En esta oportunidad las jornadas se enfocaron en sobreprecios,
falta de transparencia, el gasto y el precio de los medicamentos; la austeridad
como dilema.
Las 28° Jornadas Internacionales y 29° Jornadas Nacionales
de Economía de la Salud, que se realizaron del 26 al 28 de junio en la Universidad
ISALUD, dejaron varios debates planteados y distintos criterios para evaluar
los avances y retrocesos que implican alcanzar acceso y cobertura universal de
la salud a servicios integrales, adecuados, oportunos y de calidad como
sugieren la OPS y la OMS. Ambos objetivos constituyen el fundamento de un
sistema de salud equitativo que ambas jornadas apuntaron a esclarecer tanto
desde el campo académico como desde la experiencia en la gestión.
En la mesa de
apertura sobre Evaluación de Tecnologías ¿qué estamos haciendo y qué deberíamos
hacer?, Santiago Hasdeu, coordinador de la Red Argentina Pública de Evaluación
de Tecnologías Sanitarias (RedArets), destacó que si bien la Argentina en los
últimos 10 años ha planteado distintos modelos organizacionales para realizar
las evaluaciones tecnológicas en salud, carecen en el ámbito público de
financiamiento centralizado y sufren las oscilaciones en el apoyo de cada uno
de sus nodos: no ha consolidado del todo la estandarización de los procesos y
cuenta con limitaciones para establecer su agenda.
Esteban Lifschitz, del
Instituto de Medicina para la Seguridad Social y Evaluación Tecnológica (Imsset),
apuntó que el 30% del gasto sanita-rio tiene que ver con el denominado gasto de
desperdicio, aquel que se termina naturalizando por las acciones de
sobreprecios, sobreuso y falta de transparencia en las operaciones que impactan
fuertemente en las intervenciones costo-efectivas. "Este es un tema que
debe estar en el centro del debate porque tiene que ver con la
desinversión", aseguró.
Al referirse a las nuevas tecnologías, Maximiliano
Derecho, de la Superintendencia de Servicios de Salud, advirtió sobre las
distorsiones que se generan en el mercado cuando la comercialización de
medicamentos no se da mediante un registro sino que se busca colocar el
producto (incluso en forma previa a tener el registro). "Si un producto
está registrado y comercializándose en países de alta vigilancia sanitaria, los
requisitos para registrarlos son menores. Esto genera una simplificación, pero
también un problema, dado que no hay una política de precios que permita conseguir
a priori el mejor valor a nivel mundial".
Mónica del Cerro, jefa del área de salud del Defensor del
Pueblo de la Nación, dijo: "Cuando hablamos del derecho a la salud hoy
debemos hacerlo en un contexto en el que las nuevas tecnologías atraviesan a la
población, con la aparición de nuevas enfermedades en paralelo con aquellas que
se trasladan con las migraciones y desde una perspectiva de género que permita
alcanzar un derecho más inclusivo y transversal". Según el Observatorio de
la Deuda Social de la UCA, en 2017 los pobres estructurales en el país eran del
16,7% de la población y en 2018 ya ascendía a 18,6%, mientras que los no
estructurales subieron del 9,9% al 12,7 por ciento.
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"Cuando hablamos
del derecho a la salud debemos hacerlo desde un contexto donde las nuevas
tecnologías atraviesan a la población y desde una perspectiva de género que
permita alcanzar un derecho más inclusivo y transversal", dijo Mónica del
Cerro, de la Defensoría del Pueblo”
En el panel sobre Acceso a medicamentos:
problemáticas y estrategias desde una mirada global, Tomás Pippo Briant, de la
OPS, sostuvo que el Banco Mundial evalúa los balances que determinan que al
menos la mitad de la población mundial sigue sin tener acceso básico a los
servicios de salud casi 100 millones de personas todavía se ven afectados cada
año por la pobreza extrema y deben pagar para cuidar su propia salud.
"Los pagos directos en promedio representan cerca de un 32% del gasto
sanitario de los países y el de medicamentos es el principal componente del
gasto de bolsillo en salud, que en muchos países de la región llega hasta el
80% y es el más regresivo porque afecta más a los que menos tienen".
