Con el brote, las campañas de vacunación se han interrumpido. Los casos podrían duplicarse en los tres países afectados. Se producirían entre 2.000 y 16.000 muertes adicionales.
Además de haber dejado a estos tres países con una evidente
falta de personal médico -el ébola ha matado a casi 500 sanitarios-, las
consecuencias que el virus ha tenido sobre la salud de los habitantes han ido
bastante más allá: se sabe que hay personas con malaria que no acuden al
hospital por miedo a que se les confunda con enfermos de ébola -ambas
enfermedades tienen síntomas muy parecidos-; además, la salud materna se ha
visto seriamente afectada y muchas campañas de vacunación infantil han sido
interrumpidas.
Como muchos niños no han sido vacunados, existe un riesgo
real de que se disparen enfermedades infecciosas prevenibles, como la tos
ferina, la difteria o la tuberculosis. Concretamente, la revista Science pone
su foco en el sarampión, una enfermedad altamente contagiosa que suele aparecer
con facilidad después de una crisis humanitaria. Sin ir más lejos, ha
reaparecido en Siria, como consecuencia del caos sanitario que vive el país a
consecuencia de la guerra.
La publicación señala, nada menos, que los casos de
sarampión alcanzarán casi el doble de lo que era habitual en estos países antes
del ébola. Frente a los 127.000 casos que había antes de que la peor epidemia
de ébola llegara a África Occidental, los investigadores calculan que, 18 meses
después de este brote, el sarampión habría alcanzado a 227.000 personas. Este
aumento desembocaría en entre 2.000 y 16.000 muertes (es decir, no sería raro
que se superasen las muertes que ha causado el ébola, que actualmente superan
las 10.000).
Para calcular esto, los investigadores han utilizado una
sofisticada técnica de análisis de datos, y han aplicado fórmulas matemáticas
para estudiar el efecto regresivo que produce la no vacunación en estos tres
países, donde habitualmente sí se inmunizaba contra el sarampión.
Concretamente, estimaron que, al comienzo de la crisis del
ébola, había 778.000 niños sin vacunar en Guinea-Conacry, Liberia y Sierra
Leona. Por cada mes que se prolongaba la epidemia, han calculado que el número
de niños de entre nueve meses y cinco años que no recibían su vacuna contra el
sarampión aumentaba en un 75%. Con este dato, un año y medio después del inicio
del brote de ébola, creen que los pequeños sin vacunar alcanzarían los
1.129.376.
"Este aumento se produce en medio de un punto álgido de
riesgo de sarampión en estos tres países, como consecuencia de una vacunación
rutinaria no óptima durante los años anteriores al ébola", puede leerse en
las páginas de Science.
"Me gustaría señalar que hay informaciones recientes
que podrían apuntar que nuestro principal escenario de que cada mes se reduce
la vacunación en un 75% podría ser muy pesimista, pero es que incluso una
reducción de tan sólo el 25% desembocaría en decenas de miles de casos
adicionales de sarampión, lo que produciría entre 500 y 4.000 muertes",
declaraba ayer en la rueda de prensa en la que se presentó la investigación,
Justin Lesser, uno de los autores.
No obstante, las cifras que presenta el documento son
claras: "si la vacunación contra el sarampión hubiera continuado a los
mismos niveles que antes del ébola, una epidemia generalizada habría causado
126.868 casos". No obstante, con la interrupción de las campañas de
inmunización, el escenario que se maneja para 18 meses después del comienzo del
brote de ébola, sería de 227.484 casos de sarampión.
"El cálculo está perfectamente hecho", señala en
conversación con EL MUNDO Basilio Valladares, director del Instituto de
Enfermedades Tropicales de la Universidad de La Laguna, quien explica que esta
publicación pone de manifiesto que "el ébola va a matar más gente a través
de sus efectos secundarios que a través del propio virus", añadiendo que
"en estos tres países se está muriendo gente por enfermedades que ya
estaban controladas".
Valladares explica que el sarampión surge siempre en las
crisis porque es "una enfermedad altamente contagiosa". Sin embargo,
su vacuna "ha sido una solución espectacular que estaba dando muy buenos
resultados: no tiene efectos secundarios, no es cara, y protege prácticamente
toda la vida".
No obstante, los autores hacen especial hincapié en que el
sarampión es sólo uno de los riesgos que corren estos tres países africanos
como consecuencia de su profunda debilidad sanitaria. Han escogido el sarampión
porque, tal y como explicó ayer Lessler, "es una enfermedad increíblemente
contagiosa comparada con otras patologías prevenibles", pero no es la
única que se está haciendo fuerte al calor de la epidemia de ébola: la
tuberculosis, la polio, la malaria y el VIH son otras dolencias que corren un serio
riesgo de descontrolarse en Guinea, Liberia y Sierra Leona.
"Hay que apuntalar los sistemas de salud de estos
países, ubicar hospitales en condiciones, formar a su personal sanitario, crear
laboratorios de diagnóstico... todo ello en colaboración con los Ministerios de
salud. Esto es algo tremendamente importante para la resolución de las
enfermedades tropicales", opina Valladares.
Los autores del estudio apuestan por que la planificación de
la campaña de vacunación contra el sarampión empiece "ya", porque
sólo así se podrá responder rápidamente una vez que el ébola se estabilice. Por
el momento, UNICEF ya desplegó dos rondas de vacunación en diciembre y febrero
en Liberia. En Sierra Leona, comenzará en abril una campaña de salud materno
infantil que incluirá, entre otras cosas, la vacunación infantil contra el
sarampión.
"Puede que el sarampión no sea la única amenaza para la
salud que ha empeorado con la crisis del ébola, y puede que tampoco sea la más
calamitosa, pero sí es una sobre la que podemos hacer algo, y nuestro trabajo
sostiene que los beneficios de actuar serían considerables", declaraba
ayer Lessler.
Fuente: Diario El Mundo - Ver más sobre Ébola