La ley antitabaco porteña cumplió 10 años con una alta aceptación social y un dato significativo: donde más cayó el consumo fue entre los jóvenes.
Se cumplieron diez años desde que se votara en la
Legislatura la Ley de Control de Tabaco en la Ciudad. Y muchas cosas cambiaron
desde entonces. Algunas tienen que ver con la cotidiano: la idea de fumar
dentro de un restaurante o un café es inverosímil por estos días. Lo mismo
sucede en las oficinas, fábricas o en cualquier ambiente laboral. Y se refleja
en datos oficiales que sostienen que actualmente, el 87% de los ambientes
públicos y privados son libres de humo.
También cambiaron las costumbres en el transporte público; a
nadie se le ocurre de repente prender un pucho en un colectivo. Tampoco al
conductor, claro.
“El gran avance que se dio en estos años está relacionado
con la creación de conciencia en la población. El cambio es impresionante,
porque se han modificado conductas fuertemente arraigadas y esto lleva a la
disminución de la prevalencia”, evaluó Marta Angueira, coordinadora del
Programa de Prevención y Control del Tabaquismo de la Ciudad y médica en el
Hospital Ramos Mejía. El aire del bar del hospital fue un sitio testigo del
cambio: cuenta Angueira que en 2002 se habían detectado 10,69 microgramos de
nicotina por metro cúbico y en 2006 había bajado a 0,95 microgramos.
Recientemente el Centro de Investigación de Enfermedades No
Transmisibles (Cienta) elaboró una encuesta entre vecinos de la Ciudad. El 92%
de los 1.187 porteños consultados se mostró de acuerdo con las restricciones
impulsadas por la ley: “Es llamativo cómo la gente recuerda situaciones de
consumo de tabaco que eran consideradas naturales hasta hace muy pocos años y
que ahora se viva como lógico conductas totalmente opuestas”, destacó Sergio
López Acosta, vicepresidente de Cienta y experto en cesación tabáquica.
Pero más allá de la aceptación, los especialistas denuncian
la falta de controles durante la noche, en especial en boliches, bares y pubs;
lo que afecta directamente a los jóvenes. “Ponen el foco en los jóvenes, ya que
son potenciales clientes por muchos años. Hay que desnormalizar el consumo y en
este punto los empresarios de la noche tienen responsabilidad”, denunció
Angueira. Otra falencia está en los controles sobre las acciones publicitarias
de las tabacaleras. Con promociones y entrega gratuita, entre otras
metodologías, las empresas logran visualizar sus marcas.
En relación a los 10 años de la ley, la Ciudad elaboró un
documento que da cuenta de la situación del tabaquismo en el ámbito porteño: se
estima que las causas de muerte que afectan a más del 70% de la población son
las enfermedades cardiovasculares, las respiratorias y los tumores, todas
asociadas al tabaco. A las que se destina el 15% del gasto en salud. Y a
diferencia de lo que ocurre en otras ciudades del país, las mujeres fuman aquí
casi tanto como los hombres: se estima que lo hace el 31,9% de la población
adulta. En los adolescentes, de entre 13 y 15 años, el consumo descendió el 27%
respecto a 2000; hoy fuma el 18,5%.
A nivel nacional también existe una ley y se han reconocido
avances en la lucha contra el tabaco. Recientemente el Banco Mundial destacó a
la Argentina –también a Uruguay y Panamá– como “buen ejemplo de un control
estricto al consumo de tabaco”. En base a un informe del Institute for Health
Metrics and Evaluation de la Universidad de Washington, el BM señaló al país
como uno de los que más redujo el consumo desde 1980. En tanto el Ministerio de
Salud de la Nación aseguró que en los últimos 10 años, un millón de personas
dejaron de ser fumadoras.
Y las ventas, según los números del Ministerio de
Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, también reflejan el descenso: en
2011 se vendieron más de 2.153 millones de paquetes (en formato de 20 unidades)
y en 2014 fueron más de 2.069 millones; es decir, 84 millones de paquetes menos
en cuatro años.
Fuente: Diario Clarín - Ver más sobre Tabaquismo