Lo dice una encuesta del Consejo Económico y Social de la
Ciudad. Especialistas explican que la norma que prohibió fumar en los lugares
públicos cerrados fue clave. Pero alertan sobre la publicidad en quioscos, la
falta de control en boliches y la baja en la edad de inicio: en algunos grupos
sociales, empiezan a los 8 años.
Hoy encender un cigarro en estos sitios está sencillamente
prohibido; y fueron las restricciones lo que introdujeron un cambio de hábito
que se traduce en ambientes menos contaminados y más amables.
Una encuesta a la que Clarín accedió en exclusiva revela que
apenas el 19,4 % de los porteños sigue fumando. El mismo relevamiento se viene
haciendo desde 2010: cuando el porcentaje de fumadores fue del 28,7 %.
Ese año se aprobó en la Ciudad la Ley Nº 3.718, que
establecía la prohibición de fumar en espacios cerrados con acceso público,
incluyendo bares, restaurantes, salas de fiestas, locales bailables y
shoppings.
Esa ley contemplaba una prórroga de un año para que los
establecimientos realizaran obras de adecuación. Es así que en enero de 2012 se
inauguró la era "100 x 100 libre de humo" en Buenos Aires. La
cantidad de no fumadores pasó del 71,3% al 80,6% entre 2010 y 2016.
“La cantidad de no fumadores pasó del 71,3% al 80,6% entre 2010 y el año pasado"
El descenso en la población fumadora se ve reflejado también
a nivel del consumo: entre enero y noviembre de 2016 el consumo de cigarrillos
registró una caída del 11%, la más pronunciada desde 1990.
"La menor producción de cigarrillos obedece a la fuerte
caída del consumo interno", explicaron desde la consultora Investigaciones
Económicas Sectoriales. En busca de otros mercados menos restrictivos, la
industria apuntó toda su producción a las exportaciones: en 2016 se produjeron
más de 90 mil toneladas de cigarrillos, un 95,1 % más que durante 2015. Y el
principal destino fue China.
“En 2016 se produjeron 90 mil toneladas de cigarrillos, un 95,1% más que durante 2015. Y el principal destino fue China"
La encuesta encargada por el Consejo Económico y Social de
la Ciudad de Buenos Aires da cuenta también de otros datos interesantes que
revelan, por ejemplo, las diferencias que subsisten entre el norte y el sur de
la Ciudad. Y evalúa los hábitos saludables dependiendo del tipo de cobertura de
salud, de la edad, y la percepción de la propia conducta y la ajena, en
relación a los hábitos.
Volviendo al tabaquismo, la Ciudad posee en hospitales y
Centros de Atención Primaria (CeSAC), 24 servicios gratuitos en donde ayudan a
dejar de fumar.
“Si un fumador tiene prohibido fumar cada vez en más lugares, se colabora para romper los malos hábitos", afirma Silvia Jakimczuk, coordinadora del Programa local de Prevención y Control del Tabaquismo.
"Es un tratamiento que engloba todos los aspectos, a nivel
psicológico, de nutrición y también conductual. Si un fumador tiene prohibido
fumar cada vez en más lugares, pensamos que todo colabora para romper los malos
hábitos. Y recalcamos que se trata de una adicción, una enfermedad que genera
una dependencia física y psicológica", explicó Silvia Jakimczuk,
coordinadora del Programa de Prevención y Control del Tabaquismo en la Ciudad.
Se estima que el 26% de los vecinos que recurren a estos
servicios dejan de fumar; un nivel acorde a los estándares internacionales.
“Tiene que haber un cambio en relación a la publicidad, que hoy tiene restricciones parciales: los puntos de venta (los quioscos) no están alcanzados por la ley", indica la médica Marita Pizarro, de la Fundación Interamericana del Corazón.
"Las políticas integrales son fundamentales para bajar
los índices de cantidad de fumadores", evaluó Marita Pizarro, directora de
proyectos para el área de tabaco de la Fundación Interamericana del Corazón
(FIC), y médica en los hospitales Julio Méndez e Italiano.
"Los ambientes libres de humo deben ser bien
controlados y fiscalizados. Pero consideramos que tiene que haber un cambio en
relación a la publicidad, que hoy tiene restricciones parciales; los puntos de
venta (los quioscos) no están alcanzados por la ley entonces se han
transformado en un foco publicitario muy importante, a donde las empresas
tabacaleras destinan mucho dinero", agregó la experta.
"Lo mismo en relación a los impuestos: si bien estamos
de acuerdo con el decreto que aumentó los impuestos internos (del 60 al 75%),
necesitamos que haya una ley, que garantice continuidad mas allá del gobierno
de turno. Estas políticas en conjunto lograrían un descenso determinante en la
cantidad de fumadores y es la mejor manera de proteger el derecho a la salud y
la vida", agregó Pizarro.
En relación al consumo, la especialista entiende que los
precios de los atados deberían ser iguales, independiente de las marcas; de
esta manera se evita que el fumador vire hacia marcas más baratas.
“Hay poblaciones en las que los chicos comienzan a fumar a los 8 o 9 años", destacó Jakimzcuk.
Ambas profesionales se mostraron preocupadas por el consumo
en los más jóvenes. "Hay poblaciones en las que los chicos comienzan a
fumar a los 8 o 9 años. Es importante la prevención en hogares y en
escuelas", destacó Jakimzcuk.
“Según la encuesta nacional, la mayor exposición se da en el hogar. Sin embargo existe un foco que nos preocupa, son los boliches (...) falta control", advierte Pizarro.
"La mayor exposición se da en el hogar, según la
encuesta nacional. Sin embargo existe un foco que nos preocupa, son los
boliches: en la Ciudad hemos hecho un relevamiento en 40 locales y en todos se
fumaba. Falta control y fiscalización en estos sitios, que sin dudas
colaborarían para retrasar el inicio", advierte Pizarro.
En la Argentina el tabaquismo produce 40 mil muertes
anuales; 6 mil de ellas, fumadores pasivos. El país destina el 12% de su
presupuesto en salud a tratar enfermedades que genera el consumo de tabaco.
Fuente: Diario Clarín - Ver más sobre Tabaquismo