Si consideramos el momento que vivimos, es decir la pandemia
declarada en el mundo, y la dispuesta en nuestro país, en rigor de verdad,
hemos dejado de lado otras preocupaciones sobre las que trabajamos o
simplemente pensamos cómo habrán de resolverse.
Es el caso de la indeseada ‘corrupción’, que es transversal
a todos los temas al igual que los derechos humanos ¿Qué consecuencias acarrea,
ahora que se han caído las máscaras? El aislamiento social, preventivo y
obligatorio que cada tanto se extiende, en pos del resguardo de la salud,
desnuda sin piedad nuestras debilidades sanitarias, sociales, económicas, ello
para mencionar algunas dimensiones del problema. El rey está desnudo… sería un
buen ejemplo de la situación.
Yendo más allá de este acercamiento, ¿qué sucede en el caso
de los derechos humanos en salud que el Estado debe garantizar? Respuesta
difícil a una pregunta crucial. El Estado debe combatir la corrupción en todos
los ámbitos, debe evitar ser captado por este flagelo, para garantizar que se
respeten los derechos humanos, que no son un ente abstracto, aun cuando muchos
así lo crean.
Esta garantía estatal comprende la integralidad de los
derechos, incluyendo el derecho al desarrollo humano que obviamente conlleva un
impacto diferenciado para las poblaciones históricamente desfavorecidas.
La corrupción ostenta la característica de requerir una
multiplicidad de actores, que se involucran para concretarla, ello implica que
tanto el Estado como ciertas entidades privadas, intentan una injerencia
indebida en el seno de los estados, influyendo en la toma de decisiones
públicas para beneficio de los mismos actores que la originan.
Las consecuencias, consisten en debilitar los valores
democráticos y al mismo estado de derecho, por lo tanto incide en la falta de
respeto y garantía de los derechos humanos, aumentando las brechas de desigualdad
y pobreza.
El problema queda planteado. Si podemos aplicar los seguros
que brinda la inclusión del respeto a los derechos humanos en la legislación,
tal vez habremos avanzado un paso en la lucha contra este flagelo.
Dra. Mónica Teresita del Cerro
Jefe del Área de Salud, Acción Social, Educación y Cultura del
Defensor de Pueblo de la Nación Argentina
(Buenos Aires, 23 de junio de 2020)
(Buenos Aires, 23 de junio de 2020)
