El mayor déficit se produce en la medicina preventiva y en
la falta de control odontológico.
La medicina preventiva está ausente en este segmento.
También, la falta de control odontológico genera graves consecuencias para
personas que luego no tienen acceso a tratamientos que son costosos, como
conductos e implantes.
El déficit en la medicina preventiva se nota especialmente
en las dificultades para conseguir turnos en consultorios externos, tiempo de
espera, falta de insumos y, de modo particular, en el caso de la atención a la
salud bucal, según la UCA.
"Las recomendaciones internacionales coinciden en
señalar que los niños/as en sus primeros días y meses de vida requieren de
controles pediátricos preventivos periódicos mensuales hasta el primer año de
vida, trimestrales durante el segundo año de vida, semestrales hasta los 4 años
y anuales a partir de los 5 años, procurando mantener los mismos durante la
pubertad y la adolescencia media y tardía. Y controles de periodicidad
semestral en el caso de la atención de la salud bucal a partir de los 3 años.
Si bien en esta edad todavía tienen dientes temporales, presentan más
posibilidad de tener caries", dice el informe.
Según Tuñón, "estas carencias en la atención de la
salud son claramente regresivas para los niños más pobres y segregados de la
Argentina con quienes el Estado tiene una deuda y desafío superlativo en
términos de cobertura".
"Por otro lado, entre 2015 y 2016 se advierten leves
mejoras en la atención de la salud. Estas mejoras se registraron de modo
particular en los adolescentes y en el Gran Buenos Aires", agrega. El
Observatorio hace referencia a que es cierto que hay una cobertura a través de
servicios de salud públicos, pero señala que también es necesario que sean de
calidad.
Fuente: Diario La Nación - Ver más sobre Salud Infantil