Prohibir la publicidad de "comida chatarra" en
horario infantil ha reavivado en el país un debate que surgió con este impuesto.
Este país tiene uno de los índices de obesidad más altos del
mundo: 37,2% de los adultos sufren de sobrepeso. Según una encuesta nacional
realizada en 2012, siete de cada diez mexicanos adultos padece obesidad.
La situación es especialmente preocupante entre los niños:
al menos 4,5 millones sufren de obesidad o sobrepeso. Según la citada encuesta,
el 9,7% de niños menores de 5 años tienen estos problemas.
Las alarmas se prendieron desde la década pasada y en los
último años se han buscado diferentes soluciones, como reducir los niveles de
azúcar y grasas de los desayunos escolares o retirar los alimentos procesados
de las máquinas expendedoras de centros educativos.
El actual gobierno ha ido más allá: en enero de este año
entró en vigencia un impuesto del 10% a los refrescos o gaseosas. México es el
mayor consumidor de estas bebidas en el mundo per cápita, con un promedio de
consumo por persona de 163 litros al año.
También entró en vigor un gravamen del del 8% a alimentos
ricos en calorías como chocolates, dulces, frituras y lo que en México se conoce
como "botanas".
Y desde el pasado mes de julio se restringieron los anuncios
de la llamada "comida chatarra" en horarios infantiles de televisión
y cine
Y el debate en México es el mismo que en todo el mundo:
¿realmente funcionan este tipo de medidas?
¿Rebajó el consumo?
En una esquina de la Avenida Insurgentes, en Ciudad de
México, funciona un pequeño emporio de comida callejera mexicana.
Son seis puestos de venta de tacos, tortas (sanduches),
sopes o quesadillas, que trabajan -en medio del siseo del aceite, los gritos de
las órdenes y la conversación de los comensales- desde media mañana hasta tarde
en la noche.
El tenderete de tortas apenas está abriendo. Cuatro
empleados conversan entre ellos mientras preparan todo. Es el mayor el que toma
la palabra.
"Si, sí he notado la disminución en el consumo de
refrescos desde que empezó lo del impuesto. La gente prefiere tomar agua".
Sin embargo no recuerda cifras concretas. En el puesto de al
lado, pequeñas montañas de carne -bistek, chuleta- ya se amontonan sobre la
caliente plancha de hierro.
El más joven de los que atiende da la espalda
ostensiblemente. También es el más viejo el que responde, parco. "No, no
he notado ningún cambio".
Cinco cuadras más abajo, en un minisupermercado, la dueña,
Norma, es más locuaz. Y tiene cifras.
"No, no estoy vendiendo menos refrescos. Al contrario:
estoy vendiendo más". Luego hace unas cuentas rápidas y dice que cada mes
le está entrando entre 16.000 y 17.000 pesos por gaseosas.
En ese exacto momento, como para puntear irónicamente lo que
dice, llega un vendedor cargando una canasta de refrescos.
La industria
Lo anterior es evidencia anecdótica, tomada en un recorrido
por una colonia del Distrito Federal.
¿Hay datos concretos? Según las principales embotelladoras
de Coca Cola, la demanda por refrescos en el primer trimestre de este año
disminuyó en 4,4% unos 17 millones de cajas.
BBC Mundo trató de hablar, sin éxito, con Jorge Romo,
representante de la Asociación Nacional de Productores de Refrescos, quien en
una ocasión anterior había puesto en duda la efectividad de un impuesto.
"Es muy poco el porcentaje que aportan los refrescos en
la dieta de los mexicanos, que es de más de 3.000 calorías. Sólo representan el
5% en el consumo de calorías. Si le ponemos impuesto a los refrescos, lo único
que va a pasar es que va a subir el precio", dijo entonces.
Este año, según reportaron medios mexicanos, Héctor Treviño,
director de finanzas de Coca-Cola Femsa, indicó dijo que la caída en ventas
había sido menor de lo esperaban, pues preveían que sería de 6% o 7%
A pesar de eso, agregó que con un declive así "estás
hablando de cientos de millones de cajas unidad", por lo que habían
cerrado seis líneas de producción.
Demasiado pronto
Lo que está ocurriendo en México ha llamado poderosamente la
atención a nivel internacional. Algunos países -como Colombia- estudian las
medidas. Y grupos de investigadores foráneos están realizando estudios sobre el
impacto que el impuesto puede tener sobre el consumo de refrescos.
Aunque es pronto para conocer los resultados, éstos se
revelarán en los próximos meses, dijo a BBC Mundo Alejandro Calvillo, director
ejecutivo de El Poder del Consumidor, una de las organizaciones que más
presionó por el impuesto a las bebidas gaseosas
Cantillo indica que las ventas de los refrescos venía
aumentando años por año, por lo que a la caída en ventas también habría que
sumarle la proyección del aumento de ventas que se esperaba.
Aunque Poder del Consumidor apoyaba un impuesto del 20% -en
otros países ha mostrado que debe ser de este rango para que las ventas
realmente disminuyan- Calvillo cree que, reunidas, las medidas que se han
tomado hasta el momento deben empezar a dar resultados.
"Pero no va a ser inmediato, hay que esperar unos años
para ver resultados".
¿Y la salud?
Si es temprano para medir el impacto en el consumo, lo es
aún más para hacerlo en la salud.
"Los resultados no se verán tan pronto. Si tomó cinco
años para que pudieran subir de peso los niños, son los mismo años para bajar".
Así lo explica Inés Sánchez, nutricionista que trabaja en el sistema de salud
mexicano.
"Todos los estudios nos dicen que tiene que ser un
cambio paulatino en la conducta de alimentación", agrega.
Por eso, siete meses después de que empezara a cobrarse el
impuesto a los refrescos, aún no se observa disminución en el número de
personas afectadas por obesidad, sobrepeso o diabetes.
Sin embargo, Inés Sánchez cree que, en general, "las
estrategias no están funcionando en lo real. Se sigue presentando obesidad a
edades más tempranas".
La nutricionista cree que existe voluntad política para
tratar de solucionar el problema, pero falta mejor asesoría. "Las campañas
no son las adecuadas. Se tendría que revisar y hacerlo con especialistas. Por
ejemplo una conjunción de nutriólogo con mercadólogo y ver cómo diseñar la
parte publicitaria".
"Estamos hablando de un 4% (de reducción en consumo),
eso no es nada. Y México ocupa el primer lugar a nivel mundial de obesidad
infantil. Estamos haciendo algo mal. Con ser menos obesos sería menos el gasto
en salud, es un círculo vicioso", remata.
Fuente: BBC Mundo - Ver más noticias sobre Obesidad