Se usaron por primera vez en el país en dos mujeres jóvenes
con fracturas graves en la órbita ocular.
"Es la primera vez que se realiza esta intervención con
una prótesis personalizada en la Argentina y es muy importante que haya sido en
un hospital público", dijo Estela Fernández Rey, directora del hospital.
"Eso significa que cualquier persona que esté expuesta a una situación
similar tiene acceso a una cirugía de estas características en la atención
pública. Académicamente, es muy reconfortante haber dado este puntapié
inicial", agregó.
Las pacientes son dos jóvenes de 21 y 27 años derivadas al
hospital para el tratamiento de una fractura compleja de la cavidad ósea del
cráneo que protege al ojo (órbita ocular). Tras pasar más de 15 días en terapia
intensiva y salvar su vida, las jóvenes estuvieron en condiciones de empezar el
tratamiento oftalmológico, que incluyó un par de cirugías previas al implante
de la prótesis.
A las dos semanas de tratar a la primera paciente,
repitieron la intervención en la segunda, Cintia Ybáñez, de 27 años. En ambos
casos, los traumatismos habían dejado secuelas parecidas, aunque Ybáñez, que
iba como acompañante en el automóvil que terminó incrustado contra una pared en
2012, demoró más tiempo que la primera paciente en hacerse el tratamiento. Por
eso, el éxito con el implante sorprende a sus médicos.
"En terapia intensiva [del hospital de Lomas de
Zamora], donde pasé 17 días, estaba con un parche en el lado derecho de la
cara. El golpe había sido tremendo. Pero lo primero era salvarme la vida. La
cirugía ocular era secundaria", contó Ybáñez a LA NACION.
Cuando el año pasado consultó en el Servicio de Órbita y
Neurooftalmología del Santa Lucía, ubicado en el barrio porteño de San
Cristóbal, la fractura alcanzaba el piso y la pared externa de la órbita ocular
y el hueso del pómulo (malar).
El equipo a cargo de Luis Crovetto, jefe del servicio,
reparó las fracturas y los tejidos con dos cirugías, pero sin el resultado
esperado. "Técnicamente, era imposible sostener la intervención desde la
parte superior del cráneo y el ojo comenzó a descender porque no tenía
estructura ósea donde sostenerse", explicó Crovetto.
"Veía, pero mal -recordó Ybáñez-. Era horrible. Me
manejaba siempre con el otro ojo. Así que, ahora, que puedo ver bien, estoy
súper contenta."
En junio del año pasado, el equipo conoció la posibilidad de
usar una prótesis de titanio personalizada diseñada con una impresora 3D para
proporcionarle al ojo el sostén que el traumatismo óseo había borrado por
completo. Las pacientes aceptaron someterse a una nueva cirugía, de unas dos
horas y media con anestesia general. En el caso de Ybáñez, era la tercera
operación.
"En los dos casos, se les hizo una tomografía
computarizada tridimensional de la cabeza con la que, en Alemania, se elaboró
primero un molde en resina para, después, imprimir la prótesis de titanio con
la que en ambos casos reemplazamos el tejido óseo faltante", resumió
Crovetto.
Como ambas pacientes vivían en la provincia de Buenos Aires
y no tenían cobertura médica, desde la Ciudad se le solicitó al Ministerio de
Desarrollo Social de la Nación la cobertura de la prótesis y las cirugías, que
finalmente se realizaron a principio de este año.
La prótesis se colocó con pequeñas incisiones. En el caso de
Cintia fueron una en el párpado inferior, otra en la ceja y la tercera al
costado del ojo. Para sujetar la prótesis al tejido óseo disponible se usaron
tornillos de titanio. Los controles posteriores de ambas pacientes con estudios
por imágenes indican buenos resultados, ya que los ojos están alineados.
Estéticamente, la única cicatriz que se percibe aún es la del costado.
"Cuando los ojos no están alineados, el cerebro recibe
dos imágenes del mismo objeto y no puede unirlo. Sólo la persona que alguna vez
tuvo visión doble sabe lo molesto que es", dijo Fernández Rey.
Para ella, la ventaja de usar esta prótesis es que en una
sola cirugía se resuelve hasta el 90% de las dificultades funcionales y
estéticas de las lesiones de órbita complejas por traumatismos, trastornos de
tiroides, tumores o malformaciones vasculares. Desde hace cinco años, en el Santa
Lucía se hacen 95 cirugías de órbita por año. "Es muy alto", sostuvo
Crovetto.
Fuente: Diario La Nación - Ver más sobre Tecnología y Salud