Entrevista a Marleen Temmerman (Directora de Salud Reproductiva de la OMS): explica a EL MUNDO los últimos avances en salud materna. 'El feminismo es hoy más necesario que nunca', dice. 'La OMS no puede decirle a los países qué hacer con el
aborto'
Este año vencen los Objetivos de Desarrollo del Milenio
(ODM). ¿Por qué precisamente los que involucraban a las mujeres son en los que
menos progresos se han notado?
Esa es una muy buena pregunta, de hecho, es la pregunta
clave. A ver, pongamos como ejemplo un tema de salud que no concierna
espefícicamente a las mujeres, como puede ser la malaria. No estoy diciendo que
sea fácil combatir la malaria, pero sabes lo que tienes que hacer, y sobre
todo, cómo hacerlo: está la parte financiera, está el sistema sanitario, está
la educación... todo eso. Pero, y esto es lo más importante: nadie se siente
violentado con esto. No hay conflictos religiosos o culturales que impidan
acabar con la malaria, la tuberculosis o cualquier otra enfermedad.
¿Sí los hay en lo que respecta a la salud de las mujeres?
Sí, porque cuando se habla de salud sexual y reproductiva,
en realidad, se está hablando del poder de la mujer, y ese es el quid de la
cuestión.
¿O sea, es una cuestión de feminismo?
Sí, pero no me gusta que, actualmente, en muchos países, las
mujeres jóvenes consideren que el feminismo va en contra de los hombres, porque
no es así. Evidentemente, va en contra de los hombres que dominan a las
mujeres, pero no en contra de los hombres en general. De hecho, el feminismo es
hoy más necesario que nunca.
El problema con la salud sexual es que, en ocasiones, da la
sensación de que se avanza poco en temas tan viejos como, por ejemplo, la salud
materna. ¿Podría decirnos alguna novedad que hayan detectado en este campo
últimamente?
Nos hemos dado cuenta de que, por supuesto, es importante
trabajar en salud prenatal, pero, sobre todo, si de verdad quieres marcar la
diferencia y salvar las vidas de las mujeres y sus bebés, hay que invertir
mucho más en el momento del parto, porque es ahí donde se pierden las vidas.
Tenemos que asegurarnos de que las mujeres dan a luz en un centro sanitario.
Sí, porque sigue habiendo 43 millones de mujeres que no
tienen esta posibilidad.
Sí, y esto hay que cambiarlo, porque parir en un centro
sanitario es imprescindible. Aunque nos hemos dado cuenta de que tampoco es
suficiente. Hemos hecho una investigación con 300.000 centros sanitarios de 30
países y hemos visto que las mujeres siguen muriendo a pesar de estar en un
centro sanitario.
¿Por qué?
Algunas veces es porque llegan demasiado tarde, pero otras,
es porque la atención no es de calidad y no son atendidas como deberían. Llegan
al centro de salud y, en ocasiones, las dejan solas o las tratan con muy poco
respeto: les dicen que no lloren o les mandar callar cuando gritan mientras
están de parto. Así que ahora nos estamos centrando en cómo podemos mejorar la
atención una vez que las mujeres han conseguido llegar al centro sanitario.
Otro de los asuntos en el que nos estamos fijando es que la mujer tiene que ser
mucho más protagonista en todo el proceso.
¿En qué sentido?
Pues que las mujeres van a dar a luz a su primer, segundo,
séptimo hijo, o el que sea; y después, se van a casa y vuelven al tiempo para
que vacunen al bebé. ¿Pero qué pasa con la planificación familiar? Todo gira
alrededor del niño, ¿pero dónde está la madre en el ciudado postnatal? Quizás
le gustaría saber que existe la posibilidad de implantarse un DIU
inmediatamente después del parto. Toda esta información debe empezar a darse
desde el primer momento.
¿Y qué opina de la moda que se ha empezado a dar últimamente
en muchos países desarrollados que lleva a muchas mujeres a parir en casa?
Si la mujer está acompañada por una matrona, es bastante
seguro. Mi filosofía es que el embarazo y el parto son procesos fisiológicos
normales, y por lo tanto, si todo va bien, una mujer podría incluso dar a un
luz en un autobús sin la ayuda de nadie. Pero, si algo se tuerce, tanto la
mujer como el bebé pueden verse seriamente perjudicados. Así que, si estás
pariendo en casa y todo va bien, estupendo. Pero puedes tener un sangrado
inesperado y serio. Personalmente, y esto es algo muy personal, no entiendo por
qué alguien decide no parir en una maternidad, pero, si lo haces, tienes que
asegurarte que estás acompañado por un profesional y que, en cualquier momento,
tienes la posibilidad de llamar a una ambulancia y salir corriendo hacia el
centro de salud más cercano.
La mayoría de las mujeres que eligen esta opción es porque
quieren un parto más natural, respetado...
