Lo anunció el Ministerio de Salud de la Nación el mes pasado. A partir de diciembre, no se podrán producir ni vender alimentos con este tipo de grasas, altamente dañinas para el
corazón.
El motivo es muy simple: este tipo de grasas tapan las
arterias, lo que entraña grandes riesgos para la salud, especialmente de
problemas cardiovasculares que pueden llevar a la muerte.
“Hace cuatro años se modificó el Código Alimentario
Argentino para que se supriman las grasas trans de los alimentos procesados”,
destacó Bustos Villar. Sin embargo, aún gran parte de la industria fabrica
productos que contienen este tipo de grasas.
Una medida parecida planteó en Estados Unidos la
Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) en noviembre del año pasado.
Pero su propuesta aún está siendo debatida.
Las enfermedades no transmisibles son responsables de tres
de cada cinco muertes, 80 por ciento de las cuales se registran en países de
bajos y medianos ingresos, según datos del Ministerio de Salud de la Nación.
Entre esas patologías, se destacan el cáncer, la diabetes y
las enfermedades cardiovasculares, estas últimas favorecidas precisamente por
las grasas trans.
Fuente: Diario La Razón