Construidos entre fines de 1800 y principios de 1900 para
atender a sus comunidades, muchos están mal conservados o intervenidos; el
Italiano, el Alemán y el Británico son la excepción.

El rico patrimonio arquitectónico de la ciudad de Buenos
Aires no solo incluye palacios, iglesias y monumentos. También abarca un conjunto
de edificios de antiguos hospitales fundados hace más de cien años para atender
inmigrantes. Lejos de su época dorada, muchos sufrieron cierres e
intervenciones. Sus emblemáticos edificios se deterioraron con el correr de los
años, denunciaron expertos en arquitectura sanitaria.
Es el caso del Hospital Español, el Israelita, el Francés y
el Centro Gallego, construcciones en mal estado que aún conservan resabios de
antiguo esplendor. En tanto otros, como el Italiano, el Alemán y el Británico,
supieron conservar sus construcciones y modernizarlas de acuerdo con las
necesidades de la medicina actual.

Hospital Español, avenida Belgrano 2975, inaugurado en
1908Hospital Español, avenida Belgrano 2975, inaugurado en 1908
Uno de los principales testigos de la decadencia es el
Hospital Español, una joya de la arquitectura modernista catalana. La
institución ocupa casi una manzana en el barrio de Balvanera y está intervenida
desde 2012. El sector antiguo, en la esquina de la calle Deán Funes, "fue
clausurado y abandonado por desidia y falta de mantenimiento", advirtió
Carlos Vasallo, especialista en Gestión de la Salud. Si bien el edificio posee
por ley protección estructural, más de la mitad fue demolido, su exótica fachada
está descascarada, se observan manchas de humedad y hay plantas crecidas en los
techos. Sin embargo, aún se aprecian la cúpula y los coloridos mosaicos y
vitrales pertenecientes a su momento de esplendor. LA NACION intentó contactar
a la actual intervención, pero no obtuvo respuesta.
El Hospital Español se inauguró en 1908, fruto de un
proyecto de 1877 perteneciente a los arquitectos Juan Moliné y Julián Jaime
García Núñez, autor de las Tiendas San Miguel, actual Palacio San Miguel, entre
otras obras. "Los inmigrantes buscaban arquitectos especializados en
hospitales y edificios públicos, pero que además tuvieran la impronta del
estilo propio de la comunidad a la cual ellos pertenecían, de ahí que el
Español eligiera a un catalán", agregó Vasallo.

Centro Gallego, avenida Belgrano 2199, inaugurado en
1920Centro Gallego, avenida Belgrano 2199, inaugurado en 1920
El común denominador de estos centros es que nacieron para
sostener y brindar contención social a las comunidades. Algunos incluso
alfabetizaban. Se crearon de la mano de sociedades filantrópicas, y luego
fueron agrandándose gracias a las donaciones. Cada uno de los socios aportaba
una cuota de acuerdo con sus posibilidades.
"La debacle comenzó a hacerse visible en la segunda
mitad del siglo XX, fue multifactorial, y se mantuvo desde ese entonces hasta
la actualidad. En parte fue provocada por la aparición de sanatorios de
sindicatos, hospitales de las Fuerzas Armadas y de seguridad, y los de medicina
prepaga, que ofrecían mejor hotelería y una serie de servicios con los cuales
era difícil competir", explicó Vasallo.
El Centro Gallego, en Balvanera, es otra institución alejada
de su época dorada. "Está muy mal, son inmuebles de hospitales que eran
lindísimos, pero hoy no son acordes a las prácticas médicas, tienen escaleras,
entrepisos, no se adaptan a las necesidades", dijo el doctor Héctor Garin,
de la Asociación de Médicos de la Actividad Privada (AMAP).
La institución está intervenida judicialmente desde 2012,
pero la decadencia comenzó en los años 90. A fines de 2017 la Fundación
Favaloro y el Grupo Ribera anunciaron su compra. Sin embargo, la operación aún
no se concretó. LA NACION intentó comunicarse con las autoridades, pero no
obtuvo respuesta.
El centro nació luego de que los gallegos adquirieron el
edificio de Belgrano 2189, inaugurándolo en 1920. Anexaron luego otras
propiedades contiguas, formalizando en 1931 el solar actual. En 1950 fue la
primera entidad mutualista de América, con 85.000 afiliados. A diferencia de
otros hospitales de su época, con pabellones para separar enfermos, este no
contaban con tanto terreno, de ahí que fuera en altura, con un acceso en
ochava. El complejo posee 28.000 metros cubiertos, distribuidos en 9 plantas.
Tiene una pinacoteca con más de 100 obras, 52 estatuas y esculturas, tallas de
madera, joyas, y una biblioteca con 20.000 volúmenes dedicados a Galicia.
El Hospital Israelita

