Bajo el lema "Protegidos colectivamente #LasVacunasFuncionan", se celebró la Semana Mundial de la Inmunización del 24 al 30 de abril. Según un estudio, la vacunación no sólo previene enfermedades y muerte, sino que además evitaría que 24 millones de personas caigan en la pobreza al no tener que afrontar el costo de tratamientos médicos que conlleva padecer enfermedades prevenibles.
Las vacunas y la pobreza
En el marco de la Semana Mundial de la Inmunización, tomó
relevancia un estudio publicado en
febrero en la revista Health Affairs que
siguiere que entre 2016 y 2030 la vacunación evitará que 24 millones de
personas caigan en la pobreza ya que al estar inmunizados evitan el costo de
tratamientos médicos.
Ya sabemos que la inmunización es una de las maneras más
redituables de prevenir las enfermedades y las muertes, y el nuevo estudio
ofrece evidencias adicionales. Al servir de modelos de la salud y el impacto
económico de las vacunas infantiles para 10 enfermedades en 41 de los países
más pobres, los investigadores estiman que, de 2016 a 2030, podrían prevenir 36
millones de muertes. Pero su análisis encontró algo más: durante el mismo
periodo, la vacunación también evitará que 24 millones de personas caigan en la
pobreza debido al costo del tratamiento médico, ya que los habitantes de los
países pobres gastan más en costos médicos en proporción a sus ingresos.
El Banco Mundial define pobreza como el ingreso de un hogar
inferior a 1,90 dólares al día. Según la Organización Mundial de la Salud
(OMS), los costos sanitarios hacen que unos 100 millones de personas caigan
bajo este umbral cada año, mientras otros 150 millones enfrentan "costos
catastróficos", definidos como gastos en salud que consumen un 40% del
presupuesto del hogar tras satisfacer las necesidades básicas.
Todo esto resalta la importancia de la vacunación para la
reducción de la pobreza. El hecho de que el estudio determinara que los mayores
beneficiarios de las vacunas fueran los más pobres confirma no solo que son los
más vulnerables y con mayores riesgos de padecer enfermedades prevenibles, sino
que el impacto sobre sus vidas es potencialmente mayor.
La vacunación salva millones de vidas y es una de las
intervenciones sanitarias de mayor éxito y rentabilidad. Sin embargo, la
Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta que en el mundo hay más de 19 millones
de niños no vacunados o vacunados de forma incompleta, por lo que corren un
serio riesgo de contraer enfermedades potencialmente mortales. Uno de cada 10
de estos niños nunca llega a recibir ninguna dosis de inmunización y probablemente
nunca haya tenido contacto con el sistema de salud.
La Semana Mundial de la Inmunización, que se celebró la
última semana de abril, tiene por objetivo señalar las acciones colectivas
necesarias para garantizar que todo el mundo esté protegido frente a las
enfermedades prevenibles mediante vacunación. El lema de este año “Protegidos
colectivamente, #LasVacunasFuncionan” alienta a todo el mundo, desde los
donantes hasta la población en general, a redoblar sus esfuerzos por
incrementar la cobertura vacunal por el bien común.
Objetivos de la campaña de 2018
La finalidad de la Semana Mundial de la Inmunización 2018 es
instar a una acción más decidida en favor de la vacunación en todo el mundo,
prestando especial atención al papel que todos, desde los donantes hasta la
población en general, pueden desempeñar en este sentido.
El Plan de Acción Mundial sobre Vacunas, aprobado en la
Asamblea Mundial de la Salud de 2012 por los 194 Estados Miembros, tiene por
objetivo evitar millones de muertes por enfermedades prevenibles mediante
vacunación hasta 2020, gracias al acceso universal a la inmunización. Pese a
los progresos realizados por algunos países y a la elevada tasa mundial de
introducción de nuevas vacunas, hay retrasos con respecto a la consecución de
todas las metas relacionadas con la eliminación de enfermedades como el
sarampión, la rubéola y el tétanos materno y neonatal.
La amenaza del retorno del Sarampión
En marzo último, ante la circulación del virus del sarampión
en países de América y el resto del mundo y el tránsito de personas desde y
hacia esos países actualmente afectados, el Ministerio de Salud de la Nación
emitió un alerta, para informar sobre la situación y difundir recomendaciones.
