El consumo del cigarrillo electrónico entre adolescentes y
adultos jóvenes no deja de crecer en la Argentina, ni en el resto del mundo,
aunque paradójicamente baja la cifra de adicción al tabaco. Hay consenso entre
las profesionales y sociedades científicas en alertar sobre la prohibición de
su consumo masivo por los dramáticos efectos tempranos en la salud y el “pico
de nicotina” que genera el vapeo en un cerebro aún en desarrollo. Qué dice la
industria
Es difícil desarmar la paradoja actual alrededor del
cigarrillo y sobre todo de la lucha antitabáquica en la Argentina, que se puede
extrapolar a cualquier país del globo: si bien cada vez menos argentinos fuman,
bajó la edad de inicio en el consumo de tabaco. Y además, el cigarrillo
electrónico o E-Cig aparece como una tendencia cada vez más frecuente entre
adolescentes y adultos jóvenes.
El consumo de tabaco es la principal causa evitable de
enfermedad y muerte en el mundo. Según la OMS, cada año mata a más de 7
millones de personas, de las que más de 6 millones son consumidoras del
producto y alrededor de 890.000 son no fumadoras, pero expuestas al humo de
tabaco ajeno.
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Las últimas noticias
que dejó la 4ta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR 2018) también
estuvieron teñidas por el clarosocuro: por un lado, la prevalencia del consumo
de tabaco continúa su tendencia descendente desde 2005, evidenciándose una
reducción del 25%.
Sin embargo, cuando los indicadores parecían encaminarse,
apareció el cigarrillo electrónico y también es necesario resaltar que la
prevalencia de consumo de tabaco y la morbimortalidad atribuible continúan
siendo de las más elevadas de la región.
El encantamiento del E- Cig
El cigarrillo electrónico o E-cig, consta de un recipiente
en forma de cigarrillo o similar, con una batería interior para generar calor y
una carga con una solución líquida que al calentarse produce un vapor que
vehiculiza diferentes sustancias para ser inhaladas (acción de vapear). La
solución líquida está compuesta por nicotina, saborizantes y otros productos
químicos, que al calentarse no solo generan aerosoles de nicotina sino otros
productos químicos que resultan tóxicos (carcinógenos, según los especialistas)
para la salud.
La complejidad del E-Cig aparece cuando los especialistas
advierten que lo que se denomina el "vapeo o vapping" (la
"pitada electrónica") genera una adicción diferente en los
adolescentes, no solo porque su cerebro aún está en desarrollo , sino también
porque estos dispositivos son capaces de liberar la nicotina mucho más
rápidamente, logrando un pico precoz de nicotina en el organismo.
En Argentina la venta de los E-Cig y sus accesorios está
prohibida por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y
Tecnología Médica (ANMAT) desde 2011, y dicha prohibición fue confirmada en
2016. Pero igual la población puede acceder a comprarlo en Internet o en el
exterior. Mientras en Estados Unidos la Food and Drugs Administration (FDA)
impulsa una firme campaña para limitar la promoción y la venta de estos
productos a los menores.
Para la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR)
la utilización de dispositivos que facilitan la inhalación de sustancias cuya
seguridad no ha sido comprobada científicamente -como los E-Cig- complican los
mensajes de la lucha antitabáquica, "las sociedades científicas
comprometidas con una respiración sana, alertamos a la población general que evite
la utilización de cualquier tipo de dispositivo que le facilite la inhalación
de sustancias extrañas cuya seguridad no haya sido comprobada
científicamente".
Rosa Estevan (MN 71.502), coordinadora de la sección
Tabaquismo y Epidemiología de la AAMR apuntó, "la salud respiratoria
demanda respirar aire puro; por eso el consumo a través de este tipo de
dispositivos fue evaluado por primera vez en la Argentina (ENFR 2018),
alcanzando una prevalencia de 1,1%, la cual es significativamente más baja que
la que se observa en otros países del mundo, pero va en aumento. Es necesario
alertar a la población sobre el riesgo de estas nuevas formas de fumar, del
atractivo que representan para los jóvenes con sus sabores similares a
golosinas y diseño novedoso, iniciándolos en esta adicción".
Mirada científica
En diálogo con Infobae, el doctor Ignacio Gutiérrez Magaldi,
médico clínico y presidente de la Sociedad de Medicina Interna de Córdoba
puntualizó las consecuencias sobre la salud del cigarrillo electrónico,
"es un dispositivo que simula a los cigarrillos convencionales, que
permite inhalar nicotina y otras sustancias, sin combustión de tabaco. Su
conocimiento por parte de la población, así como su comercialización y consumo
viene en constante aumento. Su utilización se ha asociado a neumonía lipoidea e
irritación de la vía aérea superior e inferior, y toxicidad por nicotina. Y
presenta sustancias cancerígenas como nitrosaminas, formaldeído y metales como
el níquel, cromo y plomo".
