El director del equipo quirúrgico del Hospital Universitario
Zhejiang muestra la prótesis implantada.
Llegará el día en el que el tratamiento a determinadas
enfermedades pase por el uso de las llamadas impresoras 3D. A través de esta
tecnología podrán crearse órganos, tejidos y prótesis 'a la carta'. Mientras
este proceso continúa en investigación con animales, ya se están realizando
experimentos puntuales en humanos. El último, en el Hospital de la Universidad
Zhejiang (en Hangzhou, China). Un paciente de 21 años, Wang Lin, que sufría un
tipo de tumor extremadamente raro en su columna vertebral, se ha beneficiado de
una prótesis a medida, diseñada en laboratorio a partir de una impresora láser
de tercera dimensión.
Este estudiante universitario llevaba tiempo con dolor en el
pecho, hasta que "el mes pasado el dolor se hizo más punzante y ya no
podía aguantarlo", reconoce. Lin fue al médico y enseguida obtuvo el
diagnóstico: fibrosoma osificante. El tumor (benigno) estaba formando lesiones
óseas en una zona de su columna. "Dos de sus vértebras torácicas se habían
dañado casi por completo", relataban los galenos que le atendieron. En
casos como el suyo, la cirugía convencional es muy arriesgada y puede dejar
daños permanentes.
Consiste en la extirpación de las lesiones, que si están muy
extendidas dejan las vértebras muy deterioradas, por lo que necesitan ser
reforzadas con una prótesis. Las que se utilizan en la práctica clínica
"son estándar. Tienen tallas, pero distan mucho de ser perfectas", es
decir, "adaptadas a cada paciente en particular", argumenta José
Becerra, investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red, Bioingeniería,
Biomateriales y Nanomedicina (Ciber-bbn) y catedrático de Biólogía Celular de
la Universidad de Málaga. Muchas veces, los pacientes se quedan con daños
permanentes, precisamente debido a que la estructura ósea de cada persona
varía.
Con el objetivo de superar estas complicaciones, el equipo
cirujanos que atendía a Lin decidió utilizar la impresora 3D. A partir de un
escáner de las vértebras de Lin, un programa de diseño asistido por ordenador
permitió trazar las dimensiones exactas de la pieza metálica que requería el paciente.
La información de este modelo virtual se transfiere a una máquina, la impresora
3D, que se encarga de fabricar la estructura metálica. "Capa a capa, funde
el titanio con láser, pero manteniendo los perfiles del fichero
informático", hasta lograr un implante de ajuste perfecto. Es una especie
de lámina reticulada, ligera y flexible que los cirujanos insertaron en la
columna de Lin (a través de una incisión en el pecho), después de 'limpiar' la
zona afectada. "La operación fue todo un éxito y se espera que el paciente
se recupere completamente", remarcan. Sobre todo, teniendo en cuenta,
además, que el material elegido para el diseño de la prótesis fue el titanio,
"un material contra el que el sistema inmunológico del cuerpo humano no
trata de luchar".
No es la primera vez que se implantan vértebras fabricadas
con impresora 3D en un paciente. El pasado mes de agosto, el hospital de la
Universidad de Pekín lo hizo con un niño de 12 años afectado por un tumor. Los
médicos reemplazaron la vértebra enferma por otra construida con titanio.
También las impresoras 3D han ayudado a realizar prótesis de
mandíbulas y una completa de cráneo. Esta última la recibió a principios de
este año una mujer holandesa con una enfermedad que comprimía progresivamente
su cerebro (su cráneo se había engrosado unos 5 cm) y le provocaba grandes
dolores de cabeza y afectaba a su vida cotidiana.
Con esta tecnología se están creando en laboratorio
prototipos de riñones, vejigas, piel, huesos, corazón, orejas...
Experimentalmente, ya se han trasplantado a personas algunos órganos como la
vejiga y la tráquea. El año pasado, el diseño por impresión tridimensional de
esta parte del cuerpo salvó la vida de un bebé de 20 meses en un hospital de
Michigan (EEUU).
En este campo, señala Rafael Matesanz, director de la
Organización Nacional de Trasplantes (ONT), esta tecnología "es
extremadamente prometedora", aunque "aún estamos en una fase
inicial". Sin duda, esta opción "representa una esperanza muy clara
en la medicina regenerativa, en cuanto a la creación de órganos". En un
futuro, si funcionara, "podrían beneficiarse la mayoría de los pacientes
que están en lista de espera de un trasplante (los renales, por ejemplo, que
suponen el 80% de dicha lista)". Para crear un órgano de este tipo,
argumenta el experto, "haría falta un periodo de tiempo y no sería posible
en los casos de urgencia". Este sistema "tendría que convivir con el
actual".
Fuente: Diario El Mundo - Ver más Innovaciones en Salud