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"Hay informes que
anticipan que para 2023 los nuevos oncológicos van a estar en un promedio por
año de 200.000 dólares por persona. ¿Quién puede cubrir esos
tratamientos?", afirmó Tomás Pippo Briant, de la OPS”
El
coordinador de la Unidad de Medicamentos y Tecnologías Sanitarias de la OPS/OMS
también señaló la falta de una estrategia política en América latina para
consolidar un mercado de medicamentos genéricos y advirtió el ingreso de otros con
precios inaccesibles: "Hay informes que anticipan que en 2023 las nuevas
drogas oncológicas costarán 200.000 dólares promedio por año por persona.
¿Quién puede cubrir esos tratamientos? También hay una presión muy fuerte para
incorporar medicamentos con escasa o nula efectividad clínica. La marca es una
forma de generar competencia monopolística y de diferenciar productos para
mantener precios altos". Desde la mirada de una organización sin fines de
lucro, Felipe Carvalho, de Médicos Sin Fronteras (MSF), hizo hincapié en las
tres batallas que se plantean para combatir el acceso a la salud: tratamiento
masivo versus tratamiento exclusivo; ciencia abierta versus ciencia financiada,
y dignidad versus indiferencia (esta última enfocada en principios). En 2018 MSF
desarrolló más 831 proyectos en 73 países: “La campaña de acceso a los medicamentos
es parte de la organización y buscamos soluciones que sean sistémicas y no
paliativos para que esas crisis no se repitan, pero eso se logra con el
activismo de los pacientes y las poblaciones afectadas por las enfermedades al
frente de esos cambios".
Sobre la primera batalla (tratamientos masivos o
exclusivos), advirtió de la aparición de una serie de innovaciones disruptivas,
pequeñas empresas con apoyo gubernamental que hacen investigaciones en biología
sintética y terapias genéticas. "Con el modelo actual son cooptadas por
las grandes empresas que terminan estableciendo los precios", advirtió.
Para hablar de dignidad o indiferencia dio el ejemplo de la enfermedad
ocasionada por el virus del Ebola, crisis que fue ignorada hasta que llegó a
los países centrales: "Estas situaciones -destacó- nos impulsan a pensar
cambios en la manera de cómo miramos las epidemias y cómo se desarrollan los
medicamentos porque ofrecer tratamientos médicos no es sólo una tarea técnica,
sino una forma de llevar dignidad a la gente que tiene que estar reflejada en
nuestras políticas públicas".
Mesa Redonda: "La peor devaluación no es la de la
moneda, es la nuestra como sociedad
"Si las nuevas tecnologías son la tormenta perfecta,
pretender lograr los resultados de los países del primer mundo con nuestros
recursos sería la utopía perfecta", señaló Martín Sabignoso, del Banco
Interamericano de Desarrollo (BID), al abrir el diálogo con Arnaldo Medina,
vicerrector de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), en la mesa
redonda coordinada por el rector honorario de la Universidad ISALUD, Ginés
González García. Aprender de sus buenas prácticas y de sus desarrollos técnicos
para adaptarlos a una realidad distinta, tener una visión sistémica para
resolver los problemas y propiciar el armado de una doble agenda que trabaje
sobre las circunstancias y las innovaciones del sistema, son algunos de los
desafíos que se plantearon en el debate para alcanzar los objetivos en salud
del nuevo milenio.
Ginés González García: -¿Es posible tener una salud de primer
mundo con los recursos disponibles?
Martín Sabignoso: -Si uno revisa los gastos
en salud de los países europeos son significativamente superiores al de los
países de nuestra región; son países más ricos que al asignar más recursos
porcentuales también tienen un gasto per cápita superior al nuestro. De todos
modos, muchos países europeos están preocupados y ocupados por esta presión que
se vive con las nuevas tecnologías, un proceso ineludible de transformación de
su sistema de salud semejante a la situación experimentada después de la
Segunda Guerra Mundial. Para cubrir las necesidades crecientes, no hace falta
irse a Europa, Uruguay ha integrado recursos provenientes de la Seguridad
Social y de Rentas Generales para tratar de tener mayor capacidad distributiva
y mayor equidad.
Arnaldo Medina: -Hay algunas claves para considerar que a mí
me gusta llamarlas las variables subjetivas de los sistemas de salud y que van
más allá de la simple gestión. Tienen que ver con los modelos de atención y los
sistemas de cuidados. No podemos dejar de soslayar la importancia de la
descentralización y que en nuestro país ha estado marcada en buscar equilibrios
fiscales más que a lograr ese ideal institucionalista que es llegar al lugar
más cercano donde está la oferta y la demanda de servicios, con la mejor
eficiencia técnica. En nuestro país fue todo al revés y yo creo que tenemos
mucho para aprender de los países centrales que tienen políticas regulatorias
muy fuertes, entre ellas, en la utilización de genéricos. Nosotros iniciamos
una experiencia pero se la discontinuó y hoy tenemos mucho menos del 10% de
utilización de los genéricos cuando en los países centrales llega hasta un 30%.
