En la Argentina, una de cada diez personas sufre la
enfermedad. La ANMAT estudia una nueva tecnología para tratarla.
La diabetes tipo 2 es la forma más común y la tipo 1, en la
cual el cuerpo no produce directamente insulina, suele diagnosticarse en niños
y jóvenes aunque también la padecen los adultos. Y a este último grupo, la
nueva tecnología de suspensión predictiva de insulina --producida por
Medtronic--, les será de gran utilidad.
¿Cómo es este nuevo aparato? El doctor Adrián Proietti a
cargo del área de Tratamiento Intensificado y tecnología aplicada a la diabetes
del Hospital Italiano da un panorama: “Es un micro infusor de insulina con un
sensor continuo de glucosa que se coloca en forma subcutánea, con una mínima
invasión en la piel. Esto ya existe en Argentina, pero a este nuevo modelo se
le suma un algoritmo matemático que frente al valor glucémico, la bomba actúa
automáticamente”. Asegurar que los niveles de glucosa no se eleven
(hiperglucemia) ni bajen demasiado (hipoglucemia) es el gran desafío para los
diabéticos. La hipoglucemia, por ejemplo, puede llevar a la pérdida de
conciencia, convulsiones e, incluso, a la muerte. “La nueva bomba de insulina
640G reduce el miedo a la hipoglucemia, que es una carga tanto para el paciente
como para su familia. Como el sistema es capaz de predecir el riesgo de una
baja de la glucosa y automáticamente toma acción, el paciente en la mayoría de
los casos no tiene que hacer nada. Esto da como resultado un mejor descanso al
dormir cada noche y en más actividades diarias ininterrumpidas”, contó el
doctor alemán Thomas Danne, director del departamento de Pediatría y Endocrinología
de la escuela de medicina de Hannover, que disertó la semana pasada en el XX
Congreso Argentino de Diabetes.
Si bien este nuevo modelo ya se aprobó el 28 de septiembre
en Estados Unidos y recién en abril del año que viene comenzaría su venta
comercial allí, en nuestro país necesita la aprobación del ANMAT, que ya lo
tiene en sus manos. “Este es un paso hacia el páncreas artificial”, afirma
Proietti aunque pide “cautela” ya que este aparato necesitará la interacción
del enfermo “que le deberá informar a la bomba lo que come y sus acciones”.
Otro dato positivo que confirmó es que: “La nueva bomba hace que gran parte del
día el paciente se desprenda de la enfermedad”.
“Es un avance fantástico en el aporte de insulina que
permite acercar a lo que produce un páncreas de los no diabéticos”, le dijo a
Clarín la doctora Graciela Fuente, Jefa del servicio de diabetes y nutrición
del Hospital Durán, respecto de la nueva tecnología. Además dejó su consejo
para prevenir esta enfermedad: “Debemos sumar hábitos de vida saludable, con un
plan de alimentación adecuado y actividad física regular”. Proietti apuntó a
“reducir carbohidratos, grasas saturadas, lograr un orden alimentario y hacer
caminatas diarias de 30 minutos que bajarán eventos cardiovasculares”.
Los hitos que vienen sucediendo hacia el desarrollo de un
páncreas artificial incluyen la primera bomba de insulina y monitor continuo de
glucosa en 2006 y la introducción de un sistema integrado con suspensión
automática de insulina en 2009. Ahora Danne agregó “el siguiente paso no es
sólo evitar los valores bajos, sino que también se puedan manejar
automáticamente los niveles elevados de glucosa”.
Fuente: Diario Clarín - Ver más sobre Diabetes