Permanentemente se escucha hablar sobre el riesgo de padecer
diabetes, pero ¿por qué es importante tenerlo presente? ¿Cualquiera puede
"contraer" diabetes o es una enfermedad genética. ¿Es tan riesgoso
vivir con esta enfermedad? ¿Es cierto que no tiene cura y solo se puede
controlar? ¿Cómo se puede entender y ayudar a una persona que tiene diabetes?
¿Por qué algunos pueden comer dulces y otros no?
Son tantas las dudas y tan compleja esta condición de salud
como importante prestar atención. Conocer de qué se habla cuando se habla de
diabetes es vital porque se trata de un tema que nos atañe a todos.
Según las estimaciones médicas, 422 millones de adultos en
todo el mundo tenían diabetes en 2014, frente a los 108 millones que padecían
esta condición en 1980. Es decir, que se trata de un problema de salud que
preocupa en todo el mundo por su aumento significativo.
Para conocer más la doctora María Pía Lozano Bullrich (M.N.
75.048), Coordinadora del Servicio de Endocrinología del Hospital Alemán brinda
las respuestas.
Números que importan en relación a la diabetes
• La
prevalencia mundial de la diabetes es del 8,5% en la población adulta. En 2012,
la diabetes provocó 1,5 millones de muertes. El porcentaje de muertes
atribuibles a diabetes en pacientes menores de 70 años de edad es superior en
los países de ingresos bajos y medianos que en los de ingresos altos (OMS
2016).
• En la
Argentina los resultados de las tres Encuestas de Factores de Riesgo implementadas
por el Ministerio de Salud de la Nación muestran que en el período 2005-2013 la
diabetes en población adulta aumentó del 8,5 al 9,8%.
• Este aumento se debe a un crecimiento de los factores de riesgo de diabetes como
sobrepeso/obesidad.
¿Qué es la diabetes y por qué se habla de distintos tipos?
La diabetes es una enfermedad metabólica, crónica y
progresiva.
Los principales tipo de diabetes son la diabetes tipo 1
(5-10%) y la diabetes tipo 2 (90-95%), siendo esta última el tipo de diabetes
relacionado con los antecedentes familiares de diabetes tipo 2, el mal hábito
alimentario, el sedentarismo y la obesidad.
La diabetes se caracteriza por presentar un aumento de los
niveles de glucosa (azúcar) en sangre, resultante de una disminución marcada en
la secreción de la insulina (diabetes tipo 1) y/o alteración en la acción de la
insulina, llamada insulinorresistencia (diabetes tipo 2).
La insulina es necesaria para que el organismo pueda
utilizar el azúcar, combustible esencial para las células del organismo, ya que
la transporta desde la sangre hacia las células. Cuando hay
insulinorresistencia las células no responden a la insulina (a pesar de que
haya una buena cantidad en la sangre), es decir, que no incorporan el azúcar al
interior de las células. Esto trae como consecuencia que se acumule glucosa en
la sangre. La hiperglucemia es una de las principales causas de muchas de las
complicaciones que sufren las personas con diabetes.
¿Es genética o ambiental?
La diabetes es un trastorno endocrino-metabólico crónico que
muestra a nivel mundial un crecimiento continuo al cual no es ajeno nuestro
país.
El desarrollo de la diabetes tipo 2 está condicionado por
factores genéticos y ambientales, aceptándose que la enfermedad solo se
desarrolla en personas con predisposición genética. En estas personas, la
probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 es muy alta cuando presentan
sobrepeso/obesidad o se exponen a estilos de vida no saludables, tales como
alimentación no balanceada e inactividad física.
¿Cómo se previene la diabetes tipo 2?
La forma más efectiva de prevenir la diabetes tipo 2 y sus
complicaciones es modificar los factores de riesgo vinculados con estilo de
vida no saludable.
Diferentes estudios han demostrado categóricamente que
intervenciones que promueven la adopción de estilos de vida saludables reducen
hasta un 58% el desarrollo de diabetes tipo 2 en personas de alto riesgo.
Por lo tanto, las claves para prevenir o retrasar la
aparición de diabetes tipo 2 son mantener un peso adecuado, es decir evitar el
sobrepeso y la obesidad; tener una alimentación variada y fraccionada (con
reducción de grasas totales y control de la calidad de éstas, disminución de la
ingesta de azúcares simples y aumento del consumo de fibra en la alimentación);
realizar 150 minutos de actividad física por semana y evitar el consumo de
alcohol y tabaco.
¿Cómo se diagnostica y qué síntomas presenta la diabetes?
Generalmente no produce síntomas y se diagnostica en un
examen de sangre. Sin embargo, existen síntomas como el aumento de la sed, del
apetito, de la cantidad de orina y la pérdida de peso que son sugestivos de
diabetes.
La diabetes tipo 1 se diagnostica en la infancia y la tipo 2
en la vida adulta, pero por el aumento de la prevalencia de sobrepeso/obesidad
en la población, también se diagnostica diabetes tipo 2 en niños y
adolescentes. Asimismo, puede diagnosticarse diabetes tipo 1 en adultos.
No hay estudios que muestren diferencias en la prevalencia
entre hombres y mujeres.
¿Cómo es el tratamiento?
El tratamiento de la diabetes debe ser individualizado y, en
general está basado en cuatro pilares:
1. Alimentación
saludable.
2. Actividad
física.
3. Medicación.
4. Educación.
Con respecto a la medicación existen aquellos remedios que
son de administración por vía oral o inyectables, con diferentes mecanismos de
acción, que tienen por función mejorar la insulinorresistencia, promoviendo la
secreción de insulina, aumentando la eliminación urinaria de glucosa, entre
otros. Para pacientes con déficit de insulina existen numerosos tipos de
insulina que permiten personalizar el tratamiento.
Según el tipo de diabetes y la evolución de la misma será el
médico tratante quien determinará cuál es el mejor tratamiento para cada
individuo. Aquellos pacientes con diabetes tipo 1 siempre requerirán insulina,
mientras que los pacientes con diabetes tipo 2 pueden tener adecuado control
solo con medicación por vía oral o pueden requerir insulina durante la
evolución de la enfermedad.
Fuente: Diario La Nación - Ver más sobre Diabetes