Polémico proyecto. Ya hay un proyecto en el Congreso. Y lo avala la OMS. La
industria, en cambio, cree que una medida así no dará resultado.
Según la Cámara argentina de la industria de bebidas sin
alcohol (Cadibsa), en nuestro país se venden unos 4 mil millones de litros de
gaseosas por año. “Hay una epidemia mundial de obesidad y Argentina es uno de
los países que más gaseosas consume per cápita. Pensemos esto: un chico que hoy
tiene 15 años ya consumió más azúcar que la que consumió su abuelo en toda su
vida. Si seguimos así vamos a tener una expectativa de vida mucho menor”, dice
Bossio a Clarín. “¿Cómo lo combatimos? “Estableciendo una política fiscal sobre
alimentos y bebidas, poniendo alertas en las etiquetas, reduciendo los
incentivos publicitarios y el nivel de azúcar en todos los alimentos",
dice. El proyecto está inspirado en la experiencia exitosa de México y en el
camino que también decidió seguir Inglaterra (ver aparte).
El punto de la discordia es el siguiente. El proyecto dice
que las bebidas sin alcohol, gasificadas o no y las aguas saborizadas, entre
otros, estarán gravadas con un impuesto del 28%. Eso, salvo que la bebida tenga
un porcentaje de jugo de frutas o de limón: en ese caso, el impuesto se
reducirá un 90%.
“No estamos de acuerdo. Incrementar los impuestos no va a
dar resultados”, dice Enrique Montagna, gerente de Cadibsa. El problema de
fondo, según ellos, es que “se castiga tanto a las bebidas con calorías como a
las bebidas sin calorías. No es un impuesto a las bebidas azucaradas porque el
aumento de alícuotas que propone implica que las que son cero calorías pagarían
lo mismo que una bebida regular", dice Francisco Do Pico, Director de
asuntos públicos de Coca-Cola de Argentina.
Esto es: según el proyecto, las únicas bebidas que no
sufrirían el aumento de impuestos son las que se endulzan con jugo, que igual
engorda. Entonces, bebidas cero azúcar (como la Coca Cola zero), que no tienen
jugo, también tendrían que pasar a pagar el 28% (serían un 20% más caras para
los consumidores, porque hoy pagan 8%). En cambio, una 7up, que tiene jugo de
limón pero no es cero calorías o un agua saborizada endulzada con jugo (que
tampoco es light) pagarían menos que hoy.
La nutricionista Marcela de la Plaza cree que “deberían
gravar todo lo que tenga calorías, vengan de donde vengan: del azúcar, del
jarabe de maíz de alta fructosa o del concentrado de jugo de fruta. Si la
bebida tiene jugo concentrado también tiene calorías y está comprobado que las
bebidas con calorías son la causa de la obesidad de infantil y de la caries”.
"Lo que hace la industria es desprestigiar el proyecto
hablando de intereses ocultos”, dice Bossio.
Según pudo saber Clarín, en la industria sostienen que el
proyecto esconde una puja por las economías regionales. Esto es, que hay
provincias, como Mendoza, que tienen un excedente de uva blanca con el que
podrían hacer un endulzante y disputarse con las industrias del NOA el mercado
del endulzado de bebidas. Y que un proyecto así obligaría a la industria de las
bebidas sin alcohol a usarlo para no pagar tantos impuestos. “Y ese mosto es
más caro que el azúcar, no es de buena calidad y hay bebidas, como la Coca
Cola, que no pueden hacerlo porque modificaría su sabor original”, explican.
Bossio no cierra las puertas: “Hemos abierto la discusión, estamos dispuestos a
corregir el proyecto si es necesario”.
El proyecto de “alimentación saludable” también contempla
otras patas con las que la industria está de acuerdo, como una "regulación
sobre la exposición de los componentes nutricionales y su etiquetado frontal,
claro y sencillo" y la regulación sobre la publicidad respecto de los
alimentos no nutritivos. “No hay disenso ahí, el 50% de nuestra publicidad en
el país ya es para las variantes cero azúcar”, dicen en Coca Cola.
Cómo repercutirá en el bolsillo en caso de aprobarse, es
otro tema: “Si aumenta, es probable que se reduzca el consumo. Creo que el
consumidor, al principio, puede tomarlo a mal porque aún no se ha tomado
conciencia del daño que el azúcar ocasiona en la salud”, dice Héctor Polino,
presidente de la Asociación Consumidores Libres. “Igual estoy convencido de que
el etiquetado de los alimentos puede ser más beneficioso, de modo que el
consumidor pueda ver qué contiene lo que consume y decidir con más conciencia”.
Fuente: Clarín - Ver más sobre Obesidad