El secretario de Gobierno de Salud de la Nación presentó los
avances y desafíos de las políticas públicas para el control y disminución del
consumo de tabaco durante una jornada ante expertos internacionales,
representantes del poder legislativo y miembros de la sociedad civil. El 31 de mayo fue el Día Mundial Sin Tabaco.
En el marco del Día Mundial Sin Tabaco, que se celebró el pasado viernes, la Secretaría de Gobierno de Salud realizó el jueves 30 una jornada con
decisores políticos de distintos organismos del poder ejecutivo, representantes
del poder legislativo y judicial, referentes de la sociedad civil, académicos y
expertos internacionales con el objetivo de debatir y construir consensos para
fortalecer las políticas fiscales en materia de control de tabaco desde una
perspectiva de protección de derecho a la salud. La Dra.
“En los últimos tres años se han tomado medidas fiscales muy
proactivas para reducir el impacto del tabaquismo. Las medidas fiscales son las
más costo- efectivas para reducir el consumo de tabaco y sus consecuencias”,
destacó el secretario de Gobierno de Salud Adolfo Rubinstein al encabezar el
acto en la jefatura de Gabinete de Ministros, y enfatizó que “el tabaquismo es
la primera causa individual de muerte cardiovascular, por cáncer y de la
mortalidad en general”.
El funcionario dijo que “sabemos de las estrategias globales
que se han implementado en los últimos años desde la Declaración del Convenio
Marco para el Control del Tabaquismo y la adherencia que ha tenido en todo los
países del mundo y entre los cuales lamentablemente aún no estamos incluidos en
cuanto a la ratificación parlamentaria”, y destacó que “eso no quita que
sigamos bregando para lograrlo y para llevar a cabo el resto de las acciones
que den cuenta de la reducción del tabaquismo en Argentina”.
Rubinstein remarcó que “desde las primeras encuestas
poblacionales realizadas en 2005 hasta acá, hemos visto una reducción del
tabaquismo en buena medida gracias a las políticas públicas que se han llevado
a cabo” y enumeró “desde los ambientes libres de humo, las políticas de
restricción de publicidad y patrocinio, las políticas de advertencia y la
sensibilización general, hicieron que en muchos de los distritos donde se
implementaron medida antitabáquicas se ha contribuido sensiblemente a la
reducción del tabaquismo sin que esto implique no seguir liderando las
prevalencias en la región. Todavía el tabaquismo en la Argentina sigue siendo
muy alto”, reconoció.
El impacto de las medidas fiscales
En los últimos años hubo importantes avances en materia
fiscal de los productos de tabaco en Argentina. En 2016, a través del Decreto
626 se incrementó la alícuota de impuestos internos a los cigarrillos que pasó
de 60% al 75%. Esta reforma tuvo un impacto sanitario significativo, dado que
aumentó el precio de los productos en un 51% y generó una significativa
reducción de las ventas de cigarrillos en un 10% y un aumento de la recaudación
en 38,6% al año de implementada la reforma.
En tanto, en 2017, se aprobó una nueva reforma a través del
Congreso de la Nación, que estableció la alícuota de impuestos internos en el
70%, aumentó las alícuotas de impuestos internos a otros productos de tabaco
como tabaco para armar, y puso en marcha un impuesto mínimo de 28 pesos
actualizable trimestralmente por inflación.
Sin embargo, si la primera reforma tuvo efectos de corto
plazo debido a que las ventas se recuperaron paulatinamente en virtud del
aumento de la asequibilidad de los productos y por la sustitución por marcas
más baratas y tabaco para armar, la segunda no alcanzó el impacto sanitario
buscado por la oposición de las empresas tabacaleras.
En ese sentido, la directora nacional de Promoción de la
Salud y Control de Enfermedades No Transmisibles, Veronica Schoj, analizó que
“a diferencia del efecto observado tras el decreto de 2016, la reforma fiscal
de 2017, no está cumpliendo con su objetivo sanitario ni recaudatorio, debido a
medidas cautelares interpuestas por tabacaleras que no están pagando el
impuesto mínimo sumado al descenso de la alícuota de impuestos internos de 75 a
70”.
Schoj explicó que “este escenario llevó a que las ventas de
productos cayeran de manera muy modesta el último año –solo un 3%–, que se
ampliara la sustitución por marcas y productos más baratos y generó una caída
de la recaudación real de un 19% en el último año, equivalente a 12.600
millones de pesos de pérdida de recaudación”.
Articulación para reducir el tabaquismo
Para revertir esta situación, y en colaboración con AFIP, la
secretaría de Gobierno de Salud viene apoyando la estrategia judicial para
responder a estas medidas cautelares y dar una discusión de fondo que contemple
la perspectiva de protección de la salud pública en las políticas fiscales de
tabaco.
Con el objetivo de evaluar el grado de acuerdo de la
población con el aumento de los impuestos de tabaco, durante 2018 la Secretaría
de Gobierno de Salud realizó una Encuesta de Vigilancia Telefónica (VIGITEL) a
4000 individuos de 18 años y más, residentes en hogares con teléfono fijo, de
todo el país que arrojó que 7 de cada 10 entrevistados estuvo de acuerdo o muy
de acuerdo con el aumento de los impuestos al tabaco, lo cual corrobora el alto
apoyo de la comunidad a medidas de esta naturaleza que desincentivan el consumo
de tabaco y protegen la salud.
En ese aspecto, el Coordinador del Programa Nacional de
Control de Tabaco, Ignacio Drake, remarcó que “para que las políticas fiscales
de control de tabaco sean exitosas es fundamental trabajar intersectorialmente,
fortaleciendo la coherencia política entre los tres poderes de la Nación y
garantizar que la perspectiva de la protección del derecho a la salud esté
presente en el diseño, implementación y evaluación de la política fiscal”.
Impacto del tabaquismo en la salud
El consumo de productos de tabaco causa más de 44 mil
muertes anuales evitables en el país. Por eso desde hace más de 10 años, el
Programa Nacional de Control de Tabaco viene desarrollando distintas
estrategias centradas en los lineamientos de la Ley Nacional 26.687 de control
de tabaco.
Los logros en este sentido se ven reflejados en la 4°
Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, donde se observa que el consumo de
productos de tabaco se redujo en nuestro país del 29,7% en 2005 al 22,2 % en
2018.
A pesar de esta significativa reducción, el porcentaje de
fumadores en la Argentina sigue siendo uno de los más altos de la región. La
presión que ejerce el tabaquismo sobre el financiamiento del sistema de salud
es alarmante. El costo directo de la atención médica de las enfermedades
provocadas por el tabaco (cardiovasculares, cerebrovasculares, cáncer y
enfermedades respiratorias) es alrededor del 9% del gasto total en salud, sin
contar los costos de discapacidad y pérdida de productividad laboral.
Fuente: Secretaría de Gobierno de Salud de la Nación - Ver más sobre Tabaquismo