Así, los pacientes con esta cirugía abdominal accederían a
los servicios para mejorar su calidad de vida.
A diez meses de la sanción de la ley que garantiza la
cobertura de los servicios y los elementos que necesitan las personas con
ostomía para lograr una buena calidad de vida, los pacientes aún esperan que se
reglamente su aplicación. La Asociación Argentina de Ostomizados (AADO) estima
que hay unas 50.000 personas, chicos y adultos, con una intervención abdominal
permanente o transitoria para poder eliminar los desechos del cuerpo (ostomía).
Tras un fracaso legislativo en 2001 por los cambios
políticos del momento, el trabajo silencioso de la entidad que fundó en 1952 el
cirujano Alfonso Fraise rindió sus frutos. En diciembre pasado, un proyecto
unificado de cuatro diputados del GEN, el Frente para la Victoria y Compromiso
Federal se convirtió en la ley 27071. Ahora, el texto espera la reglamentación
en el Ministerio de Salud de la Nación.
"Actualmente, sólo un 45% tiene cobertura por PAMI o
algunas obras sociales y prepagas, con dificultades. Pero queda el resto: pacientes
discapacitados sociales porque no tienen cobertura o los medios para comprar
las bolsas que necesitan (para eliminar los desechos). Comprar los elementos
básicos para armarlas localmente es más caro que importarlas. Entonces, por las
dificultades para conseguirlas, estas personas no pueden trabajar, reinsertarse
en la vida social y son discriminadas", explica Fraise. A los 93 años
ostenta el doble reconocimiento entre sus pares de maestro de la
coloproctología argentina y latinoamericana.
Cuenta que a través del programa Share de la Asociación
Internacional de Ostomía, la asociación recibe rezagos de las distintas
fábricas de bolsas para ostomías en el exterior y las reparte entre los
pacientes que lo necesitan. Hay quienes consultan con versiones caseras con
sachets de leche o bolsitas de supermercado.
"La ayuda con el programa es apenas una gotita de agua
en el mar. Pero es algo. Ese enfermo que llega en condiciones precarias, mal
atendido, no tiene medios para volver a llevar una vida normal en sociedad. Así
se pierden técnicos, profesionales, atletas, esposos, familia... -agrega el
especialista-. Esta ley aporta la ayuda necesaria por la que tanto trabajamos.
Pero hasta que no se reglamente, los pacientes no podrán acceder a los
servicios y los elementos que necesitan. Si están bien atendidas, estas
personas pueden llevar una vida normal."
Los costos
Con la reglamentación, los pacientes aspiran a que los
prestadores de salud cuenten con una guía de cobertura de la ostomoterapia, que
es el cuidado integral para una rehabilitación total, incluidos insumos como
las cremas protectoras para la piel donde se colocan las bolsas. La AADO estima
que un paciente gasta entre 1500 y 2000 pesos mensuales sólo en el cuidado de
la ostomía. Un ostomizado utiliza por lo menos dos bolsas por día.
Una lesión abdominal en un accidente, un cáncer o una
malformación congénita son algunas de las causas de las ostomías temporarias o
permanentes. La cirugía permite conectar el intestino grueso (colostomía), el
intestino delgado (ileostomía) o los uréteres (urostomía) con el exterior a
través de una abertura en la pared abdominal por donde se eliminan la materia
fecal o la orina, según la afección de cada paciente.
"Tengo 93 años y quisiera poder ver esta ley en plena
vigencia en mi país. Trabajé toda la vida y sigo atendiendo pacientes. Esta ley
beneficiará a muchos argentinos", finalizó Fraise.
Luis fabrica sus propias bolsas para la colostomía, con la
que convive desde hace tres años luego de que lo operaran de un cáncer de recto
muy cerca del orificio de salida.
"La bolsa me la tengo que hacer; si la tengo que
comprar vale más de 40 pesos y necesito una bolsa especial porque el cirujano
que me operó no dejó 2 o 3 cm fuera del abdomen para que la bolsa calce bien y
la materia fecal no ataque la piel. Eso me provocó una úlcera de 5 cm al
principio que me curaron en AADO", cuenta. Se las arregla con bolsitas que
pide en la carnicería, la verdulería o el supermercado. Con cinta de enmascarar
de doble faz que compra en la ferretería prepara la versión
"artesanal".
Asegura que con la reglamentación, él y el resto de los
pacientes podrían acceder a elementos de mejor calidad (asegura que las bolsas
nacionales se despegan). Espera, también, que mejore la formación de enfermeras
y cirujanos para que otros pacientes no repitan su experiencia. A él nadie le
explicó cómo debía cuidar la ostomía ni dónde utilizaba el cinturón o la
cintura del pantalón, por ejemplo. "En mi caso llega justo en la mitad de
la bolsa. Es muy incómodo. Y esto tengo que soportarlo de por vida",
agrega.
Fuente: Diario La Nación - Ver más sobre Legislación Sanitaria