Se trata de una enfermedad viral aguda, potencialmente
grave, transmisible y extremadamente contagiosa.
Afecta sobre todo a los niños y los casos más graves se dan
en lactantes, menores de 5 años, desnutridos y adultos con inmunodeficiencias.
Sin embargo, cualquier persona expuesta puede ser afectada por el virus.
No hay un tratamiento específico, pero sí se pueden tratar
los síntomas como la fiebre y las complicaciones que se presenten. La
recuperación suele llevar entre 2 o 3 semanas.
Inquietudes habituales a la hora de vacunar
La OMS responde una serie de preguntas frecuentes que a
muchos les surgen al momento de aplicarse algún tipo de vacuna.
Habiendo buena higiene, saneamiento y agua salubre ¿sigue
siendo necesaria la vacunación?
Si no mantenemos tasas de inmunización óptimas —la llamada
inmunidad colectiva—, las enfermedades prevenibles mediante vacunación
volverán. Aunque las mejoras de la higiene, el saneamiento y la salubridad del
agua ayudan a protegernos de las enfermedades infecciosas, muchas de ellas
pueden propagarse independientemente de lo limpio que seamos. Sin vacunación,
enfermedades que se han vuelto raras, como la tos ferina, la poliomielitis o el
sarampión, pueden reaparecer rápidamente.
¿Son seguras las vacunas?
Todas las vacunas aprobadas son sometidas a pruebas
rigurosas a lo largo de las diferentes fases de los ensayos clínicos, y siguen
siendo evaluadas regularmente una vez comercializadas. Los científicos también
siguen constantemente la información procedente de diferentes fuentes en busca
de indicios de que una vacuna pueda tener efectos adversos. La mayoría de las
reacciones a las vacunas son leves y temporales, tales como el dolor en el
lugar de inyección o la febrícula. Los raros efectos colaterales graves
notificados son investigados inmediatamente.
Es mucho más fácil padecer lesiones graves por una
enfermedad prevenible mediante vacunación que por una vacuna. Por ejemplo, la
poliomielitis puede causar parálisis; el sarampión, encefalitis y ceguera, y
algunas enfermedades prevenibles mediante vacunación incluso pueden ser
mortales. Aunque una sola lesión grave o muerte causada por las vacunas ya son
demasiadas, los beneficios de la vacunación superan largamente los riesgos, y
sin vacunas habría muchos más casos de enfermedad y muerte.
¿Es mejor la inmunidad proporcionada por las vacunas que por
las infecciones naturales?
Las vacunas interaccionan con el sistema inmunitario y
producen una respuesta inmunitaria similar a la generada por las infecciones
naturales, pero sin causar enfermedad ni poner a la persona inmunizada en
riesgo de sufrir las posibles complicaciones de esta. En cambio, el precio a
pagar por la inmunización a través de la infección natural puede consistir en
disfunción cognitiva en la infección por Haemophilus influenzae de tipo b,
defectos congénitos en la rubéola, cáncer hepático en la hepatitis B o muerte
por complicaciones en el sarampión.
¿Necesito vacunarme contra enfermedades que no se ven en mi
comunidad o en mi país?
Aunque las enfermedades prevenibles mediante vacunación se
han vuelto raras en muchos países, los agentes infecciosos que las causan
siguen circulando en otros. En un mundo tan interconectado como el actual,
pueden cruzar fácilmente las fronteras geográficas e infectar a cualquiera que
no esté protegido. Así, por ejemplo, se han producido brotes de sarampión en
poblaciones no vacunadas de Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Dinamarca.
España, Estados Unidos de América, Federación de Rusia. Francia, Grecia,
Italia, Reino Unido, Serbia. Suiza y Tayikistán.
Los dos motivos principales para vacunarse son protegernos a
nosostros mismos y proteger a quienes nos rodean. El éxito de los programas de
vacunación depende de que todos garanticemos el bienestar de todos. No debemos
depender de quienes nos rodean para detener la propagación de enfermedades;
nosotros también debemos hacer lo que esté en nuestra mano.
¿Puede un niño recibir más de una vacuna a la vez?
Las pruebas científicas revelan que la administración de
varias vacunas al mismo tiempo no tiene efectos negativos en el sistema
inmunitario del niño. Los niños están expuestos diariamente a varios cientos de
sustancias ajenas que desencadenan respuestas inmunitarias. El simple acto de
comer introduce nuevos antígenos en el organismo, y son numerosas las bacterias
que viven en la boca y la nariz. Los niños se ven expuestos a muchos más
antígenos en un resfriado común o una faringitis que cuando son vacunados.
