El 40% de las intoxicaciones son por ingesta de fármacos sin prescripción médica. El abuso en el consumo de medicamentos es uno de los problemas actuales, que con intensidad creciente, debe enfrentar la medicina.
La automedicación desmedida es un problema que muchas veces
es minimizado por la población y puede producir un perjuicio en la salud y esta
situación se repite en todo el mundo, dice el Dr. Martín Cañás, especialista de
la Fundación Femeba.
“Dentro del abuso de medicamentos hablamos de dos grupos de
ellos: los que son de venta libre y los de venta bajo receta”, señala Cañás,
para quien este problema “tiene varios causales: la promoción desmedida en los
medios de comunicación masivos sin duda es uno de los principales, pero también
contribuyen la falta de educación en cuanto a la administración de los
fármacos, la falta de controles y fiscalización de las leyes existentes,
situaciones culturales y la presión social. En general, estamos acostumbrados a
comentar dolencias o molestias en un círculo chico donde incluimos, familiares,
amigos, colegas. Son ellos quienes a veces recomiendan un medicamento y frente
a la presión de consumirlo para curar el malestar, utilizamos un atajo que a
veces no resulta tal”.
“Hay un proceso singular que es el de la medicalización de
la vida: es esa creencia de que para todo lo que nos pasa, hay una pastilla que
nos cura. Hay una tendencia muy clara a medicalizar procesos naturales como la
calvicie, la timidez, la tristeza, la angustia, la depresión”, añade.
El Dr. Cañás sostiene que los servicios de toxicología de
los hospitales y clínicas “pueden darnos algunas pistas para el análisis. Los
medicamentos son los responsables del 40% de las consultas por intoxicación y
si se analiza el rango de niños menores de 5 años, este porcentaje se eleva. En
general esos medicamentos están disponibles en el hogar sin los cuidados
adecuados”.
“Somos una sociedad de consumo, que sumado a la promoción de
la industria farmacéutica, el acceso a internet (y el “autodiagnóstico online”)
han llevado a un aumento del uso de los medicamentos de venta libre,
minimizando o incluso ignorando los riesgos. Dentro de los más comunes tenemos
por ejemplo, la mayor parte de los antiinflamatorios que tienen una toxicidad
gástrica que puede producir hemorragias cuando se administran por un tiempo
prolongado, o los analgésicos como el paracetamol, que cuando se utilizan en
dosis elevadas, tienen la posibilidad de producir daño hepático”, destaca.
En el mismo sentido, Cañás destaca que “para que un
medicamento cumpla su función debe usarse solo para lo cual está indicado, en
una pauta adecuada y cuando sea necesario. Muchas veces se utilizan en
problemas que no están indicados (antibióticos en resfríos), en forma inadecuada
(antibióticos durante dos o tres días) o cuando no son necesarios. Algunas
veces el uso de un fármaco, como un antiespasmódico en cuadro gastrointestinal,
puede enmascarar otros cuadros más graves”.
“El abuso de la utilización de medicamentos de venta bajo
receta es también frecuente como el caso de los antibióticos o las
benzodiacepinas (ansiolíticos)”, dijo.
El Dr. Cañás advirtió que “muchos pacientes están poli
medicados (como es el caso de los ancianos o de adultos con enfermedades
crónicas) que pueden ver afectado aún más su estado de salud, si mezclan
medicamentos sin control. Algunos pacientes con problemas de hipertensión,
pueden por caso usar gotitas descongestivas para la nariz, desconociendo que
las mismas pueden generar un aumento de la presión”.
Fuente: Fundación Femeba - Ver más sobre Medicamentos