La insulina de última generación, la primera de acción ultra
prolongada para el tratamiento de la diabetes en adultos, fue presentada en
Buenos Aires durante un encuentro médico en que se resaltaron otras ventajas,
como la reducción de los niveles de glucosa.
La especialista precisó que "de todos modos debe
respetarse un mínimo de ocho horas entre las aplicaciones" y destacó que
la nueva insulina, llamada `degludec`, "demostró reducir los niveles de
glucosa con menor riesgo de hipoglucemia nocturna, si se la compara con otras
insulinas basales de acción prolongada".
"Las ventajas de esta insulina pueden resumirse en
tres: su duración de acción prolongada; su estabilidad, que genera menos
hipoglucemia, y la flexibilidad que permite, ya que aunque no se aplique todos
los días a la misma hora no trae complicaciones", apuntó León Litwak, del
Servicio de Endocrinología, Metabolismo y Medicina Nuclear del Hospital
Italiano.
Litwak señaló que la indicación del médico es de una
aplicación diaria, pero que si por alguna razón el paciente no pudiera
colocarse la inyección exactamente a la misma hora "la cobertura estaría
igualmente garantizada".
"Esto significa que el paciente puede variar el horario
de administración de la insulina sin alterar su efecto, con la sola precaución
de mantener un mínimo de ocho horas entre las aplicaciones", precisó.
La nueva insulina, disponible en una lapicera que permite
dosis de hasta 80 unidades por aplicación, fue aprobada en la Argentina por
ANMAT el 30 de diciembre de 2013, que se suma así al grupo de 14 países que
actualmente dispone del medicamento.
"En menos de 100 años desde que se descubrió la
insulina se mejoró muchísimo, y hoy subimos un escalón más en el control de los
pacientes que dependen de eso para toda la vida", destacó Litwak.
El médico explicó que "en 1921 teníamos insulina de
origen animal; en 1983 humana semisintética y humana recombinante; en 1990
análogos de insulina de acción rápida; en 2000 análogos de acción lenta, y hoy
este nuevo análogo de acción ultraprolongada".
En la Argentina, según datos de la última Encuesta Nacional
de Factores de Riesgo de 2009, existen aproximadamente 2.5 millones de adultos
diagnosticados con esa enfermedad crónica.
"De los 2.5 millones de argentinos que tienen diabetes,
un 10 por ciento tiene diabetes tipo 1, cuya vida depende de la insulina, y el
30 por ciento del otro 90 también usa insulina, lo que implica que cualquier
mejoría en la administración tiene un gran impacto en la población",
detalló Litwak.
La diabetes es una enfermedad crónica causada por la
incapacidad del organismo para producir o utilizar la insulina, una hormona
secretada por el páncreas que controla los niveles de glucosa (azúcar) en
sangre.
Las formas más comunes son la diabetes tipo 1 y la tipo 2.
El tratamiento de la primera, antes llamada diabetes juvenil o de la niñez,
implica inyecciones diarias de insulina basal y de acción rápida, mientras que
en muchos casos los pacientes con diabetes tipo 2 también deben inyectarse
insulina.
Según la Federación Internacional de Diabetes, hay 382
millones de personas con diabetes en el mundo, cifra que llegará a 592 millones
para 2035, ya que se espera un aumento del 55 por ciento de los casos.
Si no se trata puede causar complicaciones como enfermedad
coronaria, accidente cerebrovascular, ceguera, insuficiencia renal o amputación
de piernas.
La diabetes más frecuente es la tipo 2, que puede prevenirse
en gran medida mediante cambios en los hábitos de vida cotidiana y afecta por
lo general a mayores de 40 años que no hacen actividad física regularmente ni
llevan una dieta sana.
La diabetes tipo 1 generalmente se presenta en menores de 20
años y por ahora no puede prevenirse.
"Desde 2006 no había innovaciones en este mercado, por
lo que estamos muy contentos de presentar esta nueva insulina", destacó
Flavio Devoto, del laboratorio Novo Nordisk Pharma Argentina.
Fuente: Télam - Ver más noticias sobre Diabetes