La falta de médicos, de insumos y de políticas sanitarias es un problema regional. He aquí noticias recientes de algunos países de la región sobre esta problemática que influye negativamente en la calidad de atención del servicio de salud.
COLOMBIA: El embudo en la formación de médicos especialistas (Diario El Tiempo)
Entre expertos del sector hay coincidencia en que, como dijo
Jaime Calderón (Presidente de la Asociación Colombiana de Sociedades
Científicas), sí hay escasez en algunas especialidades, principalmente en las
básicas (medicina interna, pediatría, anestesiología, ginecoobstetricia y
cirugía general). El recurso humano especializado está concentrado en pocas
ciudades.
“Existe una gran concentración (de especialistas) en
ciudades donde hay una mayor oferta de programas de especialización; Bogotá,
Medellín y Cali acumulan el 80 por ciento de la oferta”, informó el Ministerio
de Educación.
A estas alturas es pertinente poner dos datos sobre la mesa:
en Colombia hay 56 universidades con facultad de medicina, que, según el
Viceministro, gradúan a cerca de 4.500 médicos cada año.
¿Por qué, entonces, no hay más especialistas de los que se
dice que hay, cuyo aumento algunos consideran que es la solución del mencionado
déficit, y cuáles son los problemas que se les atribuyen a las nuevas
generaciones de médicos generales?
Una primera respuesta es que el modelo de atención en salud
ha creado la falsa necesidad de tener un elevado número de especialistas y
subespecialistas mediante la castración legal, y hasta formativa, de la
capacidad de resolución de los médicos generales, que se limitan a remitir
pacientes a los especialistas.
“La capacidad resolutiva de los primeros niveles de atención
es muy limitada; el peso de la atención se da en los hospitales de mediana y
alta complejidad y no en los servicios primarios”, se quejó Fernando Ruiz
(Viceministro de Salud).
Baquero agregó que es necesario que el país sepa, dijo, que
el médico general puede resolver el 60 o el 70 por ciento de los problemas de
salud.
Para Ricardo Rozo (Presidente de la Asociación Colombiana de
Facultades de Medicina), la menor capacidad resolutiva de los médicos generales
no está necesariamente relacionada con la formación, sino que es resultado, en
gran medida, de restricciones que el sistema les impone.
“Las normas regulan lo que se puede hacer en cada nivel de
atención, y el papel del médico general es totalmente pobre y su formación es
subutilizada. Lo mismo ocurre con los especialistas generalistas, lo que a la
larga conduce a un sistema basado en la alta complejidad y el alto costo”,
sostuvo el director de Ascofame.
Consideraciones similares hizo Jaime Calderón, quien agregó
que el especialista básico no goza de una remuneración que justifique la
inversión educativa y se inclina por la subespecialidad buscando mejores
oportunidades laborales. Además, dijo, hay un incentivo perverso: al
especialista general no se lo está formando con la profundidad suficiente en
todos los aspectos de su área, para incentivarlo a que profundice en ese tema
específico, “porque también es un negocio para las universidades, a las que hay
pagarles la matrícula”.
Colombia, acusa Baquero, es el único país donde se les cobra
a los residentes (médicos en formación de una especialidad) no obstante que
están trabajando. “No existe en el mundo otra aberración más grande. Es un
negocio para universidades y hospitales”, dijo.
La lotería de las
citas con especialistas. En muchos casos y en determinadas áreas, las citas con los
especialistas de los afiliados a las EPS carecen de la oportunidad requerida, y
el tiempo de espera se amplía, tal como lo señaló el viceministro Fernando Ruiz.
El funcionario manifestó que en el 2003 el promedio para tener una cita era de
ocho días; en el 2008 subió a 17 y en el 2010, a 19.
Lo grave, según Ruiz, es que “si se pudieran tener
soluciones hoy, el déficit de especialistas se termina solucionando casi que a
los 10 años; mientras tanto, la población queda con limitaciones para tener
acceso a los servicios”.
Jesús Alfredo Sánchez Martínez, coordinador de la Planeación
del Instituto de Seguridad y Servicios
Sociales de los Trabajadores del Estado, señaló que el Hospital Regional León
carece de un núcleo central de atención con ventanillas de atención.
“Tengo un año y medio en el hospital y la primera impresión
que me llevé es que hace falta un núcleo central de atención a la población, en
donde estén todas las ventanillas de servicio para que el derechohabiente no
esté de aquí para allá y reciba información pronta, siento que eso va a
resolver el 50% de la problemática de inconformidades de los derechohabientes.
“Atendiendo eso estaremos perfeccionando los procesos de
atención, mejorando el diagnóstico y dando seguimiento puntual a los
pacientes”, aseveró.
Para las 73 camas que tiene el Hospital Regional León,
debería de contar con 438 enfermeras, sin embargo, sólo hay 260 laborando.
Según el coordinador, por cama tendría que haber seis
enfermeras en turno matutino, vespertino, nocturno y día feriado, y por cuatro
consultorios debería haber una enfermera, sólo que en ocasiones nada más se
cuenta con una para ocho consultorios.
“Hace falta una buena cantidad, afortunadamente ya se
autorizó por Hacienda plazas a nivel nacional y ya sólo estamos en la espera de
que nos hagan la participación de cuántas ocupamos; ya tenemos el estudio
realizado y con varios escenarios para cubrir las áreas críticas, las cuales
son las terapias intensivas, el área de geriatría e inhaloterapia, ya con esto
fortalecemos en el área de enfermería que es con lo que batallamos”, aceptó.
