Sin embargo, este progreso ha sido frágil y desigual, tanto
entre los países como dentro de ellos. La esperanza de vida en el país de
población es más longeva es 31 años superior a la del país que ocupa el último
puesto en la lista. Aunque algunos países han logrado impresionantes avances
en la esfera de la salud, los promedios nacionales pueden ocultar disparidades
en los resultados sanitarios dentro de cada país, por ejemplo, entre los
grupos marginales de la población.
Paralelamente, el aumento de la prosperidad en todo el
mundo, los cambios en los hábitos y la alimentación y la urbanización rápida y
no planificada han traído consigo nuevas amenazas para la salud. La incidencia
de las neumopatías crónicas, la diabetes, diversos tipos de cáncer y los
traumatismos por accidentes de tránsito van en aumento. Las enfermedades no
transmisibles representan alrededor del 70% de las muertes prematuras, sobre
todo en los países de ingresos medianos y bajos.
El programa de las Naciones Unidas Transformar nuestro
mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible nos brinda la oportunidad
de hacer frente a estos restos. La esperanza y la ambición expresada en la
Agenda es lograr un mundo más saludable, próspero, integrador y menos
vulnerable de aquí a 2030. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que la
acompañan representan su plan de acción y son pertinentes para todos los
países, tanto los pobres como los ricos. La meta específica de no dejar a nadie
desatendido es una llamada de atención para centrarse en las personas que
corren más riesgo de quedarse sin los servicios de salud que necesitan y
merecen. Los ODS forman un todo indivisible y se basan en el impulso y las
enseñanzas adquiridas en el pasado. Todos los sectores deben esforzarse por
trabajar conjuntamente a fin de cumplir las promesas que hemos contraído.
Aunque la mejora de salud y el bienestar constituye un
objetivo en sí misma (el ODS 3), es también necesaria para alcanzar la mayoría
de los demás objetivos. Por ejemplo, la cobertura sanitaria universal (CSU)
puede ayudar a reducir la pobreza (ODS 1) porque protege frente una causa
importante de penurias económicas, y la mejora de la salud puede impulsar el
aumento del empleo y el crecimiento económico (ODS 8). Además, los sistemas
sanitarios deben ser sólidos para hacer frente a las consecuencias sociales y
económicas de los brotes y otras emergencias sanitarias, y la mejora de la
salud potencia a su vez los demás objetivos.
En mayo de 2018, los Estados Miembros de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) aprobaron el nuevo Programa General de Trabajo
2019-2023 de la Organización, que se basa en los ODS y se ha concebido para
ayudar a los países a avanzar adecuadamente hacia el logro del ODS 3 y las
demás metas sanitarias. Sus tres prioridades estratégicas (la cobertura
sanitaria universal, la seguridad sanitaria y la mejora de la salud y el
bienestar), que sintetizan las metas sanitarias de los ODS, se acompañan de un
marco de medición del impacto para que la OMS conozca los progresos alcanzados
y se continúe centrando en los resultados y no en los productos. Un elemento
esencial para lograr estas metas sanitarias es centrar en las personas la
prestación de la atención primaria, haciendo hincapié en los hábitos saludables
y la prevención de enfermedades, además de proporcionar un tratamiento seguro,
eficaz y de calidad.
Para lograr las metas sanitarias de los ODS será necesario
aumentar la inversión. De acuerdo con un estudio de la OMS, en 67 países, que
representan alrededor del 75% de la población mundial, se necesitarán US$ 3,9
billones adicionales entre 2015 y 2030 para alcanzarlas. En el estudio se
estimó también que el gasto interno podría cubrir el 85% de esos costos. Es
decir, la mejora de la salud y el bienestar para todos en la mayoría de los
países es básicamente una cuestión de compromiso político, y no un asunto
económico.
La buena noticia es que en todo el mundo está aumentando el
apoyo político a la CSU y los ODS. Por ejemplo, en abril de 2018, la Canciller
de Alemania Angela Merkel, la Presidenta de Ghana Nana Addo Dankwa Akufo-Addo y
la Primera Ministra de Noruega Erna Solberg enviaron una carta conjunta a la
OMS para pedirle que lidere la elaboración de un «plan de acción mundial para
una vida saludable y bienestar para todos»
El objetivo de la reforma al sistema de desarrollo de las
Naciones Unidas, propuesta por su Secretario General y aprobada por sus Estados
Miembros en mayo de 2018, es conseguir que el sistema de las Naciones Unidas
responda a las prioridades de los países y preste apoyo a la aplicación de los
ODS de forma más integrada.
Con demasiada frecuencia, la fragmentación, la duplicación y
la ineficacia han impedido realizar progresos. Debemos ensanchar nuestra
mentalidad para que los resultados del sistema de desarrollo de las Naciones
Unidas sean más que la suma de sus partes. Los organismos sanitarios
internacionales deben colaborar más estrechamente para satisfacer las
prioridades de los países y alcanzar las metas sanitarias de los ODS.
Ambos hemos visto en África y en todo el mundo los avances
que ha hecho posibles la mejora de la salud. Como asociados, pedimos a las
naciones Unidas que refuerce su apoyo a los gobiernos y los ciudadanos. Así,
nos comprometemos a ayudar a integrar las actividades, mejorar la gobernanza y
obtener la máxima repercusión en los países para lograr el ODS 3 y las demás
metas sanitarias.
Por: Amina J Mohammed (a) y Tedros Adhanom Ghebreyesus (b)
a. Naciones Unidas, Nueva York (Estados Unidos de América)
b. Organización Mundial de la Salud, avenue Appia 20, 1211 Ginebra 27 (Suiza)
Fuente: Organización Mundial de la Salud - Ver más sobre ODS Agenda 2030