Entre los que se cuidan, domina el uso de protector solar,
pero más de la mitad no lo reaplica y sólo 4 de cada 10 utilizan FPS mayor a
30. Apenas el 6% se cuida también con el horario de exposición y con gorro y
sombra.
“Ya que estás, revisame también los lunares”
Eso quedó reflejado en el balance de la 25a Campaña Nacional
de Prevención de Cáncer de Piel, realizada en noviembre de 2018 -y cuyos
resultados se difunden ahora-, en la que casi 9.000 personas (más del 70%
mujeres) se hicieron chequeos gratuitos en 234 centros médicos de todo el país,
un 20% más que en 2017 . El porcentaje de participantes que se protege del sol
se incrementó 8 puntos en los últimos 5 años. Sin embargo, un 17,7% admitió no
hacerlo nunca y sólo el 23% a diario, un 41% a veces y el 18,3% en ocasiones
especiales.
Desde la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) aclaran
que los resultados contienen sesgos porque surgen de una campaña de prevención
y no de una encuesta sobre una muestra representativa.
Andrés Politi, integrante del comité organizador, sostiene
que las cifras ofrecen un “pantallazo” y que su validez radica en que se
comparan poblaciones similares año a año. Esa población está conformada por
personas que se acercan voluntariamente durante la semana de la campaña a los
centros de atención para chequear su piel (la recolección de datos de la última
edición acaba de finalizar). “El que no va a controlarse debe protegerse mucho
menos. Si tomáramos a la población general, los números serían deprimentes”,
analiza en diálogo con Clarín.
Pero que haya mayor conciencia y que las personas se
protejan más no quiere decir que lo hagan del todo bien. Cuando a los
participantes se les preguntó sobre el modo en que lo hacen, sólo el 6,2% dijo
cumplir con las tres formas (protector solar, ropa y gorro/sombra, y respetando
el horario de no exposición). El 29% con dos de ellas y el 65% sólo con una. En
todos los casos, el uso de protector solar pica en punta.
“Somos conscientes de que le estamos pidiendo a la gente que
haga cosas que son difíciles de cumplir”, reconoce el médico. Hecha la
salvedad, lanza una crítica: “Cargamos mucho las tintas sobre los protectores
solares, que es la medida más cara, cuando nosotros hablamos siempre de tres
formas de protección. No hay que llevar todo hacia la crema. Si con el
protector estamos mal, con el resto estamos peor”.
Los resultados arrojan que dos de cada tres utilizan
protector solar. Desde la SAD aconsejan que sea FPS mayor a 30, condición con
la que cumplen apenas 4 de cada 10. Sin embargo, el porcentaje de participantes
que se inclina por ese factor se viene “incrementando progresivamente”, ya que
pasó del 29% en 2014 al 38,4% en 2018.
Politi explica que a partir de FPS 15, la curva de
protección se aplana. Precisa que un protector 15 protege del 93,3% de los
rayos solares, un 30 del 96,7% y un 50 del 98. “Es decir, que de 15 para arriba
es todo lo mismo -simplifica-. ¿Por qué recomendamos a partir de 30? Porque
para que el 15 sea 15 hay que colocarse 2 miligramos por centímetro cuadrado,
que es ponerse 35 ml. cada vez que te ponés. Nadie lo hace. Se supone que
usamos entre 1/4 y 1/3 de lo que habría que utilizar. Entonces decimos 'usen
30' para que reales sean 15.”
Otro déficit arrojado por los resultados de la campaña:
entre quienes usan protector solar, más de la mitad no lo reaplica (55%).
“La renovación cada dos o tres horas es fundamental, porque
si transpiran o entran al agua y vuelven a salir el efecto del protector baja
muchísimo. También influye la cantidad, siempre suele utilizarse menos de lo
recomendado”, señala a Clarín la dermatóloga Ana Tettamanti, también integrante
de la SAD.
Como calcular la aplicación en miligramos resulta imposible,
los médicos traducen la indicación con el término "abundante".

¿Barreras? La principal, el precio. Los productos FPS+30
arrancan en 500 pesos y pueden superar los 1.000, según la marca. “Es un drama
-dice Politi- porque lo que más usamos es lo que más cuesta y es a lo que es
más difícil acceder.”
No hay ningún protector incluido en el listado de precios
cuidados actualizado en septiembre. Tampoco integran el Plan Médico Obligatorio
(PMO), que contempla las prestaciones que deben cubrir obras sociales y
prepagas. Politi, no obstante, apunta que el hecho de que no formen parte de
las coberturas obligatorias es algo que ocurre en la mayoría de los países.
“Una de las excepciones es Australia, pero porque tiene una realidad muy
particular, es el primer país en muertes por cáncer de piel. Allá un litro de
protector cuesta 10 dólares”.
Sobre la evidencia que sustenta su eficacia en la prevención
del cáncer de piel dice que no hay lugar a controversias. “De 10 años a esta
parte, está estadísticamente probada la disminución de melanoma, carcinoma
espinocelular, queratosis solares y fotoenvejecimiento por el uso de
protectores solares en forma cotidiana, con FPS mayor a 15. El tema es que el
15 se utiliza en poca cantidad, por eso recomendamos 30”. Y añade: “La
discusión de que esté incluido o no en el PMO excede las cuestiones médicas,
ahí entran cuestiones presupuestarias vinculadas a que hay administrar un
recurso escaso”, contempla.
Ana Tettamanti, que también es docente de la cátedra de
dermatología de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de La Plata,
llama la atención sobre otros puntos débiles de la protección. “Hay muchas
personas que cuidan únicamente el rostro, para evitar el envejecimiento, pero
hay zonas que descuidan. En los varones hay muchos tumores que se ven en las
orejas, en el cuero cabelludo, sobre todo en aquellos que tienen alopecía. No
usan gorro, no están acostumbrados a ponerse protector. Son áreas que quedan
desprotegidas y es donde después más tumores vemos”, dice y agrega que el melanoma
-el tipo de cáncer de piel más agresivo- es más frecuente en las piernas de las
mujeres y en la espalda de los varones.
A casi 2.000 personas (el 22% de los participantes) que se
realizaron chequeos durante la campaña de 2018 les encontraron lesiones: 102
compatibles con melanoma.
La médica recuerda también la importancia de usar protector
en los labios (para prevenir el cáncer espinocelular en esa zona), del uso de
anteojos de sol que cuenten con los filtros adecuados, de utilizar ropa clara
(que hace que la luz rebote) y, en lo posible, prendas con protección con protección
UV, sobre todo en los niños.
Laura Szafirstein, integrante de la SAD y de la Academia
Americana de Dermatología destaca que es fundamental la protección, incluso en
días nublados, ya que existe riesgo de quemadura puesto que el 90% de los rayos
UV atraviesan las nubes. "En la arena, el agua y la nieve, la radiación
solar se intensifica por el reflejo propio de esas superficies. La radiación
solar es más intensa en zonas cercanas al Ecuador y el riesgo de quemadura se
incrementa con la altura", concluye.
Fuente: Diario Clarín - Ver más sobre Cáncer