Hospital Israelita, avenida Nazca 1145, inaugurado en 1916Hospital Israelita, avenida Nazca 1145, inaugurado en 1916
En Villa Santa Rita, el Hospital Israelita Ezrah, en su momento
uno de los centros más prestigiosos y concurridos de la ciudad, fue
directamente clausurado por su estado calamitoso. En noviembre pasado la
Fiscalía de la Ciudad ordenó el cierre y la evacuación de pacientes. Según la
Justicia, el ruinoso inmueble, a cargo de una cooperativa, representaba
"un riesgo" para los allí alojados.
Surgió cuando en 1900 el rabino Henry Joseph creó la
Asociación Israelita de Beneficencia y Socorros Mutuos, llamada posteriormente
Ezrah (ayuda, en hebreo). Dieciséis años más tarde se fundó el Hospital
Isaraelita, obra del arquitecto francés Jacques Braguinsky. Se trata de una
construcción de cinco plantas, con valiosos detalles y coronamientos a punto de
desprenderse.
Sin embargo, para la arquitecta Laura Tonelli, especialista
en Recurso Físico en Salud, uno de los centros con mayor valor patrimonial es
el antiguo Hospital Francés, también visiblemente deteriorado. En 2008, luego
de la quiebra de la Sociedad Francesa Filantrópica de Beneficencia, el PAMI se
hizo cargo del lugar bajo el nombre de Unidad Asistencial Doctor César
Milstein.
"Son edificios centenarios, elefantes, difíciles de
conservar correctamente. Si bien el PAMI lo modernizó, continúa teniendo
falencias vinculadas a la renovación y actualización de los espacios de acuerdo
con las nuevas tecnologías", dijo la experta. Por su parte, PAMI adelantó
a LA NACION que están llevando actualmente a cabo un master plan de
reestructuración, remodelación y acondicionamiento que en su última etapa
incluye la puesta en valor de los sectores catalogados como patrimonio
histórico.
El edificio está ubicado La Rioja 951, San Cristóbal, y fue
inaugurado en 1845, siendo uno de los más antiguos de la ciudad. Se destacan
sus amplios jardines, con estatuas de la comunidad ubicadas en el coeur
d'honneur (patio de honor). Junto con el Hospital Alemán, son centros de
galerías al aire libre donde los pacientes podían estar al sol como parte de su
proceso de sanación, en la llamada terapia climatológica.
Finalmente, el Sirio Libanés fue uno de los que lograron
sobrevivir. Está ubicado en Campana 4658, Villa Devoto. Según el director de la
institución, Ricardo Col Simes, "se trata del único de los hospitales de
inmigrantes que estuvieron a punto de ser intervenidos que logró hacerle frente
a la crisis, gracias a una gran inversión". En este momento el edificio
está en buen estado y la antigua casona es utilizada solo para tareas
administrativas. "Allí no alojamos pacientes", aseguró.
Por otro lado, la ciudad conserva un conjunto centros de
salud de comunidades que, contrariamente a los antes mencionados, lograron
hacer frente a vicisitudes, y además crecieron con el correr de los años. Entre
ellos, el Italiano, el Alemán y el Británico. Según Héctor Garin,
"mantuvieron sus edificaciones patrimoniales y funcionan bien, en parte
por el aporte de empresas y también porque se han abierto a las prepagas".
Fuente: Diario La Nación - Ver más sobre Cultura