La norma, reglamentada hace 14 meses, fija límites
para la publicidad en los locales. Pero el primer relevamiento nacional detectó
que muchos no se ajustan.
Los datos surgen a partir del primer relevamiento en kioscos
realizado por la Fundación Interamericana del Corazón Argentina (FIC) y la
Alianza Libre de Humo de Tabaco. Fue llevado a cabo entre julio de 2013 y marzo
de 2014 en 851 negocios de la Ciudad de Buenos Aires, La Plata, Avellaneda,
Lomas de Zamora, Ramos Mejía, San Isidro y las capitales de la provincias de
Mendoza y Córdoba.
“Detectamos que la industria tabacalera está violando la ley
nacional de control de tabaco, ya que no cumple las restricciones sobre la
publicidad en los puntos de venta. Es sabido que las empresas tabacaleras dan
incentivos a los kioskeros y explotan al máximo el punto de venta cuando se
prohíben los otros canales de publicidad. Esta estrategia de publicidad en los
kioscos está minando otros avances que ya se alcanzaron como la creación de
ambientes libre de humo en espacios cerrados y públicos, o la colocación de
advertencias sanitarias en los paquetes de cigarrillos”, señaló a Clarín
Verónica Schoj, directora ejecutiva de FIC y ganadora del premio Judy
Wilkenfeld en Estados Unidos a la excelencia internacional en el control del
tabaco.
La ley había sido sancionada por el Congreso el 1° de junio
de 2011, después de 40 años de interferencia de la industria tabacalera.
Prohíbe la publicidad, la promoción y el patrocinio de
productos de tabaco en forma directa o indirecta y a través de cualquier medio
de difusión o comunicación, pero contempla algunas excepciones. Esas
excepciones son la publicidad directa a mayores de 18 años con consentimiento
previo y la publicidad en el interior de los kioscos.
El 28 de mayo del año pasado, el Gobierno difundió la
reglamentación de la ley, que estableció las restricciones a la publicidad en
los locales. La limitó a la colocación de sólo dos avisos publicitarios por
empresa de tabaco (uno con el listado de marcas y precios y otro de promoción),
de 30 por 30 centímetros como tamaño máximo, de dos dimensiones y sin luz ni
pantallas. Además, la normativa establece que estos avisos no pueden ser
visibles desde el exterior del local y que deben incluir advertencias
sanitarias de no menos del 20% del tamaño del anuncio. El fundamento de las
restricciones es que la publicidad en los kioscos es un fuerte estímulo para
que los chicos y los adolescentes comiencen a fumar, según demuestra la
evidencia científica.
El relevamiento que se hizo en los kioscos argentinos arrojó
que el 66,2% de los negocios relevados tenían carteles publicitarios visibles
desde el exterior, que el 64,2% mostraba avisos publicitarios cuyo tamaño
supera lo establecido por el reglamento, y que el 56,5% tenía avisos luminosos que
están prohibidos. Detectaron además que exhiben paquetes de cigarrillos
regulares y otros paquetes gigantes como elementos decorativos o publicitarios.
“Una manera de eludir lo que dice la ley”, sostuvo Schoj.
Desde el Ministerio de Salud de la Nación, el director del
programa de tabaco, Jonatan Konfino, comentó a Clarín: “Estamos al tanto de las
violaciones a la ley. En marzo se creó un mecanismo de fiscalización y pronto
habrá inspectores para controlar. Podrán poner multas a las empresas y a los kioscos
que rondarán sumas equivalentes a entre 10 mil y los 100 mil paquetes de 20
cigarrillos del máximo valor”.
Fuente: Diario Clarín