Se estima que 8.500 niños mueren al día a causa de la desnutrición
severa y que 160 millones de niños sufren raquitismo. Pero la otra cara de la
moneda de la malnutrición la encontramos en los 42 millones que tienen
sobrepeso. Ninguno de ellos crece de forma saludable. Son los datos que recoge
el segundo Informe Mundial de Nutrición que han presentado las
organizaciones Acción Contra el Hambre y Save the Children.
"La malnutrición no es un problema que sólo se
relaciona con la falta de acceso a los alimentos. Es un problema que debe
relacionarse con la salud", ha afirmado Antonio Vargas, responsable de
nutrición de Acción Contra el Hambre, que junto a David del Campo, director de
Cooperación Internacional de Save the Children, ha presentado en rueda de
prensa las conclusiones del informe elaborado por 70 expertos independientes y
coordinado por el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas
Alimentarias (IPFRI).
"Hay dos formas de ver el mapa de la nutrición: por
exceso y por defecto", ha señalado del Campo. El exceso lo representa la obesidad,
el defecto la desnutrición. La malnutrición afecta prácticamente a una de cada
tres personas en el mundo, con 1.900 millones de adultos con sobrepeso y 794
millones que presentan deficiencias nutricionales.
La desnutrición severa mata al año a unos tres millones de
niños en el mundo (8.500 al día), y otros tantos mueren de "enfermedades
relacionadas con una mala nutrición, como diarreas, que son fácilmente
prevenibles", según ha asegurado del Campo.
"De los 652 millones de niños menores de cinco años que
hay en el mundo, 161 padecen desnutrición crónica" que da lugar a
problemas como el retraso en el crecimiento (raquíticos) o un peso insuficiente
(emaciados), sobre todo en aquellos que viven en el África subsahariana. Estos
problemas no afectan sólo a los sistemas de ayuda y de salud de los países,
sino que frenan su desarrollo. Según Vargas, "el 10% del PIB de Malawi va
destinado a paliar problemas que están relacionados con la desnutrición
crónica. La erradicación del hambre es una acción obligatoria para el
desarrollo de los países".
A pesar de estas cifras, Vargas ha afirmado que "hay
noticias para el optimismo" ya que "hoy hay 96 millones de niños
menos con desnutrición crónica que hace 25 años y en solo un año 15 países más
podrían cumplir con los objetivos de reducción de la desnutrición marcados para
2025 por la Asamblea Mundial de la Salud", aunque ha añadido que "los
avances podrían ser mucho más rápidos".
En los países desarrollados el problema es de signo
contrario, la malnutrición por exceso. "Hay conciencia de preocupación por
la seguridad en los niños, por ejemplo que los bordes de las mesas en las
guarderías estén redondeados, pero no tanto por su nutrición. Los problemas de
obesidad son uno de los retos que tienen los países desarrollados".
Respecto a los datos que se desprenden del Informe sobre la
situación de España, Vargas ha señalado que hay "un aumento de sobrepeso y
de obesidad, y un incremento evidente sobre enfermedades relacionadas con el
sobrepeso infantil". "Hay que seguir con especial atención el aumento
de la obesidad, una nueva amenaza para la salud nutricional de la que no se
salva ningún país en el mundo", ha afirmado.
Porque el problema del sobrepeso no se limita a los países
desarrollados, "Honduras e Irán se enfrentan a problemas de obesidad que
sus sistemas de salud no soportan por su debilidad". Las cifras dan la
razón a los expertos, que aseguran que "no es normal que haya países que
dediquen el 20% de su presupuesto en salud a problemas relacionados con el sobrepeso
que se pueden prevenir".
La educación en una buena nutrición es la clave para un
correcto desarrollo de los niños. "Enfermedades crónicas como la artrosis
o la diabetes aparecen a edades cada vez más tempranas y se arrastran toda la
vida", ha asegurado del Campo, para quien "hay que empezar a pensar
que hasta los 16 años por lo menos un niño debe tener una alimentación
sana".
Fuente: Diario El Mundo - Ver más sobre Nutrición