La ingesta promedio en el país es de 115 gramos al día. Más
que duplica lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud.
Las enfermedades no transmisibles están creciendo en forma
alarmante en América Latina y es sabido que el sobrepeso y la obesidad se
asocian al avance de este tipo de males. Por eso, en los últimos años, la
Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió sobre el consumo excesivo de
azúcar y fijó una recomendación máxima de consumo diario de 50 gramos, contando
tanto la intrínseca en algunos alimentos como la añadida a preparaciones
caseras o industrializadas. No más de 12 cucharaditas. Esto es, que el azúcar
no supere el 10% de las calorías diarias consumidas, considerando una dieta
estándar de 2.000 calorías por día.
Para conocer cómo está el consumo de azúcar en América
Latina respecto de esas pautas, se hizo el estudio Estudio Latinoamericano de
Nutrición y Salud (ELANS), cuyos resultados acaban de publicarse en la revista
científica Nutrients. Del estudio participaron la Argentina, Brasil, Chile,
Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú y Venezuela. Y nuestro país quedó como el
de mayor consumo de azúcar en la región, con 115,2 gramos diarios, de los
cuales 91,4 corresponden a azúcares agregados. El nivel, así, más que duplica
lo recomendado.
La investigación analizó la dieta de 9.218 personas de 15 a
65 años que viven en áreas urbanas. “Es un estudio muy importante porque se
trabajó una muestra urbana con una metodología estandarizada en los ocho
países”, explica a Clarín Irina Kovalskys, médica pediatra especialista en
Nutrición, investigadora del International Life Science Institute
(ILSI-Argentina), a cargo de la investigación en el país.
Según destaca, la misión fue compleja: “Se hizo un trabajo
previo de relevamiento de alimentos para hacer una estandarización y poder
equiparar el contenido de todos los nutrientes y diferenciar el azúcar. A su
vez, se debía diferenciar el azúcar total de los alimentos (como la que tienen
las frutas, lácteos o polisacáridos) del azúcar agregada”.
El estudio midió la ingesta de azúcar total y agregado de
dos dietas no consecutivas de 24 horas y estimó la prevalencia de la ingesta
excesiva de azúcar. “Una gran proporción de individuos presentó alto consumo de
azúcar total y agregada, lo que refleja una alta prevalencia de excesiva
ingesta de azúcar”, dice el trabajo.
“A pesar de la dificultad de evaluar el azúcar agregado
-explican los investigadores-, y particularmente los azúcares libres, el
reporte de ingesta de azúcar puede ayudar a adoptar políticas públicas, y se
sugiere que esta información sea monitoreada con mayor rigurosidad,
especialmente en países cuyos datos sobre ingesta de azúcar es escasa.”
El promedio de ingesta de azúcar añadida para los ocho
países fue de 65,5 gramos por día, lo que representa el 13,2% de las calorías
totales (la OMS recomienda un máximo de 10%) y el 23,9 % de los carbohidratos
consumidos. Al desglosar por país, Argentina sube de nuevo al tope del ránking
y supera en un 39% el promedio con 91,4 gramos diarios, que representan el
16,4% de la energía total y el 31% de los carbohidratos diarios consumidos. En
segundo puesto está Colombia, con 109,8 gramos diarios. Luego vienen Perú,
Ecuador, Venezuela, Costa Rica, Brasil y Chile.
“Lo más importante, y lo que hay que tratar de evitar, es el
sobreconsumo, asociado a una peor calidad de dieta. La cultura latina incluye
mucha cantidad de azúcar en sus preparaciones. Toda la cultura latina tiene el
hábito de sumar azúcar a las infusiones y preparaciones”, señala Kovalskys.
La preocupación por el alto consumo de azúcar es mundial.
“Hay continentes como Europa, que están mejor posicionados al respecto porque
vienen trabajando este tema desde hace muchos años. Y hay otros países donde ya
se puede observar una disminución, como Canadá”, añade.
El estudio también busca analizar qué es lo que sucede en
Argentina: “Tal vez los alimentos que contribuyen a la ingesta de azúcar pueden
ser la respuesta. Por otro lado, las características particulares de cada
población, como la afinidad por los sabores dulces y el entorno alimentario,
pueden tener una influencia en este sentido. Es sabido que la cultura de
consumo de azúcar en América Latina no es nueva”.
“A pesar del problema de la no estandarización, entre los
países evaluados en ELANS, Argentina demostró ser el más vulnerable a las altas
ingestas de azúcar, obteniendo los valores más altos en comparación con los
otros países evaluados en ELANS, equivalente a la de los adultos de Estados
Unidos, población que se sabe que tiene dietas marcadamente altas en azúcares”,
dice el trabajo.
