En diálogo con Infobae el secretario de Salud de la Nación
no esquivó ningún tema y se explayó sobre la reducción de la mortalidad materna
en la Argentina: “De 2016 a 2017 hubo una importante reducción de la mortalidad
materna en nuestro país. Pasamos de 3.4 por 10.000 a 2.9”.
Si hay algo que caracteriza al secretario de salud de la
Nación Adolfo Rubinstein es que no le saca el cuerpo a los temas, en una cartera
en la que las noticias no siempre son
buenas. Como buen sanitarista que es analiza los contextos y los escenarios de
la salud en todos sus planos local-regional-global y se adentra en la batalla
de un país como la Argentina, que aún en materia de salud, y de Norte a Sur,
tiene materias pendientes.
Rubinstein precisó a Infobae que el debate del año pasado
"sobre la interrupción voluntaria del embarazo generó una mayor
concientización y sensibilización de toda la sociedad", ya que "debió
haber sido una de las primeras veces en la historia donde un tema de la salud
pública fue central".
El médico también sostuvo que "el sobrepeso y la
obesidad infantil son los principales problemas de salud pública que vamos a
enfrentar los argentinos en las próximas décadas". Y se refirió a que
"el sistema de salud tiene un rol fundamental en mitigar el impacto que
las diferencias económicas tienen sobre las diferencias sanitarias".
-¿De qué se trata la nueva política de medicamentos
oncológicos?
-Es una política para la compra de medicamentos de alto
precio. El año pasado emprendimos una política que viene siendo bastante
exitosa que es la compra conjunta o consolidada. Tuvimos la primera experiencia
con la compra del factor 8 para el tratamiento de la hemofilia que es una droga
extremadamente costosa.
Para la compra nos juntamos el Ministerio de Salud junto con
PAMI, con algunas obras sociales, con Incluir Salud, el seguro de discapacidad,
con la obra social de las Fuerzas Armadas, con la de la Ciudad de Buenos Aires,
con lo que se logró agregar demanda. El poder de compra naturalmente aumenta
mucho, porque así los actores públicos lograríamos tener probablemente más de
un 80 por ciento del mercado farmacéutico. Logramos, en esta primera
experiencia un ahorro de más de 300 millones de precios no solamente de ahorro
sino expandiendo la cobertura de más tratamientos de pacientes con cáncer.
-¿Qué pasa con la entrega de estos medicamentos? Porque
desde algunas provincias dijeron que no llegaban…
-En el caso de los medicamentos oncológicos que compra el
Ministerio de Salud a la Secretaría de gobierno de Salud, lo que cubrimos son
las brechas que hay en las provincias. Cuando en algunos casos no pueden
entregar los medicamentos nosotros salimos a suplir esa brecha para que no
queden pacientes sin atención.
-¿Y en cuanto a los pacientes sin cobertura médica?
-En el caso de pacientes sin cobertura que necesitaban
medicamentos especiales hubo algunas demoras que se dieron en febrero pasado, y
que afortunadamente están solucionadas, y que tuvieron mucho que ver con la
rémora del impacto a la devaluación. Muchas veces aumentan los precios porque
son medicamentos importados y esto hace que las droguerías a veces no
convaliden los precios que nosotros fijamos, entonces eso retarda un poco.
Afortunadamente la situación ya está normalizada.
-Estamos en plena época de la vacuna antigripal, ¿qué está
pasando con la distribución?, ¿a quién le corresponde?
-La semana pasada comenzó la distribución a todas las
provincias y el lunes 15 de abril lanzamos oficialmente la campaña antigripal.
El atraso fue de una semana. Con respecto a los años previos no hay diferencia.
Está destinada a adultos mayores, a quienes padecen enfermedades crónicas, para
los chiquitos menores de dos años, para las embarazadas. Hay varios grupos de
riesgo.
-¿Cuántas vacunas se entregan?
-Para toda la población de riesgo -entre adultos y
pediátricas- estamos aproximadamente entre siete y ocho millones de dosis.
-¿Es obligatoria?
-Para estos grupos es una recomendación claramente basada en
la evidencia de que la vacunación produce una reducción de las complicaciones
respiratorias.
-¿Qué está pasando con la instrumentación de la Ley de
Educación Sexual Integral?
