Un informe mantenido en secreto durante cuatro meses por el
Gobierno británico insta a las autoridades locales a imponer el así llamado
sugar tax (impuesto del azúcar) para contener la epidemia de obesidad infantil,
que afecta ya a uno de cada cinco niños menores de once años en el Reino Unido.
El informe ha salido finalmente a la luz coincidiendo con la
campaña Sugar Rush emprendida por el chef Jamie Oliver, el mismo que abanderó
la causa por la comida sana en las escuelas. Oliver compareció el lunes ante el
Parlamento para defender la imposición del impuesto del 20% a las bebidas
refrescantes, "la principal fuente de azúcar en los niños".
El famoso chef denunció los subterfugios usados por las
grandes compañías de alimentación -comparable a las del tabaco- para negar los
efectos en la salud de los niños (desde la obesidad a la diabetes de tipo 2),
llegar a ellos con las estrategias engañosas de marketing y manipular la
información que se ofrece en lo envases para ocultar el altísimo contenido de
azúcar (de ocho a quince cucharadas en bebidas de 250 mililitros).
"El impuesto del azúcar no sólo serviría para reducir
el consumo de los productos dañinos para de nuestros hijos, sino que también
pondría a las todopoderosas compañías en su sitio y en el nombre de la salud
pública", terció Oliver, que habló de la tendencia imparable que se ha
abierto ya paso en países como Francia, Italia y México, o en la localidad
californiana de Berkeley, abanderada de la causa en Estados Unidos.
Hasta la fecha, la industria de la alimentación ha usado
todas sus influencias políticas para plantar resistencia a la que despunta ya
como la próxima gran batalla de la salud pública: la presencia ubicua del
azúcar. Según denunció The Times, las grandes compañías han financiado durante
años a médicos, "expertos" y grupos como Sense About Science para
cuestionar la evidencia científica sobre los efectos de las grandes cantidades
de azúcar en la comida procesada y en las bebidas refrescantes.
El informe debatido en el Parlamento británico recomienda
también medidas como la prohibición de logos, muñecos o rostros famosos para
promocionar bebidas y comidas con alto contenido de azúcar, así como la
restricción de ofertas en las tiendas y supermercados y en las cartas de los
restaurantes.
Fuente: Diario El Mundo - Ver más sobre Obesidad