GGG: -¿Cuál es la clave de estos modelos exitosos?
MS: -Estos países han tenido
una visión sistémica, es decir, las innovaciones que desarrollaron no fueron
aisladas sino que trataron de estar conectadas para formar el sistema de salud.
Hay una diferencia entre innovar y transformar porque cuando hablan de
priorizar no están pensando solamente en evaluar las tecnologías sanitarias o
en explicitar coberturas, sino también en que esas buenas iniciativas formen
parte de una política más amplia para mejorar la eficiencia, y trabajan en la
regulación de precios, creando equipos de salud que estén mejor formados y
motivados, tratan de crear los incentivos adecuados para lograr los objetivos.
Una visión sistémica es también tener confianza en el financiamiento público y
dejar de Lado algunas falsas dicotomías como por ejemplo si es un derecho o una
prioridad, porque priorizar bien nos ayuda a consagrar un mejor derecho a la
salud.
AM: -Los países centrales en la Unión Europea tiene aproximadamente 3,4
médicos cada mil habitantes y 7,8 enfermeros; en América latina tenemos 2,4
médicos y 1,3 enfermeras. El que está mejor en médicos es Argentina por encima
de 3 médicos pero muy mal distribuidos, y así tampoco llegamos al promedio de
los países centrales. En cuanto a la disponibilidad de camas nosotros tenemos
un promedio de menos de 100 camas por establecimiento, España tiene 350 camas,
Francia más de 400 camas y estos son aspectos que hacen a la gestión, lo mismo
que la seguridad y los sistemas de información. En un 77% son fondos públicos
los que financian los sistemas centrales y estamos hablando en América latina
de un 53% aproximadamente. En Argentina el presupuesto del ministerio nacional
en 2017 subió un 4,9% pero la inflación fue del 24,8% y en 2018 subió un 17% y la inflación fue del 47,7%.
GGG: -La peor devaluación de nuestro país no es el de la
propia moneda sino la de nosotros mismos como sociedad. La mística que se
necesita para cambiar un sector de servicios como el de la salud está bastante
baja ¿Qué medidas tomarían en lo inmediato?
MS: -Empezaría por armar una doble agenda, una que trabaje
sobre las circunstancias y en mejoras para la gente, pero sin dejar para más
adelante la agenda de la transformación. Tenemos que conciliar ambas agendas,
responder a las necesidades más urgentes, el acceso a los medicamentos, estos
países que analizamos tienen políticas muy agresivas en ese sentido y hace
tiempo que dejaron los copagos flotantes y establecen los copagos fijos. Hay
que trabajar con los sectores más vulnerables, los niños y adolescentes más
afectados por la emergencia económica y tomando como referencia lo del 2001
poner una fuerte inyección de recursos para generar las capacidades que puedan
transformar el sistema de salud. La visión sistémica tiene que ver con esto, de
hacer varias cosas bien al mismo tiempo y que el sistema tenga la mejor
respuesta.
AM: -Los argentinos vivimos un punto de inflexión con la
crisis de 2001, donde el Estado nacional comenzó a tener injerencia en los
servicios de salud, y ahí apareció muy fuerte en el primer nivel de atención el
programa Remediar, los médicos comunitarios y después el SUMAR. Creo que el
origen de los males está en la fragmentación del sistema, pero no podemos hacer
una visión ingenua de que es un problema técnico porque es un problema político
y que tiene intereses enormes. En ese sentido el fortalecimiento en el primer
nivel a través de los equipos multifamiliares al estilo brasileño, es
imprescindible, hay que ver qué pasa con la coparticipación y en la seguridad
social cómo se coordinan incentivos que permitan que todos los argentinos
puedan tener un equipo de salud multifamiliar. Otro aspecto es el de los
medicamentos de alto costo, invertimos mucho allí pero no lo hacemos en
tecnología blanda que es la capacitación, que son inversiones necesarias para
generar un sistema de cuidados distinto.
Fuente: Revista iSalud (Volumen 14, Nro 68, Julio 2019)


