La enfermedad de Cushing integra el grupo de alrededor de
7000 trastornos considerados "poco frecuentes": la padecen 5,5
personas cada 100.000. Los médicos conocen sus manifestaciones y el desorden
que la causa, pero como suele ocurrir con este tipo de patologías, las
estrategias para controlarla son sólo parcialmente efectivas o tienen
considerables efectos adversos.
"Mostramos en modelos animales y células humanas que
una sustancia del cardo, la silibinina, con un excelente perfil de seguridad,
podría ayudar a curar la enfermedad", dice Páez-Pereda, formado en la
Universidad de Buenos Aires, pero que desde hace 20 años trabaja en Alemania.
La enfermedad de Cushing es causada por un tumor en la
hipófisis que segrega grandes cantidades de la hormona adrenocorticotropina
(ACTH), que a su vez genera la liberación de altos niveles de cortisol (la
"hormona del estrés") por parte de las glándulas suprarrenales. Con
el tiempo, el cortisol se va acumulando y provoca los signos físicos,
emocionales y cognitivos vinculados con la enfermedad.
Como parte del grupo de Günter Stalla, neuroendocrinólogo
del mismo instituto, el investigador argentino estudió esta sustancia obtenida
del polvo de las semillas del cardo que ya se usaba para tratar problemas
hepáticos y envenenamiento por hongos.
En 2013, los científicos del Instituto Max Planck patentaron
una amplia familia de compuestos naturales, que incluyó la silibinina, para
tratar tumores de hipófisis.
"La conocíamos, pero no sabíamos cómo actuaba -cuenta
Páez-Pereda desde Munich-. Una posibilidad era que se uniera a las
«chaperonas», las proteínas que ayudan a otras proteínas a plegarse
correctamente. Cuando la aplicamos a modelos de ratón y a células tumorales
humanas, vimos que podíamos revertir la enfermedad. En ratones, redujo el
tamaño de los tumores en dos terceras partes."
Después del tratamiento con silibinina, las células
tumorales retomaban la producción normal de ACTH, el crecimiento del tumor se
frenaba y en ratones pudieron ver cómo desaparecían los síntomas de la
enfermedad.
Comparados con los humanos, la enfermedad de Cushing es muy
común en diversas mascotas. Por ejemplo, el 4% de los perros e incluso el 7% de
los caballos la padecen.
Los científicos ahora esperan poder probar formulaciones
especiales de lenta liberación en pruebas clínicas en seres humanos.
"Hace poco aprobaron la primera droga para tratar este
mal -cuenta Páez-Pereda-, pero tiene poca eficacia y efectos adversos. Nosotros
estamos preparando el primer estudio clínico, que abarcará a 50 pacientes. Por
su baja incidencia es difícil reunir este número de personas, por lo que
tendremos que juntarnos con otros centros. Pero el trabajo «pinta» bien; en la
mayoría de los casos los nuevos tratamientos fallan porque son mal tolerados,
pero afortunadamente la silibinina ya está muy probada."
Fuente: Diario La Nación - Ver más sobre EPOF