Se trata de una enfermedad rara genética caracterizada por
una acumulación excesiva de cobre en el organismo y que carece de tratamiento
curativo.
Como explica Oihana Murillo, co-autora de esta investigación
publicada en la revista «Journal of Hepatology», «el cobre es un elemento
esencial para el ser humano. Interviene en el desarrollo de los huesos, en el
funcionamiento del sistema nervioso central, etc. Sin embargo, cuando se
acumula en exceso puede provocar estrés oxidativo y daño celular. Así, en los
estadios avanzados de la enfermedad de Wilson se produce una liberación continuada
de cobre a la sangre, lo que causa la acumulación progresiva de este metal en
otros tejidos como el cerebro y puede provocar trastornos motores y
psiquiátricos, entre otras enfermedades».
Sin tratamiento curativo
A día de hoy, el tratamiento de la enfermedad de Wilson
viene constituido por la administración de sustancias quelantes, esto es, de
agentes que ‘secuestran’ metales pesados, caso del cobre, y previenen su
acumulación prolongada en el organismo.
Sin embargo, como recuerda Oihana Murillo, «se trata de
tratamientos paliativos, que no curativos, que se deben administrar de forma
continuada y que tienen numerosos efectos secundarios»
Es más; «cuando el problema hepático es severo –continúa la
investigadora–, el único tratamiento curativo es el trasplante de hígado, pero
está limitado por la escasez de donantes, la necesidad de inmunosupresión y los
riesgos asociados a la intervención quirúrgica».
Por tanto, la esperanza para el tratamiento de la enfermedad
de Wilson, así como en la gran mayoría de enfermedades raras genéticas, se
encuentra en la terapia génica, es decir, en la transferencia de la información
genética correcta del gen a aquellas células en las que se encuentra mutado.
Terapia génica eficaz
Hoy en día, las esperanzas para esta enfermedad rara están
puestas en la terapia génica. Consiste en la aplicación de sistemas de
transferencia de información genética (denominados vectores) que aportan la
versión correcta del gen a las células que lo tienen mutado. Los investigadores
del CIMA han desarrollado un vector viral portador del gen ATP7B que ha
demostrado su eficacia contra la enfermedad de Wilson en modelos de ratón.
Concretamente, los investigadores del CIMA han logrado
desarrollar un vector viral portador del gen ‘ATP7B’ que corrige la información
del gen mutado y, de esta manera, revierte los síntomas de la enfermedad.
Además, y como constata el estudio, esta nueva terapia génica resulta eficaz en
modelos animales –ratones.
Como destaca Gloria González-Aseguinolaza, directora del
estudio, «hemos comprobado que este vector corrige la causa específica de la enfermedad
de Wilson, esto es, la acumulación de cobre, y revierte los síntomas y
alteraciones patológicas asociadas a esta enfermedad».
Así, el siguiente paso será confirmar la eficacia y
seguridad de la nueva terapia génica en modelos preclínicos, tras lo cual
«podremos iniciar la producción del vector a gran escala y en grado clínico
para su administración en pacientes», concluyen los autores.
Fuente: ABC.es - Ver más sobre EPOF