La principal ventaja de administrar varias vacunas al mismo
tiempo es la necesidad de menos consultas, que ahorra tiempo y dinero. Además,
cuando es posible una vacunación combinada (por ejemplo, contra la difteria, el
tétanos y la tos ferina) también se reduce el número de inyecciones y las
molestias para el niño. Se pueden tomar diferentes medidas para reducir el
dolor en el momento de la vacunación.
¿Necesito vacunarme contra la gripe?
La gripe es una enfermedad grave que mata entre 300 000 y
500 000 personas al año. Las embarazadas, los niños pequeños, los mayores con
problemas de salud y cualquiera con enfermedades crónicas, como cardiopatías o
asma, corren mayor riesgo de padecer enfermedad grave y morir. La vacunación de
las embarazadas aporta el beneficio añadido de proteger a los recién nacidos,
hecho aun más importante si se tiene en cuenta que no hay vacuna para los
menores de 6 meses.
Las vacunas contra la gripe estacional se vienen utilizando
desde hace más de 60 años e inmunizan contra las tres cepas circulantes más
prevalentes cada año. La vacunación es la mejor forma de reducir la
probabilidad de padecer gripe grave y de contagiarla a los demás. Evitar la
gripe significa evitar costos añadidos en atención médica y pérdidas de
ingresos por no ir a trabajar o a la escuela.
¿Qué conservantes se usan en las vacunas?
El tiomersal es un compuesto orgánico que contiene mercurio
y se añade a algunas vacunas como conservante. No resulta peligroso y es el
conservante más utilizado en las vacunas que se suministran en viales
multidosis. No hay datos que indiquen que las cantidades de tiomersal
utilizadas en las vacunas supongan un riesgo para la salud.
¿Qué hay sobre las vacunas y el autismo?
Un estudio de 1998 planteó la posible relación entre la
vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubéola) y el autismo. pero posteriormente
se demostró que era fraudulento y tenía graves sesgos, por lo que fue retirado
por la revista que lo publicó. Lamentablemente, esa publicación creó un estado
de pánico que produjo una disminución de las tasas de inmunización y
posteriores brotes de esas enfermedades. No hay ninguna prueba de la existencia
de una relación entre la vacuna triple vírica y el autismo o los trastornos del
espectro autista.
El origen del conflicto
En 1998, en el Reino Unido el médico Andrew Wakefield
publicó un estudio en la revista médica The Lancet Haematology sugiriendo que
el sarampión, las paperasy la rubéola (MMR) podrían desencadenar el autismo. En
los años posteriores, las tasas de vacunación MMR entre los dos años de edad en
Inglaterra cayeron por debajo del 80%.
Sin embargo, en 2004 el periodista Brian Deer informó en The
British Medical Journal "conflictos de intereses no revelados”: Wakefield
había solicitado una patente para su propia vacuna contra el sarampión y había
recibido dinero de un abogado tratando de demandar a las compañías que hacen la
vacuna triple vírica. Citando otras preocupaciones sobre la ética y la
tergiversación, The Lancet se retractó del artículo en 2010. Poco después, el
Colegio de Médicos del Reino Unido retiró de forma permanente la licencia
médica de Wakefield.
Al respecto, la Sociedad Argentina de Inmunología, la
funcación Huésped y la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) emitieron un
comunicado detallando que la vacunación, luego de la potabilización del agua,
es el hito sanitario que más vidas salvó en el mundo:
"Las vacunas son altamente efectivas para prevenir las
enfermedades infectocontagiosas más peligrosas que amenazan a los seres
humanos. Gracias a ella, la región de América fue la primera en el mundo en
eliminar la viruela, la poliomielitis, el sarampión, la rubéola y el síndrome
de rubéola congénita. Nuestro país fue pionero en al instituir la vacunación
obligatoria y gratuita como bien social colectivo mediante la ley nacional
22.909, vigente desde 1983 con uno de los calendarios de vacunación más
completos del mundo, garantizando la equidad de los individuos en el acceso a
la prevención de enfermedades".
Fuente: Télam - Ver más sobre Vacunación
