La falta de diagnóstico precoz puede llevar a una mala
calidad de vida y en algunos casos hasta la muerte.
Viven con una enfermedad silenciosa que, poco a poco, les va
comprometiendo la función hepática. Y no lo saben. Se estima que de los 400 mil
argentinos afectados (el 1% de la población) son 320 mil los que desconocen que
tienen hepatitis C (HCV). Es decir, 8 cada 10 de los que la sufren, según la
Organización Mundial de la Salud. Existen tratamientos y, en la actualidad,
llevan en más del 95% de los casos a la cura. Sin embargo, la falta de
diagnóstico temprano provoca graves complicaciones que pueden derivar en un
deterioro en la calidad de vida del paciente y hasta en la muerte. Esto se debe
a que cuando la infección avisa ya suele ser tarde. “Los síntomas tienden a
aparecer al agravarse el cuadro. El paciente puede tener cirrosis, cáncer de
hígado o una falla en otros órganos”, cuenta el hepatólogo del Cemic y del
Hospital Austral, Ezequiel Ridruejo, en el Congreso de la Asociación Europea
para el Estudio de las Enfermedades del Hígado con sede en París, del que
participó Clarín.
La recomendación de los médicos es chequearse aunque sea una
vez en la vida. “Tenerlo en cuenta para pedirlo en el próximo control anual. Es
un examen de sangre que lo cubren las prepagas y obras sociales y que se hace
en forma gratuita en los hospitales públicos. Es clave vacunarse contra las
hepatitis A y B y verificar si uno tiene la C, ya que no se puede inmunizar
contra ella pero es curable”, explica” Ridruejo. Según estudios locales, los
mayores de 40 años tienen hasta cuatro veces más posibilidades de padecer HCV,
ya que la transmisión tuvo que ver en nuestro país, en gran medida, con las
prácticas médicas no seguras, como la utilización de jeringas no descartables o
las transfusiones sin chequeo de sangre.
“Los cambios en bioseguridad, que se implementaron en los
años ‘90 estuvieron vinculados a prevenir el VIH, sirvieron también para la
hepatitis C. En una operación de amígdalas uno podía contraerla o a través de
las inyecciones que se daban en el ingreso al servicio militar obligatorio”,
explica Eduardo Fassio, jefe de Hepatología del Hospital Posadas.
Si bien hasta hace pocos meses las medicinas se destinaban “en forma prioritaria” a los pacientes con fibrosis avanzada (F3 y F4), recientemente el Ministerio de Salud de la Nación tornó universal su adquisición. El cambio empezó a regir en diciembre en el sistema público, según confirmaron a este diario desde la cartera de Salud. A pesar de esto, las prepagas y obras sociales no se sumaron a la modificación. Desde la Superintendencia de Servicios de Salud aclararon que “sólo están obligados a cubrir las formas más graves de hepatitis C” .
Fassio destaca que los tratamientos cada vez son más
efectivos y cuentan con menos contraindicaciones. “Con los medicamentos, que
hoy se administran por vía oral, se cura el virus en la gran mayoría de los
casos”, señala el hepatólogo del Posadas.
“Tenemos que encontrar a la gente que vive con la enfermedad
e insistir con algunos pacientes que están diagnosticados pero no se tratan ya
que, al no sentir dolor o molestias por lo asintomático de la afección, no
comprenden lo grave que resulta vivir con el virus”, remarca Ridruejo. Las complicaciones
pueden demorar entre 15 y 40 años en manifestarse.
Hoy la transmisión bajó aunque sigue habiendo situaciones
puntuales que resultan riesgosas. “Al tatuarse se puede contagiar aunque se
utilicen agujas descartables siempre que se introduzcan en la misma tinta que
luego va a usar otra persona. Ocurre igual con ciertos prácticas estéticas sin
control como la mesoterapia”, agrega Ridruejo. A través de las relaciones
sexuales sin preservativo, la utilización de drogas inyectables y la
transmisión vertical (de la mamá al bebé) también se puede contraer.
El objetivo de la OMS es erradicar la HCV para 2030. Pero el
panorama actual en Argentina hace pensar que no se va a poder cumplir, según la
opinión de la mayoría de los especialistas consultados. Sobre este tema, Greg
Dore, director del Programa de Investigación de Hepatitis Viral del Instituto
Kirby de Australia, asegura que es necesario que “los estados tomen la
hepatitis C como un serio problema de salud y lleven adelante políticas
públicas para revertir esta realidad. Hay que educar a los médicos y a la comunidad
en general”. Según el experto australiano, a mediano o largo plazo la falta de
acciones específicas va a tener consecuencias negativas: un costo económico
alto para el sistema de salud y serias complicaciones para los pacientes”.
Fuente: Diario Clarín - Ver más sobre Hepatitis