-Hoy existe el ENIA, Plan Nacional de Prevención del
Embarazo No Intencional en la Adolescencia, que está coordinado por el
Ministerio de Desarrollo Social, y en el cual Salud y Educación tienen un rol
fundamental, cada uno desde sus propias perspectivas. En nuestro caso tiene que
ver con la entrega de anticonceptivos, con la implementación de los protocolos
de prevención del abuso sexual y protocolos de interrupción legal del embarazo.
-¿Y en torno a la Ley de Educación Sexual Integral (ESI)?
-Estamos trabajando junto a Educación con la aplicación de
la Ley de Educación Sexual Integral en las escuelas. Si bien la responsabilidad
primaria les cabe a las autoridades de educación y a la comunidad docente,
nosotros estamos colaborando.
-Sí, porque las consecuencias de su no aplicación recaen
también en Salud
-Obvio. Estamos trabajando mucho en todo lo que tiene que
ver con Consejerías en los mismos colegios, sobre todo en la población
adolescente, que es donde mayor impacta el embarazo no intencional. Más del 70
por ciento de los embarazos adolescentes es no intencional.
-Es muy alto
-Sí, es muy alto. Y hay que discriminar los embarazos
adolescentes de las chicas de más de 15 años de las de menos de 15. Las
causales son distintas, donde el abuso sexual y las violaciones, muchas veces
intrafamiliares, son mucho más difíciles. Los casos resonantes de los últimos
meses en algunas provincias dan cuenta de esto. Ahí también hay que trabajar
muy fuerte.
-¿Cómo funciona la entrega de anticonceptivos? ¿Hay
resistencia por parte de algunas provincias?
-En algunas provincias es así. Creo que la situación está
mejorando. El debate del año pasado sobre la interrupción voluntaria del
embarazo generó una mayor concientización y sensibilización de la sociedad
respecto a la educación sexual, la entrega de anticonceptivos y la prevención
del embarazo no intencional. Garantizamos no solo la entrega sino que llegue
adonde tiene que llegar. Particularmente de los anticonceptivos – implantes de
larga duración- llamados chips que duran
tres años y que en general son un método muy efectivo y aceptado por las
adolescentes y por las mujeres en general.
-¿Cuál es la posición de la secretaría de Salud con respecto
a la interrupción voluntaria del embarazo?
-Tuve la oportunidad de exponer desde donde íbamos a
trabajar en el Ministerio. De algún modo quería ser la voz de la Salud pública
sin dar una opinión personal porque no es relevante respecto a la interrupción
voluntaria del embarazo o la legalización. Sí, hablar sobre las consecuencias e
implicancias del aborto clandestino, las cifras en nuestro país, qué está
pasando. Este debate enriqueció a la democracia y tuvo una altísima repercusión
social porque fue parte de la agenda social durante muchos meses. Debió haber
sido una de las primeras veces en la historia donde un tema de la salud pública
fue central.
-Al suceder en la clandestinidad, ¿cómo es el acceso a la
información y la elaboración de estadísticas oficiales en torno a los abortos
que se realizan?
-Algunas tenemos, la que no tenemos es el número de
interrupción, el número de abortos. Sí existen métodos estimativos que se
pueden utilizar, basados en las muertes o las internaciones.
-Cuando llegan al hospital recién se puede saber.
-Exacto. Y el 90 por ciento de las interrupciones del
embarazo son farmacológicos y muchas, la mayoría, no llegan al hospital.
-Por eso es muy difícil tener el dato puntual.
-Pero uno puede hacer estimaciones. Más allá de eso, no es
bajo el número. Había un promedio entre 40 y 50 mil internaciones anuales solo
en el sector público y nuestras estimaciones daban cuenta de aproximadamente 70
mil internaciones en Argentina con complicaciones. Sin hablar de las muertes.
Igual, por suerte, incluso este año las estadísticas que hemos publicado están
disminuyendo.
-¿Se refiere a las del 2019?
-Del 2017. A mediados de año cerraremos la de 2018. Pero de
2016 a 2017 hubo una importante reducción de la mortalidad materna en nuestro
país, pasamos de 3.4 por 10.000 a 2.9, lo cual es una importante reducción, y
la causa de reducción más importante fue las muertes por aborto.
-¿Piensa que es un tema que atravesará la campaña electoral?
-Pienso que sí, que va a salir, de hecho está saliendo. No
sé si va a tratar en el Congreso este año. Pero hoy ya está en agenda.
Seguramente si no es este año se va a discutir el año que viene.
-¿Qué balance de gestión hace, qué rescataría y qué le queda
pendiente?
-Mi gestión termina a fin de año después es un interrogante.