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El líquido del cartucho está compuesto por sustancias tales
como agua, propilenglicol, glicerina, nicotina y aditivos con diferentes
sabores (tabaco, menta y chocolate). El propilenglicol constituye la mayor
parte del líquido y es el responsable de que el vapor sea visible. Al respecto
el médico Gutiérrez Magaldi precisó a Infobae, "cuando se vaporiza el
propilenglicol genera óxido de etileno; respirar bajos niveles de este gas
durante un tiempo prolongado, puede producir irritación ocular, de la piel, de
las vías respiratorias, cefalea y trastornos de la memoria".
"En estudios sobre trabajadores expuestos al óxido de
etileno se ha observado un aumento del índice de casos de leucemia, cáncer de
estómago, cáncer de páncreas, y enfermedad de Hodgkin. No existen hasta el
momento estudios que demuestren con poder estadístico y buena metodología, que
este producto sea eficaz para dejar de fumar".
Recientemente un informe de la organización dedicada a la
prevención de sustancias de abuso FCD, con apoyo de la Fundación Hazelden Betty
Ford, advirtió sobre los riesgos de adicción para los adolescentes que en
muchos casos no saben que estos cigarrillos electrónicos contienen nicotina y
además sus cerebros están aún en formación.
"La introducción de la nicotina en el cerebro
adolescente puede llevar a una lucha a lo largo de la vida con la adicción a la
nicotina, ya sea introducida a través de los productos tradicionales del tabaco
o por el vapeo", señaló en el reporte la especialista en prevención de los
Estados Unidos, Stacey Wisniewski.
El año pasado, la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP,
por sus siglas en inglés) descubrió que los adolescentes que utilizan
cigarrillos electrónicos son más proclives a consumir marihuana. E identificó
que los adolescentes que consumen nicotina por vapeo son cinco veces más
propensos a consumir también cigarrillos comunes.
"La adicción es progresiva y puede extenderse a otras
sustancias", resaltó Wisniewski, y agregó que esa particularidad es una
razón para que la prevención y una intervención temprana son claves para
impedir que la adicción se desarrolle.
La Fundación Cardiológica Argentina (FCA) también alertó
sobre el nuevo flagelo relacionado con el tabaco: el consumo masivo de
cigarrillos electrónicos por parte de adolescentes y adultos jóvenes. Para la
FCA, el dato que surgió en la EFR 2018, de que el 1,1% de la población
manifestó haber consumido cigarrillo electrónico alguna vez en su vida
significa mucho más que una cifra: por primera vez en Argentina se contempló al
cigarrillo electrónico como un factor de riesgo, al igual que la hipertensión
arterial, el sedentarismo, el tabaco, el sobrepeso, la obesidad, entre otros.
La industria alzó la voz
La industria tabacalera también debió aggionarse a los
tiempos. Con mayorías antitabaco, pero
aún con fieles consumidores de cigarrillos tradicionales, con el E-Cig emergió
una forma de consumo más atractiva.
La industria repite como un latiguillo que los productos
alternativos al cigarrillo -entre los que se encuentra el E-Cig- no están
dirigidos a los no fumadores o a las personas que dejaron de fumar, sino que
buscan ser una mejor opción para los fumadores adultos.
Pero la cuestión del millón -y aún pendiente para las
tabacaleras- es reunir evidencia científica sobre los dispositivos electrónicos
para adultos y consensuar la prohibición
del uso en los adolescentes. En general, las principales tabacaleras del
mundo en busca del respaldo científico citan documentos de entidades públicas,
como la Public Health England (PHE), en el Reino Unido, y continúan reuniendo
información sobre los E-Cig para presentar a la máxima autoridad sanitaria de
los Estados Unidos, la FDA, por sus siglas en inglés, y autorizar así su
comercialización "como productos de riesgo reducido". Actualmente en Estados Unidos rige una Ley
del año 2009 que faculta a la FDA para regular los productos de tabaco,
incluyendo la vigilancia de productos innovadores.
Un reciente y polémico informe de la misma Administración de
Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) confirmó que el IQOS, el
sistema de tabaco calentado eléctricamente, de Philip Morris International, es
"apropiado" para la protección de la salud pública y lo ha autorizado
para la venta en Estados Unidos. La decisión de la FDA es el resultado de la
evaluación integral de la solicitud previa a la comercialización de productos
de tabaco (PMTA), sometida a la Agencia en el año 2017.
En este contexto, en el plano local, más que nunca cobra relevancia lo que señaló
recientemente la Federación Cardiológica Argentina : "Se entiende la
posibilidad de utilización de los cigarrillos electrónicos en los tratamientos
de cesación tabáquica, como ha demostrado el grupo de la University College de
Londres. Pero, combatimos enérgicamente el acceso de los adolescentes y adultos
jóvenes a estos productos como primer contacto con derivados del tabaco".
Fuente: Diario Infobae - Ver más sobre Tabaquismo