Falta de personal. Desde hace casi dos años, la falta de personal retrasa la
atención a los derechohabientes. “La ley no permite que el doctor dé atención sobre todo en
exploraciones más integradas al paciente, siempre tiene que estar una enfermera
o un familiar en casos especiales”, comentó la doctora María Teresa Sánchez
Gómez, subdirectora médica.
El Hospital Regional León está calificado de tercer nivel de
alta especialidad, pero debido a que en el municipio no hay una clínica de
segundo nivel se tiene que seguir atendiendo las patologías del mismo.
“Prácticamente todavía somos un híbrido. En la medida de que
la delegación pueda generar los recursos suficientes para poder tener un
segundo nivel en León, que nos desfogue toda la carga de trabajo y dedicarnos a
una población muy reducida, con patologías muy específicas y particulares”,
mencionó Sánchez.
La atención de tercer nivel es más cara debido a que el
médico es más especializado, los instrumentos son más particulares y los
insumos son más específicos.
“Nuestra población de trabajadores tendría que ser
restringido como tercer nivel. La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice
que en una población dada, que el 80% de los problemas de salud se resuelven en
el primer nivel de atención, éstos son la consulta básica, medicina familiar.
“El 15% se atiende en hospitales de segundo nivel, donde
tenemos las especialidades básicas como pediatría, urgencias, cirugía, gineco
obstetricia, y el 5 al 7% de la población total de una localidad dada, va a
requerir atención de subespecialidades que nos correspondería a nosotros.
“Por eso los regionales no atienden sólo a la localidad,
atienden a toda la región porque la población que teóricamente van a atender es
del 5 al 7%, pero la realidad es diferente y nos dice que todo el que llegue a
urgencias debe ser atendido, estabilizado y una vez que se determine su
situación de salud, ven si se hospitaliza o se manda a otra clínica”, dijo
Sánchez Martínez.
El coordinador de Planeación señaló que la obligación que
tiene un doctor que trabaja una jornada ocho horas es atender a 15 pacientes;
aunque a veces no es suficiente el tiempo, pues en ocasiones un paciente se
lleva hasta 30 minutos de atención.
“No se puede ver antes a los pacientes y si el
derechohabiente no tiene la posibilidad de esperarse un poco para recibir la
atención, se nos desesperan y es cuando surgen las quejas”, declaró.
Asimismo, dijo que hay falta de información sobre los
derechos del usuario.
“La otra parte es que como usuario se concienticen de
revisar a qué tienen derecho y las formas de cómo exigirlos”, aclaró Sánchez.
Medicinas, al 98%. María Teresa Sánchez Gómez, subdirectora médica, mencionó
que las recetas de medicamentos se han surtido en un 98%, y cuando llega a
faltar es porque en la Ciudad de México están en ceros.
“A veces no llegan a tiempo a nivel central y hay ocasiones
que a nivel nacional no los hay y no hay de dónde sacarlos. No hemos tenido
problemas como en el 2013, que el abasto no fue suficiente y tuvimos muchos
problemas”, aseveró la doctora.
Dan atención a otras regiones. Las clínicas hospitales de otras regiones como Guanajuato,
Jalisco, Aguascalientes, Zacatecas, Michoacán y Querétaro envían a consulta de
especialidad o subespecialidad al ISSSTE de León a sus pacientes, aunque en
algunos casos éstos pueden ser atendidos en su localidad.
Jesús Alfredo Sánchez Martínez, coordinador de Planeación
del ISSSTE, dijo que las subespecialidades más socorridas en el Hospital
Regional León son neurología, traumatología y trasplante de riñón, además de
donaciones de órganos, córneas, hígado, riñón y corazón.
“Hay pacientes que quieren forzosamente venir a León, cuando
tienen buenos especialistas en su localidad. El ISSSTE les da esa facultad de
recibir atención en donde los pacientes consideren, pero eso a veces nos genera
sobrecarga de trabajo”, mencionó.
Actualmente el número de pacientes que atiende el personal
en el estado de Guanajuato es de 503 mil 105 derechohabientes, con un promedio
de 700 consultas por día en los dos turnos y 200 servicios diarios en el área
de urgencias.
VENEZUELA: Pacientes sufren por falta de equipo y médico en Venezuela (Diario La Opinión)
La atención médica en los hospitales públicos y
privados de Venezuela se ha visto mermada en los últimos meses como
consecuencia de la falta de repuestos para los equipos utilizados en el
diagnóstico y tratamiento de enfermedades.
Muchas personas que requieren atención médica regresan
frustradas a sus hogares a pesar de haber madrugado a las puertas de un
hospital en solicitud de un número con la esperanza de ser atendidas, pero la
respuesta es siempre la misma: las máquinas están dañadas.
“Llevo tres meses esperando por una tomografía y siempre que
vengo me dicen que a la maquina le falta yo no sé qué cosa y que no saben
cuando la arreglarán”, dijo María Aquino, paciente del hospital Pérez Carreño,
ubicado al oeste de Caracas.
Marina Rivas, a quien su médico le ordenó una resonancia
magnética afirmó que en una conocida clínica privada de Caracas le dijeron que
el resonador estaba malo y que debía esperar unos seis meses o más, porque
tenían problemas con las divisas.
Entre los equipos dañados, reportados por los hospitales, se
cuentan máquinas de anestesia, equipo de ventilación mecánica para pacientes de
terapia intensiva, tomógrafos, equipos de resonancia magnética, aceleradores
lineales, rayos X y mamógrafos.
"En estos momentos la mitad de los equipos médicos
instalados en los hospitales y clínicas del país está paralizado por falta de
repuestos", aseguró Luis Bueno, vocero de la Cámara de Importadores de
Equipos Médicos.