martes, 4 de agosto de 2020

PMO: de posible cumplimiento?

En estos días reflexionando sobre el estado de situación del Programa Médico Obligatorio (PMO), en tanto se extienda el tiempo de aislamiento, resurge esta pregunta: ¿cuál es la utilidad actual del Programa para prevenir y atender las necesidades de los ciudadanos que se encuentran bajo este paraguas?


Cierto es que no todas las coberturas cuentan con este recurso, sabemos que las entidades que se localizan fuera del sistema nacional de salud, es decir las que no son, en principio, controladas por la Superintendencia de Servicios de Salud, pueden o no, a través de sus reglamentos adecuarse al PMO, proceso que en general no se verifica ¿Por qué?

La respuesta es sencilla, una cuestión de extensión ilimitada de prestaciones contenidas en esta canasta de servicios y el financiamiento que se precisa para abarcar este conjunto de prestaciones incluidas, ergo, dos más dos son cuatro y no cinco.

En suma, las obras sociales de origen sindical y otras entre las que se encuentran las empresas de medicina prepaga (EMP), son las que deben brindar el PMO, que crece a través de incorporaciones que no siempre provienen de la evaluación de las necesidades y prevalencias de la población, sino por distintos caminos, incluyendo las demandas de orden judicial, que no tiene otro destino: ‘el que mucho abarca poco aprieta’, clarísimo, en tanto engordamos el Programa, menos movilidad tiene…

Esta cuestión, recurrente en los ámbitos de la salud, no se resuelve de otra forma que no sea a través de la gestión de los equipos que deben liderar la gobernanza, para dar certeza a cada uno, de los servicios a los que puede acceder y aquellos que no están contemplados. La certeza, es decir el opuesto a la incertidumbre, da seguridad y capacidad de elección.

De qué sirve que presuntamente se ofrezca todo, si luego ello es sólo una ilusión… que a los que perjudica es a quienes más lo necesitan. Los servicios de salud son costosos es por ello que el Estado brinda ‘salud pública’, a la que muchos detestan y critican indiscriminadamente. El esfuerzo que el responsable -es decir el propio Estado como garante de la salud de su población- debe realizar es importante y qué tal si le agregamos a esta receta ‘federalismo auténtico’, para que las jurisdicciones también puedan realizar la oferta que requieren sus habitantes.

Es difícil, sí. Es imposible, no.

Dra. Mónica Teresita del Cerro
Jefe del Área de Salud, Acción Social, Educación y Cultura del
Defensor de Pueblo de la Nación Argentina
(Buenos Aires, 4 de agosto de 2020)