Quisiera dejar sentados ciertos hitos basados en tres ejes de trabajo. Uno es
el de la expansión de la cobertura universal de salud. En Argentina existe lo
que se llama cobertura nominal, el 100 por ciento de los argentinos o
residentes tenemos derecho a recibir atención en cualquier establecimiento
público. No necesariamente garantiza que se brinde con calidad, efectividad y
equidad. Nuestra obligación es empezar a cerrar esas brechas que todavía
existen entre provincias ricas y pobres respecto a la mortalidad infantil y
materna, cáncer, problemas cardiovasculares.
-¿Y lo que queda pendiente siente que no va a llegar?
– Soy optimista. El segundo eje tiene que ver mejorar el
acceso a los medicamentos y a las nuevas tecnologías, por un lado a través del
mejoramiento de la oferta. Esto tiene que ver con los procesos de compra
conjunta o consolidada de los actores públicos, y por el otro lado con la
creación de la Agencia Nacional de Evaluación de Tecnologías.
-Y el tercer eje de trabajo…
–El tercer eje tiene que ver con el control de la prevención
de enfermedades crónicas que hoy son las que dan cuenta de más del 70 por
ciento de las muertes en nuestro país, por ejemplo el cáncer, o la enfermedad
cardiovascular, o la diabetes o la enfermedad pulmonar crónica. Pero
básicamente focalizada en esta estrategia intersectorial de prevención del
sobrepeso y la obesidad infantil, que es el principal problema de salud pública
que vamos a enfrentar los argentinos en las próximas décadas.
-¿Por qué ocurre la autorización continua del aumento para
las prepagas?
-En realidad los aumentos son iguales o menores que las
paritarias o que los aumentos de los costos. Todos los costos de las
prestaciones médicas están compuestas por diferentes componentes de los cuales
hay dos importantes, uno es la inflación en todo. El segundo es la inflación en
salud, que está por arriba de la inflación en general porque habitualmente
tiene que absorber los costos incrementales de las nuevas tecnologías. Y la
innovación tecnológica que es tan positiva e importante, muchas veces genera
desafíos a los sistemas de salud.
-¿Cómo se controla la prestación del servicio de las
prepagas?
-Es muy variable, como lo es entre las obras sociales. Hoy
todas las prepagas tienen obligación de cumplir con el Programa Médico
Obligatorio (PMO). De los 45 millones más o menos que somos hoy, hay seis
millones que tienen prepaga, de los cuales cuatro millones desregulan de la
seguridad social. O sea, menos de dos millones tienen afiliación voluntaria,
pagan de su propio bolsillo. Si lo ves en lo que representan en cuanto a la
cobertura global es muy baja. Es muy importante en centros urbanos grandes, por
eso uno está a veces contaminado con las prepagas, y en realidad representan
una parte muy pequeña del mercado de la salud.
-Año electoral, ¿cómo se imagina la campaña en la búsqueda
de la reelección del presidente Macri?
-Yo soy muy optimista. Hemos tenido un shock terrible por
muchísimas circunstancias que repercutieron de manera muy importante en la
macroeconomía. Y hoy estamos viviendo el aterrizaje de todo lo que fue ese
desbarajuste macroeconómico a la realidad cotidiana que tiene que ver con la
inflación, con el aumento de la pobreza…
-Lo cual también impacta en la salud de las personas
-Si hay algo que tiene el sistema de salud es que es un
instrumento poderosísimo para mitigar el impacto de la crisis económica sobre
la salud, porque la pobreza genera más enfermedad pero la enfermedad también
perpetúa la pobreza. El sistema de salud tiene un rol fundamental en mitigar el
impacto que esas diferencias económicas tienen sobre las diferencias
sanitarias.
-¿Cómo analiza entonces el contexto?
-Soy un convencido de que toda la gente va a votar por un
cambio de modelo para ver cómo salimos adelante. Y como dice el presidente,
cómo dejamos de utilizar los permanentes atajos, que donde ganamos un poco de
tiempo hoy y sacrificamos el futuro. Estamos ansiando un modelo de país más
serio, más justo y más responsable. Este gobierno va a ser reelecto porque se
van a privilegiar los valores.
-Si la economía no acompaña, una de las mayores
preocupaciones de la gente es el trabajo
-La inflación, el desempleo, la pobreza. Por supuesto. Nadie
creo que pueda decir que eso no es tan importante.
Fuente: Diario Infobae - Ver más sobre Salud Sexual