En 2013, los chicos tenían 15% menos de resistencia
cardiovascular que los de la misma edad en 1975.
La revelación es impactante: los millennials o generación Y,
aquellos nacidos entre 1981 y 1996, de 21 a 36 años de edad cuando se hizo el
estudio-, parecen tener peores perspectivas de salud que sus predecesores. Esto
se desprende de una investigación realizada por la Blue Cross Blue Shield
Association (Federación de Organizaciones de Seguros de Salud de Estados Unidos)
sobre un universo de 55 millones de millennials, comparando los datos obtenidos
con los de la generación X, nacidos entre 1965 y 1980, cuando tenían la misma
edad. Tomando en ambos casos el segmento de 34 a 36 años,-los que tenían esa
edad en 2014 y quienes lo hacían en 2017- , el deterioro en los millennials fue
de un 11% en los cuatro grupos de parámetros analizados: salud vinculada al
comportamiento, cardiovascular, endocrina y otras condiciones físicas. Según el
informe, el empeoramiento fue generado por una suba del 21% en las condiciones
cardiovasculares y una del 15% en las endocrinas, incluida la diabetes. Las
cuestiones de salud conductuales (depresión, hiperactividad ) eran responsables
del deterioro en un 40% en las dos generaciones estudiadas. En 8 de los 10
parámetros analizados ( depresión, adicciones a sustancias, hipertensión,
hiperactividad, enfermedad de Crohn- colitis ulcerosa, colesterol alto,
tabaquismo, diabetes tipo II) las tasas de prevalencia fueron mayores entre los
millennials que en la generación anterior.
No es éste el primer informe que da cuenta de una tendencia
que parecería contrariar lo que la lógica y el sentido común indicarían. Un
reciente trabajo de la American Cancer Society, publicado en The Lancet Public
Health, estableció que los cánceres relacionados con la obesidad están
aumentando entre los adultos jóvenes, y a edades cada vez más tempranas. Entre
otras cosas, el estudio analizó 12 cánceres vinculados al exceso de peso, entre
1995 y 2014, y encontró una preocupante tendencia al alza de seis de ellos
(mieloma múltiple, de riñón, endometrio, páncreas, vesícula y colorrectal)
sobre todo entre la población de 24 a 49 años. En el caso de los cuatro
últimos, el riesgo en los millennials duplicaba al que tenían los baby boomers
(nacidos entre 1946 y 1965) a la misma edad. Si bien algunos expertos son
cautelosos respecto a las generalizaciones a partir de un estudio
epidemiológico, y explican que aún hay mecanismos por desentrañar, la ciencia
admite que hay factores asociados tanto con la obesidad como con el cáncer,
como la falta de ejercicio y una dieta pobre en nutrientes.
Ya la Organización Mundial de la Salud se encargó de
declarar a la obesidad como epidemia global. Se calcula que hoy son mil
millones los adultos con sobrepeso, 300 millones de los cuales son clínicamente
obesos. Los chicos de 0 a 5 años con exceso de peso u obesidad, que eran 32
millones en 1990, treparon a 41 millones en 2016. En Argentina, más del 60% de
la población presenta exceso y es sedentaria, según la 4° Encuesta Nacional de
Factores de Riesgo revelada este año. Más impresionante aún, 4 de cada 10
chicos y adolescentes padece este problema. Los especialistas son claros: la
obesidad infantil es uno de los grandes predictores de obesidad en la edad
adulta. Con todas sus consecuencias asociadas.
Grant Tomkinson, investigador principal, y un grupo de
científicos de la South Australia School of Health Sciences, en Australia,
llevó a cabo una investigación con más de 25 millones de chicos de 9 a 17 años
de 28 países comparando datos de diferentes épocas. Su conclusión fue que, en
2013, los chicos y jóvenes tenían un 15% menos de resistencia cardiovascular
que los estudiados en 1975. Para correr 1,6 kilómetro necesitaban 90 segundos
más que los de su edad 30 años atrás. “Alrededor del 30% al 60% de la
disminución en la carrera de resistencia – declaró Tomkinson a la BBC- puede
ser explicado por el aumento de la masa grasa... Si una persona no está en
forma ahora, será más propensa a desarrollar problemas como enfermedades
coronarias más adelante”.
Por algunas cuestiones muy diferentes, por otras bastante
parecidas, el fenómeno atraviesa países, regiones, géneros, estratos
socioeconómicos. Es un fuerte llamado de atención a padres, madres, estamentos
públicos y privados. Quien quiera, y deba oír, que oiga.
Fuente: Clarín - Ver más sobre Adolescencia y Salud