor exagerado, si te parece, resplandor suave de rosa y
verde en el cielo ultramarino donde corren las nubes".
Pobre y atormentado por sus trastornos mentales, Van Gogh se
suicidó a los dos meses de haber abandonado el manicomio de Provenza. Tenía
apenas 37 años.
La operación en que fue descubierto el lienzo empezó en
octubre pasado, cuando la Agencia Tributaria dispuso incautar 542 cajas de
seguridad en más de 250 sucursales bancarias. Sus dueños tenían deudas fiscales
por casi US$ 400 millones. Pese a la habitual aparición de joyas, dinero negro
y obras de arte sin enmarcar, no había precedentes de hallar un tesoro
semejante durante una investigación antifraude.
El cuadro fue cedido el Ministerio de Cultura, que deberá
corroborar su autenticidad. En paralelo, se abrió una pesquisa judicial para
determinar cómo llegó la obra del genio del pelo rojizo hasta esa caja fuerte
bancaria.
Fuente: Diario La Nación - Ver más Notas de Color