Sí, soy consciente, y es que hay hospitales que están
dominados por médicos que le dirán a la mujer que se tumbe y le harán ver que
es él quien está al cargo de la situación, y que ella no tiene nada que decir.
Pero esto también está cambiando, y cada vez más hospitales respetan las
decisiones de la madre. Por eso, las mujeres tienen que hablar son su médico.
El problema es que ahora el mundo está viviendo una especie de epidemia de
cesáreas.
De hecho, hace pocas semanas, el departamento que usted
dirige sugería que las cesáreas sólo deberían hacerse cuando sea
"médicamente necesario".
Efectivamente. Desde el año 1985, la recomendación de la OMS
es que el porcentaje de cesáreas debe estar entre el 10% y el 15%, porque por
debajo del 10% indica que hay una falta de acceso a esta técnica, lo que hace
que haya mujeres que mueran por esta carencia. Pero por encima de 15%, no hay
beneficios ni para la madre ni para el niño.
Y si no hay beneficios, ¿por qué hay tantas?
Yo creo que es porque hace 20 o 30 años las cesáreas eran
una operación peligrosa. Pero ahora se han hecho mucho más seguras: existe la
epidural, y hay antibióticos y técnicas quirúrgicas muy buenas. Además, para un
ginecólogo es mucho más fácil y rápido hacer una cesárea que un parto vaginal.
Yo soy ginecóloga, y si me dices que te haga una cesárea, puedo programártela a
las nueve, a las 11, a las cinco... Y después me voy a mi clínica, hago otras
operaciones, salgo de trabajar, voy al teatro, tengo mis fines de semana... Sin
embargo, en un parto vaginal, una mujer llega a cualquier hora, por el día o
por la noche. Y tienes que ver cómo progresa. No es que tengas que estar ahí
todo el rato, pero tienes que estar involucrado durante todo el parto. Por lo
tanto, es mucho más fácil hacer una cesárea, porque en hora y media está
terminada y puedes irte.
¿Existe un número máximo de cesáreas a las que una misma
mujer se puede someter?
Sí, aunque los médicos no terminan de ponerse de acuerdo:
algunos dicen que son tres, otros que son cuatro... El problema es que la
primera cesárea normalmente no supone ningún problema. Pero una vez que te han
hecho una, ya tienes una cicatriz en el útero, y esto siempre conlleva más
riesgos. De todas formas, en cuanto a cantidad, el riesgo es pequeño: si tienes
100 mujeres que se hayan sometido a tres cesáreas, la mayoría de ellas estarán
sanas e incluso podrán tener un cuarto bebé. Pero, cuando hay un problema, es
realmente peligroso.
El aborto es otro de los temas que lleva su departamento.
¿Cuáles son las recomendaciones que dan a los países?
La OMS no puede decirle a ningún país lo que puede hacer y
lo que no. Lo que sí hacemos es promover el acceso al aborto seguro, porque
tenemos los datos de que hay 47.000 mujeres que mueren al año a consecuencia de
los abortos inseguros. Por lo tanto, sabemos lo que funciona: está comprobado
que los países que han combinado el acceso a los abortos seguros, con la
prevención de los embarazos no deseados y con la educación sexual, son los que
menos embarazos no deseados tienen. Por lo tanto, lo que decimos es que, si una
mujer quiere abortar, deberías darle todas las opciones: la adopción y todas
las demás. Pero, si finalmente decide abortar, deberías asegurarte de que puede
hacerlo de manera segura. Y es por eso que no me gusta el término pro-vida,
porque eso significaría que yo soy anti-vida. Creo que el término anglosajón
pro-choice (pro elección) es más adecuado.
Como comentábamos al principio, los ODM están llegando a su
fin, y llega el momento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). ¿Cómo
se plantean este nuevo calendario para que, esta vez, haya más progresos en
salud sexual?
Hay que tener en cuenta que el ODM 5b, el que hacía
referencia a la salud sexual y reproductiva, no se puso en la agenda hasta
2007, esto es, siete años después de que se establecieran los ODM. Y esto se
consiguió después de años de presión de los investigadores y las mujeres. Así
que, ahora, una vez que la salud sexual se ha puesto por fin en la agenda,
tenemos que asegurarnos que en los ODS no sólo se sigue este camino, sino que
se va más allá. Y creo que hay muchas lecciones aprendidas de estos 15 años:
hay que involucrar más a los grupos de mujeres, a la ONU, a los países y a sus
políticos. Pero esto es complicado. Imagínate que eres un político en una
comunidad conservadora de un país conservador. No vas a ser reelegido si
promueves la planificación sexual o el acceso a anticonceptivos para las chicas
de 14 años. Por eso, lo que nosotros hacemos es dar datos, evidencias,
manuales. El problema es que los políticos tienen su propia agenda.
Fuente: Diario El Mundo - Ver más sobre Embarazo y Mujer