“Era esperable. Somos uno de los países con más consumo de
azúcar en general y también con más consumo de bebidas azucaradas. Estamos en
un verdadero problema”, señala el doctor Sebastián Laspiur, consultor médico de
la Organización Panamericana de la Salud.
En Argentina, se hallaron valores diferentes en distintos
estratos sociales. Por nivel socioeconómico, los sectores más vulnerables
consumen más azúcares añadidos, por lo que se podría inferir que los más
privilegiados consumen más alimentos con azúcares intrínsecos –como frutas, lácteos-,
asociados a una mejor calidad de dieta. Además, el mayor consumo se registra
entre los más jóvenes y va disminuyendo con la edad.
“El punto es que se pone el acento en una responsabilidad
individual, que es importante, pero claramente no se puede transferir todo al
individuo. Los hábitos y comportamientos son condicionados por el medio en el
que nos movemos. Cuando hay publicidad de alimentos y bebidas azucaradas, y
cuando en las escuelas es más fácil adquirir gaseosas que agua, se condiciona
el comportamiento de las personas”, cierra Laspiur.
El etiquetado, una herramienta útil que aún no se implementa
Argentina es el país de la región con los niveles más altos
de consumo de azúcar por habitante, más que duplicando el máximo recomendado
por la Organización Mundial de la Salud. Eso, según los especialistas,
representa un verdadero riesgo para la salud de la población y trae serias
consecuencias. Aun así, el Código Alimentario Argentino continúa sin obligar a
los fabricantes a declarar en el etiquetado nutricional de los envases la
cantidad exacta de azúcar que contiene cada producto.
En realidad, los fabricantes están obligados a declarar la
cantidad de carbohidratos contenida en el alimento o la bebida. El problema es
que estos nutrientes se componen por dos grupos: por un lado, los carbohidratos
simples o azúcares; por otro lado, los carbohidratos complejos, como la fécula
o almidón que se encuentran en el pan, las papas, la pasta, el choclo, el arroz
y las legumbres.
“Conviene consumir carbohidratos complejos y moderar el
consumo de azúcares simples”, dice la Administración Nacional de Medicamentos,
Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) en una nota explicativa sobre el rotulado
nutricional. En el mismo documento, el organismo aporta además una pista de
cómo saber si un alimento tiene mucha azúcar, mirando la lista de ingredientes.
“Se declaran de mayor a menor, según la cantidad presente” en su composición,
señala la ANMAT.
Una investigación realizada el año pasado por la Federación
Interamericana del Corazón (FIC), que analizó 300 envases de productos,
encontró que en el 70% el azúcar era el primero en la lista de ingredientes.
“El derecho a la alimentación y la información adecuada
están siendo vulnerados en la Argentina. Debe haber una regulación de
etiquetado integral. El azúcar es un componente crítico, por eso es importante
desagregarlo de los carbohidratos totales”, explica a Clarín la nutricionista
Victoria Tiscornia, investigadora de alimentación de la FIC.
La cuestión del etiquetado está comenzando a debatirse en el
ámbito público. “Se está iniciando una agenda interesante. Somos optimistas en
que la discusión se instale en Argentina y pueda progresar. Como ejemplo, hubo
grandes avances en Chile y Ecuador, que implementaron etiquetados frontales”,
dice Sebastián Laspiur, consultor médico de la Organización Panamericana de la
Salud. “El etiquetado argentino –sigue Laspiur- no declara azúcares en la tabla
nutricional. Es un etiquetado complejo de leer, porque se refiere a porciones y
no al envase. Aunque los consumidores sean expertos, resulta difícil de
interpretar.”
Argentina, además, es uno de los países con mayor consumo de
bebidas azucaradas del mundo. Y en muchos casos tampoco se sabe con exactitud
cuánta azúcar añadida tienen. Algo que los consumidores deberían tener derecho
a saber.
¿A cuántas cucharaditas equivale el azúcar en las bebidas y
las golosinas cotidianas?
Hace dos años la Federación Argentina de Graduados en
Nutrición (FAGRAN) elaboró un listado de alimentos críticos en azúcar, para
poder conocer y tomar conciencia de la cantidad de azúcar que pueden tener
algunos productos que forman parte del consumo cotidiano.
Expresado en cantidad de cucharaditas, el contenido de
azúcar es el siguiente en estos alimentos y bebidas:
Un vaso de leche chocolatada: 6
Un vaso de jugo de naranja envasado: 6
Un vaso de gaseosa regular: 5,5
Un cucurucho de helado: 4
Un alfajor simple: 4
Un chupetín: 4
Una barra de chocolate con leche macizo: 3
Un caramelo masticable: 3
Un vaso de jugo a base de soja: 3
Una cucharada de dulce de leche: 3
Una cucharada de mermelada: 3
La equivalencia se realizó tomando como la referencia de la
OMS, donde una cucharada equivale a 4 gramos.
Fuente: Diario Clarín