En varios países se pidió a las mujeres que pospongan
embarazos. Acá, se dispara la polémica.
“Tras la declaración de la emergencia sanitaria mundial de
la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la epidemia de virus zika y su
correlación con posibles microcefalias durante el embarazo, se abrieron
interrogantes importantes sobre las políticas públicas de promoción de los
derechos sexuales y reproductivos”, señaló Pedro Cahn, presidente de la
Fundación Huésped.
Cahn precisó que ante ese panorama, algunos estados de
América Latina -como Colombia, Jamaica y El Salvador- centraron sus campañas en
la recomendación de posponer los embarazos hasta 2018, “es decir, en pedir a
las mujeres que no se embaracen en una región en la que alrededor del 50 por
ciento de los embarazos son no planificados”.
“Esas medidas apuntan a centrar la prevención únicamente en
las conductas individuales y poner la responsabilidad exclusivamente en las
mujeres, además de desconocer los derechos reproductivos, cuando al mismo
tiempo no se proponen planes de salud sexual y reproductiva para mejorar el
acceso a métodos anticonceptivos ni se garantiza el acceso a la interrupción
del embarazo de manera segura”, enfatizó el especialista.
En ese sentido, el ministro de Salud argentino, Jorge Lemus,
explicó que si bien el país está libre de circulación autóctona del virus, se
les aconseja a las embarazadas y mujeres en edad fértil que consideren los
riesgos a la hora de viajar a países donde sí existe circulación de zika.
“El Estado no puede intervenir en la toma de decisiones
personales, eso está claro. Sí es importante tener programas de salud
reproductiva para que esas premisas se cumplan, como sucede en la Argentina,
donde el programa llega a todas las provincias y funciona de forma muy activa”,
aseguró el titular de la cartera sanitaria.
Por su parte, la presidenta de la Fundación para el Estudio
e Investigación de la Mujer (FEIM), Mabel Bianco, consideró que la
recomendación “no puede ser sólo para las mujeres, sino para toda la
población”.
“Uno no puede decir a las mujeres que no tengan hijos. Hay
una obligación de Estados y gobiernos de dar conserjería y asesoramiento a la
población para no llevar terror a la gente, sino que pueda encontrar un lugar
donde se reciban sus inquietudes y no se la deje sola en la toma de
decisiones”, señaló.
Bianco coincidió con Cahn en que además es “fundamental” que
haya disponibilidad de insumos para que se puedan planificar los embarazos,
como preservativos y anticonceptivos, y remarcó que “no se puede obligar a la
gente a que haga nada, sino asesorar, entender y respetar”.
“Esto sirve en general y no sólo para el caso del zika, sino
que se trata de derechos que hay que garantizar a toda la población. Nos
oponemos también a que no haya permiso para interrumpir embarazos en casos de
anomalías congénitas inviables, no hay que obligar a las familias a pasar por
esa tortura”, enfatizó.
A su vez, Cahn, especialista en enfermedades infecciosas,
consideró que “las emergencias sanitarias afectan siempre de modo más grave a
las poblaciones con mayor inequidad en el ejercicio de sus derechos, debido a
su clase, raza, u otros condicionantes”.
Fuente: Diario El Día - Ver más sobre Salud Sexual