martes, 14 de julio de 2020

Especialistas en diagnóstico?

***Artículo escrito previamente al ASPO (Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio)***


Habitualmente llegan artículos publicados por colegas especializados en el tema sanitario, cuyas opiniones por lo general comparto, es decir, el diagnóstico que hacemos para determinar qué pasa con la salud en Argentina, es mayormente homogéneo: falta de acceso, equidad, calidad y seguridad, dispendio de recursos de toda índole, humanos, económicos, de infraestructura, superposición de funciones, organismos oficiales con poco poder de decisión, judicialización, desequilibrios regionales en cuanto a recursos y capacidad para brindar servicios, ausencia de redes sanitarias, con el aditamento de que cada jurisdicción tiene a su cargo las prestaciones de salud, existen fuertes diferencias según dónde se presenta la necesidad de atención; este conjunto, al que seguramente podrán agregarse otros componentes como la fragmentación y segmentación del sistema, denotan que el diagnóstico es, estimo, bastante preciso.

¿Qué pasa entonces con el ‘tratamiento’?, ¿Quién es el especialista que debe determinar cómo se curan estos males? Las experiencias de otros sistemas sanitarios nos aportan ciertos elementos, pero en ocasiones no son de posible aplicación, sabemos disponer medidas paliativas pero no se logra encaminar al sistema en un esquema que resulte una política de estado y como tal respetada por todos los que estén llamados a conducir el tratamiento. Cambio tras cambio, presuntas ideas innovadoras que no logran encaminar las acciones hasta llegar a la meta, cual es nada más ni nada menos que corregir las anomalías planteadas.

Es una encrucijada para el vapuleado sistema de salud argentino, que siempre parece deficitario y seguramente lo es, pero dentro del cual se reciclan ideas tan viejas como el mundo para corregir lo que con el mismo esquema antes no se pudo. No existen problemas insolubles, bastaría lograr los acuerdos necesarios para que la salud sea parte de una agenda pública que no pueda desviarse bajo el amparo de una presunta transformación que no se concreta, tal vez esto sea parte de la solución pero no alcance y seguramente expertos podrán determinar otros ingredientes tan ineludibles como efectivos.

En tanto la salud sea sólo un negocio para algunos, que se desarrolla fuera de las políticas públicas o políticas de estado, los argentinos continuaremos padeciendo desigualdades, dejando de lado la justicia distributiva que no es nada más y nada menos que el ingrediente indispensable de toda decisión que se adopte en los ámbitos sanitarios. 

Dra. Mónica Teresita del Cerro
Jefe del Área de Salud, Acción Social, Educación y Cultura del
Defensor de Pueblo de la Nación Argentina
(Buenos Aires, 28 de febrero de 2020)