Un diagnóstico de situación revela una elevada
desorganización de los recursos y ausencia de trabajo coordinado entre la
Nación, la provincia y la ciudad; buscan integrar los esfuerzos.
La atención hospitalaria, los servicios de emergencias, las
condiciones sanitarias en la cuenca Matanza-Riachuelo y la acción coordinada en
casos de desastres y catástrofes son sólo algunas de las urgencias con las que
convive la población del territorio que comparten la ciudad y la provincia en
lo que se conoce como área metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Los ministerios de Salud de las dos jurisdicciones
comenzaron a esbozar cómo se integrarán ciertos servicios que no reconocen
límites en la General Paz ni el Riachuelo. Los cambios serán en etapas y los
recursos tendrán que poder sostenerse en el tiempo.
En la ciudad, las consultas hospitalarias revelan que los
bonaerenses utilizan más que los porteños los centros pediátricos y
especializados. En la provincia, los desastres como las inundaciones desnudan
la ausencia de un plan coordinado de respuesta sanitaria, mientras que la
atención del embarazo y el parto muchas veces se reparte entre ambas
jurisdicciones.
"Siempre sostuvimos la necesidad de coordinación entre
la Nación, la provincia y los municipios para gestionar y financiar la salud
pública en el AMBA con un sistema equitativo de cobertura universal. Eso
significa ponerse de acuerdo en qué hace cada, uno desde la atención primaria
hasta la alta complejidad, con la más correcta complementariedad",
señalaron desde la Fundación Metropolitana, que impulsa políticas regionales
para el AMBA.
La ministra de Salud de la provincia, Zulma Ortiz, enumeró
las prioridades para la región: la atención materna y neonatal (hasta el primer
año de vida), la respuesta a las catástrofes y otras emergencias, la
digitalización de la historia clínica, la ampliación de la cobertura del SAME y
el diseño de corredores epidemiológicos/endémicos.
"La propuesta es trabajar en conjunto para aprovechar
los recursos y solucionar los problemas, que si no llegamos a coordinar,
seguirán. En cuatro años -anticipó Ortiz-, debemos contar con un sistema de
salud integrado que garantice el acceso y la cobertura universal para la
población de la región metropolitana."
LA NACION no obtuvo hasta ayer respuesta del Ministerio de
Salud porteño a las preguntas enviadas por correo electrónico, como lo habían
solicitado colaboradores de la ministra Ana María Bou Pérez.
Intercambio cotidiano
De acuerdo con la Fundación Metropolitana, la población del
AMBA creció un 17% en estos 20 años, es decir, unos 1,8 millones más de
habitantes. Mientras que el 7% de los 3 millones de residentes porteños trabaja
en el Gran Buenos Aires, hay un 10% de los habitantes de esa región que viaja a
la ciudad para trabajar.
Y mientras los hospitales bonaerenses tienen una cama cada
423 habitantes, los centros porteños cuentan con una cada sesenta y ocho.
"El gasto en salud no es insuficiente, sino que está mal distribuido y
soporta importantes bolsones de ineficacia con recursos humanos y materiales
duplicados, ociosos o mal desempeñados", apuntaron desde la Fundación
Metropolitana.
El diagnóstico en la provincia coincide bastante. Desde ahí
prometen que la reorganización y la calidad de la atención del embarazo y el
recién nacido hasta el año de vida serán prioritarias. "Ahí hay un
problema de organización del sistema. La cantidad de neonatólogos, obstetras y
enfermeras especializadas requiere una mejor distribución, junto con la
estandarización de las guías de práctica clínica y de los salarios a los
profesionales", indicó Ortiz.
El plan incluye, también, digitalizar las historias clínicas
para facilitar las consultas y los pagos de las prestaciones, incluidas las del
programa nacional Sumar, que le garantiza cobertura a la población sin obra
social ni prepaga. Pero muchos de esos servicios quedaban sin pagar por la
falta de un sistema que integre las bases de datos entre la ciudad y la
provincia. "Si tomamos la salud materna y neonatal -explicó Ortiz-, eso
hace que se pierda información que impide que el recurso llegue a los
beneficiarios porque la primera consulta del embarazo se hace en la provincia y
el final del embarazo se atiende en la ciudad. Cuando se va a pagar, como el
proceso está partido, no se paga en un lado ni en el otro."
También se trabaja en un comité de crisis, que actuará en
caso de inundaciones, derrumbes, brotes o epidemias y hasta ocupación de
predios, entre otros escenarios. Ortiz señaló: "Este año haremos pruebas
piloto en algunos municipios y, una vez estandarizado el trabajo, se irá
extendiendo " de manera coordinada con los Bomberos, Defensa Civil y la
policía.
Como ya se anticipó, la ampliación del SAME porteño
comenzará en el municipio de Tres de Febrero.
En la reorganización de la red de atención, la prioridad
estará en los hospitales. "Es lo que menos inversión recibió en los
últimos 20 o 30 años", dijo Ortiz, que anticipó que las unidades de pronta
atención (UPA) seguirán sólo si resuelven los problemas para los que fueron
creadas, sin superponerse con los hospitales.
Desde la Fundación Metropolitana también proponen crear una
central de turnos única para los hospitales del AMBA.
El conflicto
La falta de coordinación entre jurisdicciones
En los últimos años, la Salud, como otras áreas de servicios
públicos que comparten a diario porteños y bonaerenses, fue blanco de reclamos
entre la Nación, la ciudad y la provincia por quién debía hacerse cargo de las
distintas prestaciones.
La posible solución
Diseño de políticas de trabajo conjunto
La unificación de los criterios de trabajo en salud pública
en el área metropolitana será clave para reorganizar los servicios y las
respuestas a la población, además de mejorar la calidad y la eficiencia de
manera sostenida.
Fuente: Diario La Nación